domingo, 29 de marzo de 2015

Gobierno e impuestos. ¿Y mi opinión?

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Foto: Flickr – Swedg (CC)

Jim Prentice, premier de Alberta, presentó el pasado jueves el presupuesto correspondiente al período fiscal 2015-2016. Sin sorpresa, anunció que la provincia se enfrentará a un déficit estimado en unos $5 millardos de dólares para este ejercicio fiscal, logrando, según sus estimaciones, reducirlo a $3 millardos para el 2016-2017 y lograr un superávit en 2017-2018 de unos $700 millones.

¿Qué propone el Premier para lograr manejar el déficit y llevarlo a un superávit en el 2017-2018 en una provincia que pasó de tener un presupuesto superavitario y un fondo de ahorro considerable a una situación de crisis como la que hoy enfrenta?

Tan sencillo como que meterle la mano a la cartera de todos y cada uno de los habitantes de Alberta. A partir de su anuncio, los que habitamos esta provincia vamos a tener que pagar 4 centavos más por litro de gasolina; los fumadores $5 más por cada paquete de cigarrillos; la botella de vino 16 centavos más y la caja de 12 cervezas 90 centavos más. Incluso, en palabras de la diputada provincial, Heather Forsyth, en Alberta ahora es más caro, tanto nacer como morir.

Y siguen: los que cometan infracción deberán pagar un promedio de 35% más por multas; casarse, obtener un certificado en las cortes o cualquier gestión en los registros tendrán un incremento en sus costos y, para que no quede duda, se anunció la posibilidad de implementar de nuevo el pago por el servicio de salud, así como no está descartado que se implemente el impuesto a las ventas provincial.

¿En el discurso se dijo algo sobre cómo reducir el gasto? Sí y no. Se comentó, por ejemplo, que se piensan eliminar unos 2.000 puestos de trabajo, pero muchos de ellos están vacantes en este momento. Entonces, ¿qué sacrificio está haciendo el gobierno?

En principio, muy poco. Es decir, el gobierno de Alberta ideó la forma de “reducir” su déficit a través del incremento en el costo de vida de sus residentes con más impuestos y pagos por servicios (impuesto indirecto) sin haber hecho un ejercicio serio en cuanto a la reducción del gasto público. Para nadie es un secreto que el gobierno de Alberta es el más caro de toda Canadá.

Hace tiempo, conversando con mi hija sobre la crisis que vivió Alberta en 2008 con la anterior crisis petrolera, me dijo: “Papá, debemos recortar los gastos de la casa, por qué no compramos el plan básico de cable y de los celulares; si compramos el pase mensual y tomamos todos autobús para ir a la escuela y a trabajar, ahorramos gasolina…podemos ahorrar para que la crisis no nos afecte”.

En ese momento mi hija era adolescente. No tenía conocimientos de economía, presupuesto o gasto público pero fue consciente de la situación y sugirió, con sentido común, que lo más sensato era ajustar nuestro presupuesto familiar para que la crisis del momento nos afectara lo menos posible. Su opinión fue válida, la discutimos en familia e hicimos los ajustes.

¿Es difícil para los gobernantes pensar como hija y tomar esa decisión? Tal vez, si no son responsables con el futuro y con el mandato que cada ciudadano le otorga, con el voto, de manejar el dinero público al que cada uno de nosotros contribuimos con nuestros impuestos.

La experiencia que hoy vivimos en Alberta debe llamarnos la atención y motivar a todos los latinos en Canadá, en cualquier provincia, a participar, a ser más activos y conscientes de la responsabilidad que tenemos, no solamente para pagar nuestros impuestos y todos los servicios que nos brinda el gobierno, sino también escoger quién nos gobierna. Votar por quien nos garantice responsabilidad en el cumplimiento del mandato que cada uno de nosotros, como ciudadanos de este país, depositamos en nuestros líderes.

Twitter: @JosueIRamirez