viernes, 20 de marzo de 2015

Incapacidad: ¿procuración general o mandato de protección?

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Actualidad Notarial
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Foto: Flickr / Marc Roberts (CC)

¿Cuál es la extensión que debemos darle a nuestro mandato de ineptitud? ¿Qué es más conveniente para nosotros, hacer una procuración general o solo un  mandato de protección? La redacción de un documento de esta naturaleza es un traje a medida y el modelo que le sirve a una persona, no necesariamente es bueno para otra persona. Veamos las diferencias…

Incapacidad: ¿procuración general o mandato de protección?

En nuestras anteriores entregas, hemos hablado de la importancia de otorgar un  mandato de protección, a fin de asegurar que alguien de nuestra confianza se ocupará de administrar nuestros bienes cuando no podamos hacerlo como consecuencia de la edad o de una enfermedad. La siguiente pregunta a responder es qué clase de mandato de protección otorgaremos.

Recordemos que el mandato permitirá al mandatario tomar decisiones respecto a nuestros bienes, a la educación y salud de nuestros hijos, a la elección de su tutor y finalmente, a todas aquellas disipaciones que tienen que ver con nuestra salud y nuestra persona.

Sin embargo, el mandato puede revestir dos formas, que ofrecen distintas ventajas y desventajas, las que analizaremos a continuación:

  • Procuración general con cláusula de ineptitud:

En este caso, el documento consistirá en un poder amplio de administración y disposición que el apoderado puede utilizar inmediatamente a partir del momento de su firma y en cuyo interior encontraremos una cláusula de ineptitud que permitirá que una vez la misma sea declarada y  el mandato sea homologado  por el juez, se transforme en mandato de ineptitud.

La ventaja que ofrece esta variante es que entre el momento en que la ineptitud aparece y el momento en que ésta es declarada y el mandato es homologado por el juez, el poder puede seguir siendo usado por el apoderado. En otras palabras, se produce una continuidad entre la procuración general y el mandato de protección.

La desventaja, por otro lado, es que quizá no esté en nuestra intención otorgar un poder que pueda ser usado desde el mismo momento de su firma, independientemente de la ineptitud del mandante.

  • Mandato de protección:

En este caso, el documento consistirá en un mandato que solo entrará en vigor una vez la que incapacidad sea declarada y el mandato sea homologado  por el juez.

La ventaja de optar por este modelo es que, no siendo nuestra intención otorgar un poder que pueda ser usado desde el mismo momento de su firma, independientemente de la ineptitud del mandante, estaremos postergando su vigencia a partir del momento de nuestra incapacidad. 

La desventaja que ofrece esta variante con relación a la primera, es que entre el momento en la ineptitud aparece y el momento en que ésta es declarada y el mandato es homologado por el juez, careceremos de apoderado y ningún acto podrá cumplirse en nuestro nombre hasta que el mandato sea homologado por el juez.

Es por ello fundamental que, previo a otorgarlo, usted analice con su notario la forma que mejor se adapta  a sus necesidades y deseos. Como siempre decimos, la redacción de un documento de esta naturaleza, es un traje a medida y el modelo que le sirve a una persona, no necesariamente es bueno para otra persona.

La presente columna es hecha a título general e informativo, sin otra pretensión que la  de ilustrar al lector sobre los aspectos notariales vinculados  al  diario vivir de una persona en la provincia de Quebec. Queda el lector invitado a buscar las respuestas concretas a sus necesidades notariales con el consejo de su profesional de confianza.

Por cualquier duda pueden llamar al teléfono  514-513-9788, o escribir a rber@montreal-notaire.com.