viernes, 8 de mayo de 2015

Sobre los inmigrantes, el movimiento independentista y la paradoja del debate del PQ

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Debate Parti Québécois

Foto: YouTube

Pierre Céré no va a ser el próximo líder del Parti Québécois. Incluso podría retirarse a último minuto de las primarias para elegir a la nueva cabeza del partido independentista de Quebec.

Sin embargo, Pierre Céré parece ser el único candidato pequista que tiene una idea clara de lo que representa el debate sobre inmigración e integración en la actualidad.

Este jueves, mientras toda la ciudad miraba el juego de los Canadiens de Montreal contra Tampa Bay, los cuatro candidatos al liderazgo del PQ debatían en el Teatro Corona de Montreal. Los temas elegidos fueron: idioma, laicidad, inmigración, ciudadanía, urbanismo y transporte.

Sin embargo, los discursos de Pierre Karl Péladeau, Alexandre Cloutier y Martine Ouellet poco variaron a lo que el partido soberanista ha venido diciendo en los últimos años, una serie de anuncios que más parecen una respuesta a la presión social que a una visión ideológica clara.

Los hechos

Desde 1995, tras el lamentable discurso de Jacques Parizeau sobre el “voto étnico” luego de la derrota del “Sí” en el referéndum, el PQ no ha podido detener la desbandada del voto inmigrante. Según la mayoría de las encuestas el partido independentista no logra atraer ni el 10% de apoyo de parte de aquellos que tienen otro origen distinto a Quebec.

La dinámica no es exclusiva del PQ. La gran mayoría de los inmigrantes está en contra de la separación de la provincia del resto de Canadá. Dentro del Parti Québécois se han roto la cabeza pensando en una explicación, pero año tras año el diagnóstico se sigue centrando en todos los puntos equivocados.

Este jueves ese mismo discurso se escuchó una vez más.

  • Alexandre Cloutier: “La independencia la vamos a hacer entre todos”
  • Martine Ouellet: “La diversidad es una riqueza”.
  • PKP: “El primer elemento de integración es el empleo”.

Estas tres frases son obvias. Para el momento que vive la sociedad quebequense  y canadiense, decir esto es como decir que el cielo es azul. El problema no está ahí, el problema para el PQ es cuando se debe profundizar en esto.

El Parti Québécois vive en una continua paradoja. Por un lado necesita tratar de abrirse al mundo, pero cada intento por cambiar el plan de vuelo es recibido con un rechazo por parte del núcleo más radical del partido que fundó René Levesque. Hace fruncir el ceño de aquellos que sólo creen en una nación francófona, de souche, donde todos quienes quieran integrarse están obligados a alinearse con sus visiones o de lo contrario deberían irse al ROC (Rest of Canada).

Quizá son una minoría dentro de los miles de seguidores de este grupo político, pero sin duda son los que más ruido hacen.

La verdad de la discordia

En medio de ese panorama apareció Pierre Céré. El candidato que busca “sacudir las bases” del establishment inició su intervención con una cita de Gérald Godin, periodista, escritor y antiguo ministro de Inmigración de Quebec por el PQ.

“Ganemos los corazones o no ganaremos”, relató Ceré con las palabras de Godin en relación al tema de los inmigrantes y su relación con el movimiento independentista. Los aplausos sonaron, sí, pero hasta ahora no puedo entender cómo no generaron una ovación mayor a la que recibió PKP cuando dijo que la clave del éxito de Quebec, la especie de pócima mágica para resolver todos los males, es tener una Constitución de Quebec.

Ahí está la gran paradoja, el cuchillo de dos filos que el PQ se pone en el cuello. Dar un viraje en su visión para conquistar nuevos territorios (especialmente el de los inmigrantes) tendría un costo político duro frente a sus alas más radicales, pero al mismo tiempo, seguir alimentando el discurso de los últimos 20 años seguirá alejando a los soberanistas de un grupo demográfico que cada vez va creciendo más y se va haciendo más importante para la sociedad.

Al menos PKP está consciente de eso, así lo demostró con su discurso hace unas semanas sobre la inmigración y cómo podría significar el fin del PQ.

Otros detalles

  • Alexandre Cloutier y Martine Ouellet dijeron que ante el “declive” del francés la única solución era la independencia de Quebec. Me pregunto lo mismo que cuando escuché ese argumento por primera vez: ¿Cómo puede ser eso una solución? ¿Acaso en un Quebec independiente la dinámica social de la provincia/país cambiará de un día para otro? ¿Acaso el resto del planeta no seguirá globalizándose gracias al inglés?
  • Péladeau demostró por qué algunos analistas dicen que carece de profundidad en su discurso. El magnate de la prensa sacó los mayores aplausos en base a mensajes que rayaban en populismo. “Es la culpa de Canadá”, “lo que necesitamos es nuestra Constitución”, “en cuanto a la lucha por el francés, les digo: no toleraremos compromisos”.
  • De una manera u otra los candidatos validaron otro de los argumentos más viejos del movimiento independentista: El problema es que es Canadá el que recibe a los inmigrantes y no Quebec, por ende, “ellos” no conocen la realidad ni la dinámica QC-ROC. Me pregunto: ¿no es arrogante pensar que los inmigrantes no tienen la capacidad de investigar, preguntar y analizar la realidad de su nueva sociedad, de la región que decidieron convertir en su nuevo hogar?

Twitter: @PabloJinko – pablo@noticiasmontreal.com

Si quieren ver todo el debate, aquí está: