lunes, 6 de julio de 2015

La clave del éxito para emprender un negocio en Quebec

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Foto: Flickr / Flazingo Photos (CC)

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La creación de una empresa exitosa requiere mucho más que una buena idea y dinero. El plan de negocios es lo primero. La idea hay que pensarla bien; el dinero hay que administrarlo con cuidado.  Lo importante es tener un plan y que el mismo sea lo más completo y detallado posible.

Un plan integral

Ante todo, debe definirse exactamente lo que será el giro de negocio, cuál es el mercado meta, las ventajas competitivas del producto o servicio proyectado y los principales desafíos en términos de competencia y otros riesgos empresariales.

Desde el punto de vista financiero es necesario establecer un presupuesto de costos (iniciales y fijos) e ingresos, y determinar las fuentes de financiamiento.

En suma, hace falta un plan de negocios, un plan de marketing, un plan financiero, un plan de gestión de riesgos y un plan B.

Aspectos legales

Sin lugar a dudas, los aspectos legales son de primordial importancia y deben atenderse desde el principio.  La viabilidad misma del negocio, su rentabilidad, su crecimiento e incluso su continuidad a largo plazo, pueden depender de factores legales.

Entre estos factores legales, los principales son el régimen jurídico que rige la actividad empresarial, la organización societaria, la estructura de financiamiento, la planificación fiscal, la propiedad intelectual y la responsabilidad frente a clientes, proveedores y trabajadores.

En líneas generales, las leyes canadienses y quebequenses son muy favorables al emprendimiento. Así, por ejemplo, las empresas pueden organizarse y estructurarse bajo una extensísima variedad de formas. En cada provincia, e incluso a nivel federal, existen leyes particulares bajo las cuales se pueden constituir o formar distintos tipos de sociedades, asociaciones, corporaciones, cooperativas y organismos sin fines de lucro.

Asimismo, las leyes permiten y facilitan una gran variedad de formas de financiamiento: existen diferentes maneras de estructurar endeudamientos, garantías y contribuciones de capital.

Adicionalmente, la legislación fiscal ofrece interesantes incentivos y oportunidades de planificación que pueden facilitar el lanzamiento o el crecimiento de las empresas.

Por su parte, una buena gestión de riesgos empresariales requiere la implementación de una política contractual efectiva que proteja los intereses del negocio en sus intercambios comerciales con clientes y proveedores y en sus relaciones laborales.

También se requieren controles de conformidad reglamentaria que minimicen el riesgo de multas y otras sanciones gubernamentales.

Igualmente, en caso de eventuales problemas entre los socios, es mejor contar con herramientas legales adecuadas para preservar la continuidad del negocio.

En fin, una adecuada planificación legal y fiscal dotará a la empresa de previsiones de corto, mediano y largo plazo coherentes con una visión de negocios sustentable.

A cada empresa su plan

Cada empresa es única, por los bienes y servicios que ofrece, por el volumen de sus ingresos y gastos, por su potencial de crecimiento, por el personal que necesita para operar, por su ubicación geográfica o la de su mercado meta, por sus fuentes de financiamiento, por la composición de su directiva, las expectativas y situación de sus socios, etc.

Al momento de su lanzamiento no todas las empresas necesitan incorporarse, contratar empleados, establecer los mismos contratos comerciales o incorporar nuevos socios para financiarse. Para algunas empresas el crecimiento no es prioritario, otras se ponen a la venta una vez alcanzan cierto valor, algunas se expanden adquiriendo otros negocios o estableciendo un sistema de franquicias. Para otras, de vocación familiar, la prioridad es durar en el tiempo y transmitirse por varias generaciones. Cada empresa es diferente y necesita su propio plan.

En conclusión, la improvisación es el peor enemigo de una empresa próspera y duradera. La clave del éxito es una planificación integral que incluya el aspecto legal y que abarque las tres etapas de la vida de una empresa: el lanzamiento, el crecimiento y la sucesión.

A la hora de lanzar o adquirir una empresa en Quebec, una adecuada planificación legal puede simplemente marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.

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Foto: Flazingo.com