miércoles, 29 de abril de 2015

Una mamá que sale sola

Publicado en:
Mamá en Montreal Portada
Por:
Temas:
Mamá en Montreal

Foto: María Gabriela Aguzzi V. / Grupo NM

Desde hace casi dos años soy mamá. Desde hace casi uno, soy inmigrante. Y durante todo este tiempo he estado muy pegada con mi hija.

Ella todavía no va a la guardería, así que soy yo quien pasa la mayor parte del tiempo con ella. Soy yo quien la alimenta, la viste, la baña, decide qué va a tomar de merienda. Junto con su papá, nos repartimos su cuidado. Casi nunca, salvo poquísimas excepciones, la hemos dejado al cuidado de nadie más. Y llevo meses prometiéndome que ahora sí es hora de meterla en una guardería, porque ella lo necesita y yo también, pero la verdad es que le voy dando largas y largas.

No voy a mentir. Lo disfruto. Disfruto estar con ella. Y también me cansa. Me agota a veces, pero siempre me recuerdo que ella está creciendo muy, muy rápido y que aunque ahora mismo está a punto de reventarme algo en la cabeza después de oír 40 veces la voz de Elmo (que canta canciones en una frecuencia que francamente es como para que la oigan los perros y las cucarachas), luego voy a extrañar todo esto.

Disfruto mucho jugar con ella. Oírla hablar y cantar cada vez mejor. Verla crecer. Ver cómo va dejando una ropa que ayer le quedaba perfecta, cómo prefiere este juego más “maduro”, cómo agarra mejor el lápiz para dibujar líneas más derechas.

Pero también me gusta estar sola. A veces. Un ratito.

Sí, lo escribo y se me nota lo que me pasa: que me siento un poco culpable, un poco “escapada” cuando me voy a hacer algo por ahí sola y la dejo en casa con su papá.

Esta mañana lo hice. Y me fui al Musée D’Art Contemporain De Montréal, a ver una exhibición que debía ver (sí, era un deber conmigo misma): la muestra de Sophie Call Pour la dernière et pour la première fois.

Digo que me lo debía porque esta fotógrafo francesa es desde hace años una de mis artistas favoritas. Y era imperdonable tener esta maravilla tan cerca y no hacer el esfuerzo de ir a verla.

Y valió la pena la escapada. Y digo “pena” no por mi hija, que se quedó tan feliz jugando con su papá, sino por mí, porque la exhibición tiene un costado bien duro. Porque Calle recoge las imágenes e historias de varias personas que se quedaron súbitamente ciegas y les pregunta qué es lo último que recuerdan haber visto.

Leí entre esas historias, con asombro, que a muchos de ellos se les han olvidado muchas cosas. Una madre decía que no recordaba ya el rostro de sus hijos, y eso francamente me rompió algo por dentro.

Pero la muestra está muy bien planteada y tiene un “final feliz”. Tras lo duro de estas primeras historias, Calle recoge en video las imágenes de personas que nunca habían visto el mar y lo están viendo por primera vez. Y uno puede, desde una sala en una improbable ciudad francófona de América del Norte acompañar a varias personas en ese momento de sus vidas.

Entre ese grupo hay unos niñitos. De distintas edades, varones y niñas. Se toman de la mano y miran. Pasan un rato contemplando el mar. Luego miran a la cámara y, finalmente, van todos a jugar. Es fascinante ver cómo cada uno de ellos lo hace de manera distinta, fantasear con lo que se dicen y ver finalmente sus caritas, sus sonrisas.

En mi lectura de ambas experiencias, en la dura y la feliz, ya se nota que no dejo de ser mamá. Porque cuando uno es mamá uno ya no está nunca sola y siempre tienes esa sensibilidad contigo, que es también un filtro inevitable para verlo y medirlo todo.

Ser una Mamá en Montreal es también buscar el tiempo para escaparse en esta ciudad. Para encontrar lo que te puede ofrecer y para sentarte un rato en una butaca del museo casi a llorar por esa mamá que no recuerda el rostro de sus hijos, o para llevarte grabada la sonrisa de la niña que ve el mar por primera vez.

Allí afuera hay mucho para mostrarle a nuestros hijos. Pero también hay mucho que debemos ver y procesar, cuando podamos, nosotras solas. Hay que aprovecharlo.

Si quieres más, puedes seguirme en Mamaenmontreal.com; en Twitter:@mamaenmontreal y en la página de Facebook: www.facebook.com/mamaenmontreal.