jueves, 9 de julio de 2015

La historia detrás del «crucifijo comunista», el polémico regalo de Evo Morales al papa Francisco

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El Mundo
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Papa evo morales crucifijo comunista

Foto: YouTube

La visita del papa Francisco a Bolivia ha dado mucho de qué hablar, especialmente después del particular regalo que el sumo pontífice recibió de parte del presidente Evo Morales.

Un regalo con el que no todos están contentos.

El presidente Morales regaló al papa un crucifijo tallado sobre una hoz y un martillo, reconocido mundialmente como el símbolo comunista.

Rapidamente las imágenes se multiplicaron en las redes sociales, con críticas y hasta bromas. Además, varios analizaron los videos en los que todo parece indicar que Francisco quedó algo sorprendido con el regalo, pues dice “eso no está bien”, mientras Morales explicaba las razones del regalo.

En Bolivia, así como en el resto del mundo, el intercambio ha generado todo tipo de comentarios, muchos de los cuales son negativos, pues consideran la acción del presidente boliviano como una medida que busca sacar un capital político.

Pero la historia del polémico crucifijo es mucho más compleja, lo que llevó al propio Vaticano a aclarar la historia.

Horas después el vocero Federico Lombardi explicó a los medios locales que el papa Francisco «no tuvo una particular reacción negativa«, según relató. “No me ha dicho que manifiesta una particular reacción negativa”.

La historia detrás del símbolo

La respuesta del Vaticano se da en parte por el origen que tiene el polémico crucifijo. Según se explicó, esta figura de Jesucristo sobre un martillo y la hoz es una réplica de una que talló el sacerdote jesuita español Luis Espinal Camps, quien fue torturado y asesinado en 1980 por parte de presuntos paramilitares, en medio de uno de los conflictos políticos que han sacudido a Bolivia a lo largo de su historia.

Según el Vaticano, los propios jesuitas que estaban con la delegación del papa explicaron que realmente se trató de una obra de Espinal que buscaba expresar la necesidad de un diálogo abierto con todos.

Hace unos días el sacerdote jesuita Xabier Albó, quien fue amigo personal de Espinal en Bolivia, explicó que los tallados de madera del sacerdote buscaban expresar muchas situaciones de la vida, así como sus propias vivencias y también describir la situación política y social.

Sobre esa obra en particular dijo que Espinal la hizo para expresar “el necesario pero huidizo diálogo cristiano marxista, con los obreros y campesinos”.

Pero para muchos el regalo de Morales no fue el más indicado y al final terminó por generar una gran incomodidad durante la visita del sumo pontífice a Sudamérica.