miércoles, 25 de marzo de 2015

Ministro Kenney responde a las dudas sobre la legalidad de la misión canadiense contra el EI

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Avión Fuerzas Canadiense

Foto: Departamento de Defensa de Canadá

El gobierno de Canadá dice que es necesario entrar en Siria para mantener la presión sobre el Estado Islámico y detener a “este grupo genocida”.

Así lo confirmó el ministro de Defensa, Jason Kenney, durante una teleconferencia con los medios canadienses. Para el ministro el plan del Gobierno Federal de extender la misión militar contra el grupo terrorista por un año más es fundamental.

“No podemos dejarle un puerto libre al Estado Islámico en el este de Siria y que sigan su ofensiva salvaje”, señaló Kenney. Por este el gobierno de Stephen Harper presentó una moción este martes para extender el mandato de las Fuerzas Canadienses en el Medio Oriente.

Esta nueva misión de 12 meses tendría un costo estimado de $400 millones, según aseguró el ministro. Sobre su extensión, Kenney explicó que responde a razones logísticas más que militares. “Si lo hubiéramos determinado como una misión de seis meses el fin de ese mandato habría coincidido con el momento en el que el Parlamento estará disuelto (por las próximas elecciones), lo que complicaría la continuidad para las Fuerzas Canadienses”.

Un debate legal

El nuevo plan de Ottawa incluye lanzar ataques aéreos contra objetivos del Estado Islámico dentro de Siria, específicamente en la región este, cerca de la frontera con Irak.

Los partidos de oposición señalan que esta ofensiva terminará favoreciendo a Bashar al Assad, quien es uno de los responsables desde hace años de una dura y compleja guerra civil. Para el ministro Kenney lo que menos intenta Canadá es ponerse del lado de Al Assad.

“Canadá se opone a la presidencia ilegítima de al Assad y creemos que tiene que dejar el poder inmediatamente”, explicó a través del teléfono. “Sin embargo, esto no puede ser excusa para darle un espacio al Estado Islámico. El régimen de Assad no puede o no quiere ejercer su soberanía en el este de Siria, donde el EI está atacando”.

Por el debate legal es aún más complejo. La nueva misión canadiense no está sancionada por las Naciones Unidas, ni es parte de los operativos de la OTAN. Sin embargo, el Gobierno Federal considera que tiene los suficientes basamentos legales para sustentarla.

Específicamente se refieren al artículo 51 de la declaración de la ONU.

“El gobierno legítimo de Irak tiene el legítimo derecho de defenderse y para eso han pedido ayuda a Canadá y a sus otros aliados. Esa es justificación suficiente”, señaló Kenney.

De igual forma, señaló que no ha habido ninguna comunicación con el gobierno de Siria. “No pretendemos comunicar nada a al Assad”, lanzó el ministro de Defensa canadiense.

A pesar del acalorado debate que ha generado en el país el tema de la misión militar, especialmente de parte del NPD, oposición oficial en la Cámara de los Comunes, los conservadores dicen tener el apoyo de la mayoría de los ciudadanos. “Ayer (miércoles) una encuesta de Ipsos Reid señalaba que el 75% de los canadienses apoyan las acciones contra el Estado Islámico”, dijo Kenney.

Además, señala que los seguidores de todos los partidos federales –a excepción del Bloc Québécois– también apoyan mayoritariamente que Canadá juegue un rol en la ofensiva contra este grupo terrorista.

Según el ministro de Defensa, esta nueva ofensiva tampoco está afectando la visión que tiene el mundo de Canadá. Por el contrario, en opinión de Kenney, “quedarnos a un lado sin actuar iría en contra de nuestra historia y tradición”, lanzó, señalando que Canadá jugó un rol en la primera y segunda Guerra Mundial, así como en la Guerra de Corea y más recientemente en Afganistán.