jueves, 28 de mayo de 2015

En busca de la felicidad

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Foto: Cortesía Iglesia Buenas Noticias

Foto: Cortesía Iglesia Buenas Noticias

A todos nos gusta que nos regalen cosas, nos encanta recibir regalos.  Muchos vivimos esperando recibir, para tener un buen día. Queremos recibir buenas noticias, aumentos salariales, promociones en nuestros trabajos, halagos de nuestros compañeros y, sobre todo, amor. Pareciera como si nuestra felicidad estuviera condicionada a lo que recibimos a diario. Pero una de las frases de Jesús registrada en la Biblia, nos muestra un camino diferente. Un camino poco transitado, pero que lleva a la felicidad, sin depender de lo que recibimos. En este artículo te propongo que reflexiones sobre este principio. “Hay mayor felicidad en dar que en recibir.” Generalmente solo los boxeadores aprecian esta frase. Muchos hemos experimentado la felicidad que hay en dar a otros, pero se nos olvida muy rápido.

Si analizamos nuestras vidas, quizás encontramos que la mayoría de nuestros sufrimientos están relacionados con algo que esperamos recibir. Muchos sufren porque no reciben amor, otros cambian de trabajo regularmente, porque no reciben el reconocimiento que esperan de sus jefes o colegas. Otros se frustran en los intercambios de regalo porque no reciben lo que estaban esperando.  Vivimos en un mundo que valoramos más el recibir que el dar, y en ocasiones lo que damos, lo hacemos pensando en lo que vamos a recibir a cambio.

En el mundo de los negocios un término muy utilizado es el ROI (retorno sobre la inversión). Para los negocios el ROI es algo que tenemos que tener en cuenta, pero no para nuestras relaciones interpersonales. Muchos buscando mejor ganancia en cada relación, terminan con un nivel más bajo de felicidad, pues no reciben a cambio lo que esperaban. Pero qué tal si en cada ocasión que damos algo no esperamos recibir nada a cambio y nos concentramos en el placer de poder dar a otros. Verás que dando no pierdes, si no ganas felicidad y ella no tiene precio.

Quiero invitarte a que por las próximas tres semanas pongas en práctica este principio. Al final de cada día, piensa en las cosas que recibiste y en las que diste y cuál te produjo mayor felicidad. También puedes contar cuántas diste y cuántas recibiste. La cantidad de cosas que recibes depende de otros, pero la que das, de ti mismo. Si experimentas felicidad al dar más que al recibir, verás tu felicidad aumentar a causas de tus acciones. Veras que tú puedes ser muy feliz si te lo propones sin depender de los demás.

Para terminar quiero dejarte algunos consejos prácticos. Como emigrante tienes grandes oportunidades para ser feliz, pues muchas veces nos rodeamos de otros emigrantes. Puedes dar información, consejos, tu tiempo, ayudar a alguien a mudarse y muchas cosas más. El acumular cosas no produce felicidad, sino estrés, comparte lo que tienes. La generosidad de una persona no depende de cuánto posee sino de su corazón.

También puedes dar amor, elogios y ánimo. Piensa en todo lo que te gusta recibir y compártelo con los que te rodean.

Soy de los que piensa que todo lo que recibimos no es para guardarlo. Que somos como administradores y que nuestra función es repartir lo que tenemos. Que si hemos recibido amor, no es para guardarlo hasta que llegue la fecha de expiración, sino para compartirlo con los que necesitan. Que dando a los demás es cómo podemos ser realmente felices. ¡Qué bueno! “Hay mayor felicidad en dar que en recibir”.