jueves, 23 de julio de 2015

Amy

Publicado en:
Reflexiones en 35 mm
Por:
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Foto: Captura de pantalla

(2015) Dir. Asif Kapadia

Kapadia lo ha hecho de nuevo. El director británico que hace cinco años conmocionó al mundo con su energético y emocionante documental sobre el corredor brasilero de Fórmula 1, Ayrton Senna, Senna (2010), vuelve a poner su toque mágico al registrar la corta vida de otra celebridad que sucumbió a sus pasiones en el filme Amy, sobre el viaje al estrellato y a su propia muerte de la cantante inglesa Amy Winehouse.

Los documentales están viviendo una edad de oro. El documental está íntimamente relacionado con el nacimiento del cine, recordemos que los primeros filmes proyectados para las masas a finales del siglo XIX fueron documentales. El corto L’arrivée d’un train à La Ciotat o La llegada del tren (1896) de los hermanos Lumière es famoso por hacer correr a los espectadores que huían despavoridos al ver al tren acercarse a ellos en la pantalla. Por su parte La Sortie de l’usine Lumière à Lyon o La salida de los trabajadores de la fábrica Lumière (1895) es considerado de los primeros registros de personas en un contexto social determinado en el cine. De pronto, el mundo podía ser descubierto, viajado, interpretado y conocido a través del cine. Diferentes corrientes de documentalismo llevaron a multitudes al cine a descubrir las maravillas de las que anteriormente no sabíamos nada, probablemente desde la invención de la imprenta no había habido un descubrimiento tan intenso del mundo. Los viajes de cineastas para documentar las maravillas del planeta se hicieron legendarios, un par de técnicos, una enorme cámara, baúles llenos de químicos y película eran las armas de estos pioneros. Lamentablemte durante la II Guerra Mundial los documentales fueron secuestrados por ideologías extremas europeas y con la llegada de la paz y con ella la televisión, el destino de éste género y su presencia en la gran pantalla estaban en peligro. El personaje que mantuvo vivos y populares los documentales en la posguerra fue el líder de uno de los estudios más influyentes en la historia del cine, su nombre, Walt Disney.

Disney revolucionó el género en 1948 con el documental ganador del Oscar, Seal Island. Este corto documental fue el resultado del trabajo de los documentalistas Alfred y Elma Milotte, quienes se acercaron a Disney a ofrecer su trabajo sobre la vida de los pueblos aborígenes de Alaska. Disney no encontró mayor valor en el trabajo y en la vida de los humanos, pero quedó fascinado con las imágenes de las colonias de focas de las que dependían los habitantes de estas regiones y pidió a los Milotte que produjeran un filme enfocado en este aspecto. Seal Island inauguró la serie True-Life Adventures que buscaba mostrar la vida animal alrededor del mundo, y es el primer documental sobre animales que narra una historia específica sobre una familia animal, formato que se mantiene vigente aún hoy en día. Aparte de este fenómeno, el documental no fue muy popular en las siguientes décadas, al menos en el cine, mientras que en la televisión triunfaba en la forma de reportajes o programas culturales.

El actual renacimiento del documental tiene su origen en dos corrientes de documentalismo, el primero la denuncia, y el segundo la naturaleza. El director Michael Moore tomaría al mundo por sorpresa en 1989 con su revolucionario filme Roger & Me, en el que el cineasta de raíces de clase trabajadora de los Estados Unidos denuncia las consecuencias sociales que ocurren en el pueblo de Flint en el estado de Michigan, cuando la fábrica de General Motors que mantenía la economía de la región decide minimizar su producción. El elemento de denuncia mezclado con humor, cinismo e irreverencia, además de tener un estilo “guerrilla”, sumado al factor social del sujeto del documental convirtieron al filme en un éxito en las salas de cine, era la combinación perfecta que representaba a la sociedad de finales del siglo XX, tragedia con humor y desparpajo. Con este trabajo, y sus consiguientes documentales de denuncia, Moore le dio al género una necesaria frescura e irreverencia. Este tipo de documental no era el clásico documental de la BBC, o el reportaje de HBO, este estilo no era apto para la televisión. La próxima década vio a muchos imitadores de Moore pero también a muchos cineastas que se dieron cuenta que el mejor espacio para la denuncia era el cine, no la TV. La siguiente estocada del regreso del documental vino 15 años luego de la mano de una de las criaturas más simpáticas de la naturaleza, el pingüino. La marche de l’empereur o La marcha de los pingüinos (2005) es un documental francés dirigido por Luc Jacquet. El filme narra la impactante historia de vida y muerte de un grupo de pingüinos Emperador y su fascinante y peligroso periodo de reproducción en el extremo clima antártico. El filme ganaría el Óscar a mejor documental en 2006, pero su verdadero aporte al renacimiento del documental se mide en dólares. El filme resultó un éxito sin precedente en cuanto a dinero y popularidad. Hoy día sigue siendo el documental que más dinero ha ganado en taquilla en los Estados Unidos después de Fahrenheit 9/11 (2004), este último, por cierto dirigido también por Michael Moore.

