lunes, 31 de agosto de 2015

5 factores clave a considerar antes de incorporar una sociedad comercial

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A la hora de arrancar una empresa, una de las preguntas más frecuentes es si conviene o no incorporar una sociedad comercial (société par actions / business corporation), también llamada corporación, compañía, sociedad anónima o sociedad por acciones (para simplificar el texto usaremos el término compañía o corporación). Muchas veces la pregunta surge años después de estarse operando el negocio como empresa individual o bajo la forma de una sociedad de personas.

La decisión depende de cada situación particular; de las características y necesidades de cada proyecto empresarial. Muchos factores pueden entrar en línea de cuenta. Sin embargo, hay cinco factores clave que en nuestro criterio no deben dejar de considerarse:

  • el perfil de riesgo de la actividad empresarial proyectada
  • la forma de financiamiento
  • los acuerdos y las expectativas de los socios
  • el aspecto fiscal
  • los costos de creación y mantenimiento de la estructura corporativa

Perfil de riesgo del negocio

La compañía es una persona distinta de sus dueños y dirigentes.  Esto significa que las obligaciones de la compañía serán respaldadas por los bienes de ésta únicamente y no por los bienes personales de sus accionistas y directores.

Así, una de las ventajas principales de incorporar una compañía es que, en caso de problemas (si el negocio va mal o si la empresa compromete su responsabilidad por alguna razón: un producto defectuoso o un accidente), lo peor que puede pasarle a los dueños es perder el dinero o los bienes que hayan invertido en la compañía. En otras palabras, la responsabilidad de los dueños se limita al monto de su inversión; lo máximo que pueden perder es el patrimonio de la empresa y no su patrimonio personal. De manera general, los acreedores de la compañía no podrán demandar a sus dueños y gerentes por las deudas de la empresa.

Obviamente, la importancia de esta ventaja será mayor o menor dependiendo si la actividad empresarial proyectada es más o menos riesgosa. No es lo mismo montar una floristería que una escuela de paracaidismo.

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Financiamiento

Desde el punto de vista financiero, incorporar una compañía puede ser interesante.

En primer lugar, un inversionista se verá por lo general más inclinado a inyectar capital y tomar una participación en una compañía que en un negocio explotado directamente por un individuo o a través de una sociedad de personas.

Por otra parte, una compañía puede tener mejor acceso al crédito que un particular. El patrimonio propio de una corporación puede servir de garantía, y su valor no se verá afectado por las deudas personales de los dueños.
Además, es más fácil estructurar garantías hipotecarias sobre los bienes y derechos de una compañía que sobre los de una empresa individual. Esta facilidad favorecerá por lo general las posibilidades de crecimiento del negocio, que podrá aprovechar oportunidades de refinanciamiento a medida que se multiplican los activos de la empresa o aumenta su capacidad de endeudamiento.

Por último, existen subvenciones gubernamentales que requieren la formación de una compañía.

Socios y administración

Por lo que respecta a la administración interna de la empresa, así como a las relaciones entre socios, la compañía también es ventajosa.

En efecto, la compañía está sometida a una legislación completa que regula de manera detallada las relaciones entre accionistas y dirigentes.  Comparativamente, para lograr una regulación equivalente en el marco de una sociedad de personas, sería necesario implementar contratos largos y complejos.

Por otra parte, la estabilidad de una compañía es menos vulnerable a la muerte, al retiro o a la dimisión de sus dirigentes o accionistas, en comparación con la empresa individual o la sociedad de personas.

En fin, es mucho más fácil controlar o restringir la incorporación de nuevos socios con una compañía que con una sociedad de personas.

Consideraciones fiscales

Las ventajas fiscales de explotar una empresa a través de una compañía pueden ser determinantes.

La principal es la posibilidad de retrasar o posponer la imposición.  Este beneficio se logra, por ejemplo, cuando el dinero que produce la empresa se deja en la compañía y se reinvierte.

Otra ventaja fiscal es la posibilidad de fraccionar el ingreso entre varias personas.  Esta ventaja puede aprovecharse, por ejemplo, si los accionistas son una pareja de esposos y los dividendos que produce la empresa se reparten entre ellos de manera que no aumente su tasa de imposición personal, lo que ocurriría si las ganancias del negocio los recibiera sólo uno de ellos.

Adicionalmente, puede mencionarse que la tasa de imposición de las compañías no es progresiva (como la de los individuos), por lo que no aumenta con el nivel de ingresos.  Por lo tanto, si la empresa es exitosa, sus beneficios no serán gravados a una tasa mayor, como sucedería en caso de una explotación personal.

Por otra parte, en el caso de empresas explotadas activamente a través de una compañía, existen rebajas de impuestos considerables;  también hay exenciones sobre las ganancias de capital generadas por la venta de acciones admisibles de pequeñas empresas.

Por último, hay que tener en cuenta que las pérdidas de la compañía no pueden ser deducidas por los dueños contra sus ingresos personales. Por lo tanto, si se prevé que el proyecto empresarial producirá pérdidas importantes durante los primeros años, posiblemente sea más conveniente dejar la incorporación para más adelante y que los socios aprovechen de inmediato las pérdidas a título personal. De lo contrario, la compañía sólo podrá deducir dichas pérdidas contra las ganancias que obtenga en el futuro. En cualquier caso, siempre será posible constituir una compañía más adelante y transferirle los activos del negocio sin impacto fiscal alguno para los dueños.
Estos son sólo algunos ejemplos de las consideraciones fiscales que pueden influir en la decisión de incorporar una compañía. En general, la compañía es un vehículo que ofrece interesantes posibilidades de planificación fiscal y sucesoral.

Costos

La principal desventaja de una compañía son sus costos de creación y de mantenimiento.  Además de las tasas gubernamentales aplicables para constituir la compañía y efectuar cualquier modificación posterior, el gasto más importante son los honorarios por servicios jurídicos y contables (incorporación, libros de actas, actas de reuniones de directores y accionistas, declaraciones de impuestos, reportes contables y estados financieros, etc.).

Como regla general, se estima que si una empresa produce más de 100 000$ al año, o si los dueños no necesitan todo el dinero que deja el negocio para vivir, es ventajoso incorporar una compañía.

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Los anteriores son sólo algunos de los factores más importantes que conviene considerar a la hora de decidir si se opta o no por incorporar una empresa.  Se trata, en definitiva, de un dilema para el que no existe una respuesta general. Cada proyecto empresarial es único.

Antes de incorporar una compañía, le recomendamos ponderar cuidadosamente los pros y contras con la ayuda de profesionales que conozcan bien la materia.

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