viernes, 28 de agosto de 2015

Estudiantes de Concordia pueden renovar su Opus en línea gracias a esta iniciativa

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STM Tournée OPUS Ecoles

Desde el 17 de agosto, los estudiantes de la Universidad de Concordia menores de 26 años y con una dirección residencial en Quebec, pueden actualizar su tarjeta Opus estudiantil a través de una interfaz web implementada por la universidad. Pero todo esto comenzó con la sugerencia de un estudiante.

Anthony Boulos, de 21 años, tuvo una iniciativa sencilla que terminó por mejorar para bien la calidad de vida de todos los estudiantes. En 2014, escribió un mensaje a la STM preguntando por qué la actualización de las tarjetas Opus estudiantiles no se hacía en línea, siendo que era más sencillo y menos costoso para ellos, para la universidad y para los usuarios.

Un directivo de la STM respondió al mensaje, asegurando que, si la universidad secundaba la iniciativa, ellos estarían dispuestos a hacerlo.

Boulos tuvo 10 reuniones en el lapso de un año con directivos de la universidad y de la compañía estatal de transporte. El estudiante fue finalmente contratado por Concordia para formar parte del equipo que haría esto posible, donde participaron ingenieros, administradores y equipo legal, estos últimos asegurando que no hubiese ningún conflicto de privacidad en el sistema.

Luego de que el estudiante autoriza a la universidad en línea, Concordia envía a la STM de manera electrónica una prueba de residencia, una constancia de estudios, fecha de nacimiento y foto, datos normalmente contenidos en el expediente del estudiante. La STM envía la tarjeta actualizada a la dirección del estudiante por correo postal.

Antes, el proceso tomaba horas para el estudiante, que debía trasladarse a la estación Berri-UQAM. La otra manera es a través de los operativos de la STM, en la que funcionarios deben trasladarse a las universidades, lo que resulta más costoso para el organismo.

El proceso no sólo es más fácil y económico, sino que es menos susceptible a fraudes, ya que la información es enviada electrónicamente por la misma universidad. Igualmente, se minimizan los riesgos de filtrado de información porque la información sólo puede ser enviada si el estudiante así lo aprueba con su usuario y clave, por lo que sólo éste, la universidad y la STM tienen acceso a ella una vez dado su consentimiento.

Si el programa fuese extendido a todas las instituciones educativas, esto representaría un gran ahorro de tiempo para los estudiantes y de tiempo y dinero para la STM, quien emite 170 mil tarjetas al año y realiza operativos en 150 instituciones.

Lamentablemente, otras instituciones no han querido participar en iniciativas similares por preocupaciones de privacidad al compartir datos de los estudiantes en línea.