domingo, 18 de octubre de 2015

Votar, más que un derecho es un deber ciudadano

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Elecciones Canadá Elections

Foto: Elections Canada

En 1998 los venezolanos estábamos cansados de ver como el país era conducido de manera equivocada. Nos quejábamos a cada rato y con todos de la corrupción, del pésimo estado de los servicios públicos, de la arrogancia de algunos representantes de la dirigencia política, en fin, de eso y mucho más, exigíamos un cambio.

Pero eso no era nuevo. Ya en 1993, con las elecciones presidenciales de ese año, hubo la primera manifestación del deseo de cambio. Se eligió, a pesar de ser representante de la “política tradicional”, a un candidato que iba por fuera del status quo político venezolano. A un outsider de los partidos tradicionales. Apostamos al cambio. Ganó el “cambio”.

En 1998 se llegó a la “cúspide del cambio” cuando, con casi 53% de los votos, los venezolanos votamos por el “verdadero cambio”. Elegimos a Hugo Chávez como presidente, un real outsider de los partidos políticos tradicionales. Y realmente lo era si recordamos que en 1992 intentó dos golpes de Estado.

¿Por qué traigo a colación la breve anécdota sobre las elecciones venezolanas de 1998?

Por dos razones. La primera, porque no quiero opinar sobre los procesos electorales de otros países latinoamericanos a pesar de estar consciente que la reflexión que pretendo con este articulo aplica también a ellos.

La segunda, y aquí la intención de esta reflexión: en 1998 Venezuela tenía una población de aproximadamente 23.5 millones de habitantes, de ellos más de 11 millones estaban habilitados para ejercer su derecho al voto. De éstos, sólo 7 millones ejercieron su derecho. Es decir, en términos reales, sólo 3.7 millones de venezolanos cambiaron el curso de su historia. Mucho más gente dejó de votar que la que decidió ese cambio, que 17 años después todos conocemos.

Este 19 de octubre vamos a elecciones federales en Canadá. Muchos tenemos la oportunidad de votar. Yo lo hice en el proceso de “Advance Polls”, es decir voté por adelantado. Los que me conocen saben que lo hice por el candidato de mi circuito que representa al partido conservador de Canadá y su líder, Stephen Harper.

Yo no quiero pedirle que vote por Harper. Yo quiero pedirle que VOTE, por quien usted quiera, pero VOTE. Es su DERECHO. Es su DEBER.

La historia de nuestros países está llena de muchas anécdotas similares a la Venezuela de 1998 y la de hoy. De rechazo a la política y a los partidos. La diferencia hoy, para usted y para mí, es la oportunidad de poder decidir en un país donde su opinión será respetada, donde el Estado de derecho funciona, donde los poderes ejercen control sobre los otros poderes.

¿No me cree? Pregúntele a Zunera Ishaq cómo logró juramentarse como ciudadana usando su niqab. Y créame que no estoy de acuerdo con la decisión por varias razones que no es la intención de este artículo analizar. Lo que quiero ilustrarle es que usted hoy día es ciudadano de un país donde las instituciones funcionan, que la separación de poderes es real y que la oportunidad de participar es un privilegio que usted tiene sobre otros inmigrantes que aún están su proceso de convertirse en ciudadanos.

No desperdicie su derecho.

¡Cumpla con su deber y vote!

@JosueIRamirez