miércoles, 2 de septiembre de 2015

Construyendo la resiliencia en los niños inmigrantes

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Foto: Flickr / Richard (CC)

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En palabras sencillas, la resiliencia es la capacidad de superación de una adversidad, de recoger los aprendizajes para reconstruirse y seguir adelante. ¿Para qué nos sirve en este proceso de integración? Para hacer frente a las dificultades que enfrentamos, mientras nos integramos.

Llegó el inicio de clases y ¿quién no se asusta por la capacidad de integración de nuestros hijos? Por un momento, dejemos el susto a un lado para apropiarnos de acciones.

La resiliencia es un rasgo de la personalidad que puede fomentarse por la experiencia migratoria. Hay tres tipos de factores promueven la resiliencia en niños:

  • Aquellos que posee el niño: habilidades y destrezas como el lenguaje, autoestima o destrezas sociales.
  • Los que están en el entorno del niño: la familia, mostrando su grado de cohesión y comunicación
  • El ambiente: lleno de oportunidades para interactuar.

La persona resiliente es más abierta a nuevas experiencias y oportunidades, condiciones que refuerzan la capacidad de integración, por ello es clave conocer los factores protectores y los factores de riesgo que pueden promover o deteriorar la resiliencia:

En el ámbito personal, la fluidez del lenguaje, la alta autoestima y autoconcepto, la capacidad cognitiva, la experiencia educativa positiva, la conexión y compromiso con la cultura de origen, la empatía, el pensamiento positivo, las habilidades sociales adecuadas y la motivación representan un coctel potenciador de la resiliencia. Por el contrario la exposición a la violencia en el país de origen, la impulsividad y las enfermedades mentales son factores que van en contra.

En la familia son factores protectores de la resiliencia el grado de apoyo de los padres, la cohesión de la familia, el bienestar físico y mental de los padres y la comunicación regular y sostenida con la familia. Los factores familiares que ponen el riesgo el desarrollo de la resiliencia son la separación de la familia, el niño que entra solo a Canadá, residir en un hogar monoparental, enfermedad física o mental de los padres y estresantes financieros (por ejemplo, falta de trabajo).

El ambiente también tiene su parte en la protección o destrucción de la resiliencia. Un ambiente protector contiene a el apoyo de los amigos, un ambiente escolar positivo, promueve la participación en actividades sociales, el acceso al apoyo de la comunidad, la posibilidad de participación en el voluntariado.

Las habilidades personales del niño, familia y ambiente pueden trabajar juntos para ayudar a los niños inmigrantes a establecer y mantener una autoimagen positiva, mitigar los factores de riesgo, y ayudarnos a vivir una integración sana, positiva y feliz.

¿Qué herramientas usas para reforzar la resiliencia de tus niños?

Te invito a seguir la conversación en Twitter por @MairaPradoL.