Amy-documental-Alan-Abuchaibe

Esta receta ha convertido al documental en el género del siglo XXI, un cine que representa a una sociedad dinámica, que no se queda callada, que es creativa y que está dispuesta a compartir la mayor cantidad posible de información y a pagar por ella en la forma de entradas de cine. Quince años han pasado y el género sigue ofreciendo piezas impresionantes en sus dos grandes vertientes, documentales de protesta, en el que la última joya fue entregada el año pasado con Citizenfour (2014), y documentales de naturaleza encabezados nuevamente por Disney y su serie DisneyNature. Otras dos vertientes han encontrado popularidad en las últimas dos décadas, los documentales de música y los documentales biográficos. Del primero se puede decir que su abuelo es el clásico Woodstock (1970) y que su madre es la cinta Madonna: Truth or Dare (1991) y que se ha popularizado en la contemporaneidad en la forma del tour documental de los que algunos ejemplos son Justin Bieber: Never Say Never (2011) y Katy Perry: Part of Me (2012).

En cuanto a la segunda vertiente, el documental biográfico, hay que señalar que la vida de personajes históricos en el cine ha sido usualmente reservada para el cine de ficción, específicamente en el género del drama. Sin éstas películas, quizás, la mitad de los Óscar a mejor actor o actriz nunca se hubieran entregado. El género es también popular en la literatura, pero no siempre ha funcionado en el documental para cine. En estos tiempos en los que hay canales de televisión dedicados exclusivamente a producir documentales biográficos resultaba difícil encontrar al género en la gran pantalla. Este hecho parece estar cambiando gracias a varias películas que han refrescado el subgénero en los últimos años, Bill Cunningham New York (2010),  Finding Vivian Maier (2013), Life Itself (2014), Dark Star: H.R. Giger’s World (2014) y el hermano mayor de Amy, Senna (2010) son solo algunos ejemplos. Estos filmes han ofrecido, primero, historias de personajes contemporáneos que resultan fascinantes y poco reconocidos; es un refrescante enfoque que es empaquetado para las nuevas generaciones con ediciones dinámicas y recursos modernos diferentes a las clásicas entrevistas de expertos y personas cercanas. Recientemente el subgénero biográfico y el musical se han juntado con resultados explosivos, Searching for Sugar Man (2012) ganó un Óscar e introdujo al mundo a la fascinante historia de la música del cantante norteamericano Rodríguez y en esta misma onda nos llega Amy.

Foto: Captura de pantalla

Foto: Captura de pantalla

Amy relata el ascenso al estrellato, y sus respectivas consecuencias, de la cantante inglesa Amy Winehouse. El documental resulta fascinante desde dos puntos de vista: primero la importancia del sujeto, el peso en la cultura popular de la cantante, no solo de su música, sino también de su sentido del fashion, de su vida personal cubierta en todos los tabloides del globo y por supuesto de su corta existencia. Luego está el hecho de la forma en que está estructurado el documental.

Se puede decir que Amy Winehouse ha sido un personaje único en la música pop contemporánea. Su estilo llegó a todas las generaciones, desde los sofisticados abuelos que encontraron en ella el renacer del soul y el jazz clásico, hasta a los adolescentes cuyos buenos y malos ratos fueron definidos por las letras de Winehouse. Los últimos años de vida de la estrella fueron un caos lamentablemente expuesto en la televisión y los tabloides. El tercer acto de su corta vida fue la abrupta muerte justo cuando la cantante parecía haber encontrado un rumbo. La historia de su vida ha sido utilizada como una historia de cautela sobre las consecuencias de los excesos (Amy sufría de desórdenes alimenticios, drogadicción y alcoholismo) y también como una historia de mártir en la que se adjudica todos sus problemas al precio de la fama y a su pasión por la música. De hecho Amy se considera parte de un exclusivo “club” de artistas atormentados que terminaron su vida a los 27 años como lo son Jimmy Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin y Kurt Cobain, este último, por cierto, es también el sujeto de un documental que ha venido haciendo ruido este año Kurt Cobain: Montage of Heck (2015). Amy, no toma lados, no pretende definir la vida da la artista, solo expone los hechos, pero lo más interesante es que lo hace desde una perspectiva íntima. El director Asif Kadapia recibió un acceso único a material audiovisual inédito generado por los amigos más cercanos de la cantante en momentos de absoluta intimidad. Este fenómeno en parte se debe a la democratización de la documentación de nuestras vidas debido a la evolución de la tecnología (teléfonos celulares están siempre presentes en el filme) y por supuesto a la naturaleza de la carrera de la cantante. El documental abre con una poco sofisticada Amy de catorce años cantando cumpleaños a una de sus mejores amigas y de allí vivimos, desde adentro, todo lo que ocurre hasta el día de su muerte.

