viernes, 10 de julio de 2015

El peligro del sueño americano

Publicado en:
Blogs Portada
Por:
Temas:
el peligro del sueño americano

Foto: Flickr / Troy David Johnston (CC)

La idea del sueño americano está presente en muchos emigrantes. Venimos buscando prosperar entre muchas cosas más. La pregunta sobre la que estaré reflexionando es: ¿Cuál será nuestra actitud cuando logremos esos sueños que trajimos? Alcanzar nuestros sueños de prosperidad trae ventajas y nuevos desafíos. Es un momento donde podemos ganar muchas cosas nuevas, pero tenemos que cuidar de no perder algunas que ya teníamos. En ocasiones descuidamos lo viejo por lo nuevo, pero lo bueno sería ganar y ser mejores cada día.

La Biblia nos cuenta los consejos que Dios les dio a los israelitas cuando iban a entrar en un nuevo territorio. Estaban a punto de vivir un cambio drástico en sus vidas, pues entrarían en una tierra muy próspera.  Uno de los riesgos que corrían era el de olvidarse de Dios, cuando sus casas fueran grandes y sus riquezas aumentaran. Quiero compartir lo que pudiera significar para nosotros el olvidarnos de Dios, cuando prosperamos en este nuevo país de abundancia.

Cuando en la Biblia encontramos la frase “olvidarse de Dios” no me parece que se refiera a un problema de memoria, sino de conducta. Hay muchos que tienen a Dios presente en su memoria y hablan de Dios todo el tiempo, pero su conducta parece olvidarlo. Cuando hablo de este tema siempre recuerdo la canción de Ricardo Arjona “Jesús verbo no sustantivo”, pues cuando decimos que creemos en Jesús deberíamos actuar más como él, tener una relación más cercana y personal con Dios y hablar menos de religión.

Pero hoy solo quiero concentrarme en una de las muchas formas en la que podemos olvidarnos de Dios con nuestra conducta: olvidándonos de los necesitados y desprotegidos.

En ocasiones la prosperidad nos puede endurecer el corazón. A causa de los sacrificios que hicimos, pensamos que nos merecemos lo que hemos logrado, que fue solo por nuestro esfuerzo.  Y podemos comenzar a cerrar nuestros ojos ante la necesidad de las personas que nos rodean, aún los más cercanos, como nuestros padres e hijos.

Tenemos que tener presente que lo que poseemos no ha venido solo por nuestro sacrificio. Que en nuestro andar hay personas que nos ayudaron, otros que nos dieron oportunidades y tomaron riesgos. Hubo personas que invirtieron de su tiempo y recursos en nosotros y otros de los cuales aprendimos. La realidad es que todos necesitamos de los demás y el dinero a veces nos hace olvidarnos de eso.

Quiero animarte a que recuerdes el camino que has transitado y las dificultades que has logrado vencer. De las veces que pensaste que no lo ibas a lograr y alguien te ayudo. No permitas que el tener más riquezas te haga más infeliz, recuerda hay más felicidad en dar que en recibir. Si hoy teniendo más no eres más feliz quizás se deba a que has olvidado ese principio.

Si hoy has alcanzado tus sueños ayuda a otros a poder alcanzar los de ellos también.

Si necesitas ayuda, o que estemos orando por ti, escríbenos a Iglesia Buenas Noticias.