Amy es una tragedia. Desde que vemos a Winehouse por primera vez en la pantalla, las memorias se atropellan en nuestra cabeza y sabemos que el péndulo de la muerte va a caer al final de la historia, pero al mismo tiempo descubrir a la verdadera Amy resulta un regalo para nosotros y para la fallecida artista, a quien descubrimos expuesta, auténtica, nerviosa, ansiosa, perdida, y sobre todo artista. Si algo deja claro el material es que Amy solo tenía un camino a seguir y ese era ser compositora y cantante, Winehouse es la víctima de su propio destino. Al ver la cinta sabemos que no tenía escapatoria y ella lo sabía. Es claro que el entorno es en parte causa del trágico camino de la cantante, un manager casi adolescente, una madre que acepta su falta de entereza, un padre vacío e interesado solo en la fama y el dinero, un novio, y luego esposo, abusivo e inseguro que introdujo a Amy a drogas duras. La historia de Winehouse como la vemos desarrollar en videos caseros, sesiones de grabación, y conversaciones mirando directamente a la cámara, es solitaria e incomprendida, ella solo quería cantar.

Kadapia recrea los eventos más importantes en la historia de Amy con un estilo de edición dinámico y simple dejando que Amy cuente su propia historia, las entrevistas a familiares amigos y colaboradores son en off. Kadapia nos libera del aburrido formato de los “talking heads” en el que los entrevistados son filmados en fríos espacios con mala iluminación, la estrella es Amy y nadie más. Además de Amy y las personas que la rodean hay un tercer narrador, las letras compuestas y cantadas por Winehouse. Asif intercala cada canción justo con el momento en el que fueron compuestas y las pone en contexto con los acontecimientos en la vida de Winehouse en ese momento en particular. Además, el director muestra en pantalla las letras originales escritas en puño y letra por Amy. En este contexto las letras de las canciones, ya poderosas por sí mismas, dejan de ser nuestras y se vuelven parte inseparable de Amy. Rehab es escrita cuando Amy logra evitar el primer intento de sus allegados de internarla en rehabilitación para curarla de alcoholismo; Back to Black es escrita cuando su novio y futuro esposo abandona a la cantante por su previa novia, y cuando encontramos Love is a Losing Game, nuestro espíritu es hecho pedazos. El aspecto técnico musical es también cubierto en el documental y vemos cómo trabaja la industria, la que por cierto al parecer no fue demoníaca con Winehouse, al contrario, el documental encuentra que Amy tenía amigos y admiradores en el mundo de la música. Cuando llegamos al material que documenta la sesión de Amy grabando un dueto junto a su ídolo, Tony Bennett, entendemos lo que representaba la música para Winehouse y cómo este aspecto es compartido por sus colegas. No tan bien parado salen los medios. Los paparazzis acechan como buitres mientras en la TV la gente hace comentarios ligeros y chistes sobre una tragedia personal. Crueldad, es la palabra que define lo que vemos en el filme.

Foto: Captura de pantalla

Foto: Captura de pantalla

Al final del documental las memorias personales que guardamos de las canciones de Winehouse se vuelven una con la historia que vemos en la pantalla y es difícil no encontrar frustración, rabia y tristeza al saber lo cerca que estuvo la chica de vivir una vida plena y de darnos a todos mucha más música, pero el destino estaba marcado.

Amy es una pieza que expone íntimamente la vida y obra de una gran artista contemporánea y que no juzga, que solo presenta los hechos de manera dolorosamente cercana, es una experiencia desde el punto de vista emocional y desde el punto de vista técnico donde el director Asif Kapadia nos confirma que estamos viviendo una edad de oro en el cine documental.  

Twitter: @alanabumi

Alan Abuchaibe
alanabu@gmail.com

Venezolano, profesional de las comunicaciones con una pasión natural por el cine. Antes de emigrar a Canadá Alan mantuvo una extensa carrera como crítico de cine en impresos y radio, actualmente tr...

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