martes, 27 de octubre de 2015

Lo que esperan los hispano-canadienses del gobierno de Justin Trudeau

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Canadá Portada
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Parlamento de Canadá

Foto: María Gabriela Aguzzi V. / Grupo NM (Archivo)

Siempre se ha hablado de las grandes diferencias que caracterizan a la comunidad hispana radicada en Canadá. Orígenes de decenas de países que moldean culturas, colores y sabores distintos y que, en cierto punto, resultan difíciles de englobar, afectando así el poder de unión que requiere toda comunidad para fortalecerse y crecer.

Pero a la hora de expresar sus necesidades, exigencias y expectativas, los hispano-canadienses tienen puntos claros que coinciden en pro de lograr un mejor Canadá para ellos, sus familiares y las generaciones futuras, en un país al que ya no sólo agradecen y admiran, sino al que quieren y asumen también como su patria.

Qué mejor momento para expresar esas necesidades que estos días postelectorales, en los que las expectativas y los análisis han inundado a la sociedad canadiense de cara a lo que será el nuevo gobierno liberal de Justin Trudeau, luego de casi una década de liderazgo conservador en el Parlamento canadiense.

Los hispano-canadienses (ya ciudadanos y nuevos  inmigrantes) representan aproximadamente 1,2% de la población total de Canadá y si se analiza, por ejemplo, respecto a la realidad de Estados Unidos, la comunidad hispana en este país es pequeña, de eso no hay duda. Pero también es cierto que en los últimos 10 años se ha observado un cambio en el perfil del inmigrante hispano, el cual, desde antes de ser ciudadano, busca formas de hacer aportes a la sociedad canadiense, de tomar para sí sus tradiciones, su saber hacer, de tal manera de también ser parte de él, conservando las costumbres que traen de sus países de origen. Este proceso es comúnmente visto como un ganar-ganar, como lograr tener «lo mejor de dos mundos», como un proceso de suma. En esto se resume la tan mencionada -y necesaria- integración.

No sorprende entonces que el primer punto en el que coinciden los hispano-canadienses cuando se les pregunta qué esperan del gobierno de Justin Trudeau de cara a las comunidades inmigrantes sea el de una mayor y mejor integración y el respeto a la diversidad, lo cual no sólo atañe a factores netamente culturales o de tradiciones, sino también a una realidad que toca la calidad de vida de todos y que es determinante para medir el éxito del proceso de inmigración: el empleo. En este punto es necesario recordar que el grueso de las políticas en materia de integración -y sobre todo en integración laboral- depende de las provincias y no del gobierno federal, sin embargo y conociendo esta realidad, los hispano-canadienses consideran que desde el Gobierno federal se puede hacer mucho más en este sentido.

Integración laboral de los inmigrantes

Foto: Facebook / Fabiola Sicard

Foto: Facebook / Fabiola Sicard

Fabiola Sicard, directora de Banca multicultural de Scotiabank, espera que desde Ottawa, con la llegada de Trudeau hijo, se aplique una «política abierta a la diversidad que promueva el amor por Canadá y permita mantener la riqueza cultural», pero Sicard, de origen mexicano, también pide que se implemente una «política de inclusión que abra las puertas para trabajos en el gobierno y puestos de elección popular a representantes de las comunidades migrantes».

Sicard considera también necesario esa misma política abierta respete las diferentes creencias religiosas.

Para Enoïn Humanez, periodista de origen colombiano y bloguero en NM, no hay duda de que se puede hacer mucho más desde el Parlamento canadiense en materia de integración laboral de los inmigrantes, pues considera imprescindible «la adopción de programas federales de subvención que permitan a las empresas y organismos comunitarios, particularmente en el plano regional, emplear a personas de origen inmigrante con títulos universitarios, para que obtengan su primera experiencia laboral canadiense en su ramo profesional».

En materia de empleo las realidades varían mucho de acuerdo con la profesión del inmigrante, sus capacidades y aptitudes para aplicar herramientas que le faciliten el camino, la demanda en sus sectores, etc. Pero los números demuestran que el desempleo entre los nuevos inmigrantes es considerablemente más elevado que los canadienses nacidos en el país y que si bien la situación mejora transcurridos los primeros cinco años, todavía hay terreno que abonar. De no aplicarse políticas que efectivamente faciliten esa integración, advierte Humanez «70% de los inmigrante provenientes de países diferentes a los de G8 continuaremos empleándonos en oficios varios que demandan generalmente una capacitación mínima«.

Vincenzo Bisignano suma al punto de la integración un elemento importante: el de la integración en dos sentidos. «En mis 27 años de vida en Canadá, y específicamente en la provincia de Quebec, siempre me ha llamado la atención observar que una gran parte de la población mantiene la idea de que la integración es un proceso en donde el inmigrante debe estar definitivamente convencido y dispuesto a adaptarse socioculturalmente a las reglas, a las políticas y a las costumbres del país que lo acoge. Lo considero, además, principio fundamental para lograr este objetivo. Sin embargo, muchos olvidamos que la verdadera integración se hace presente únicamente cuando este principio es adoptado y ejercido ‘por ambas partes’. Es desde esta perspectiva que Bisignano espera de parte del gobierno de Trudeau «acciones más concretas para lograr llegar a un verdadero punto de integración».

Este ítalo-venezolano-canadiense narra parte de su experiencia como trabajador en centros de ayuda al nuevo inmigrante: «Así como he visto llegar a este país a muchos profesionales brillantes, lamentablemente he también presenciado la partida de muchos de ellos a su país de origen o a otros países poco tiempo después de haber llegado. La mayoría, a raíz de no haber podido encontrar un empleo en su área. Estoy seguro de que este nuevo gobierno en manos de Justin Trudeau podrá ocuparse debidamente de la otra cara de la moneda porque sin duda alguna hay un gran vacío y mucho por hacer al respecto».

Juan Gavasa, periodista y jefe de redacción de PanamericanWorld, tiene una óptica distinta en esta materia. Si bien espera una mayor sensibilidad de cara a las comunidades inmigrantes, considera que Trudeau «no tiene que hacer grandes cosas en este aspecto para mejorar las políticas de su antecesor; no creo que sea uno de los puntos críticos de su gestión cuando nos toque juzgarla dentro de cuatro años«. Eso sí, respecto a la sensibilidad esperada, Gavasa, de origen español, no duda en que el nuevo primer ministro canadiense la tendrá: «está en su ADN, no sólo biológico sino también político. Trudeau, como su padre, tiene claro que Canadá es un país hecho de inmigrantes y que estos aportan riqueza en el sentido más amplio del término. Ha sido uno de los puntos estratégicos en su narrativa de campaña y ahí radica uno de los grandes puntos de disenso con el programa de los conservadores».

Reformas al proceso migratorio

Los hispano-canadienses, habiendo vivido el proceso que representa el establecerse en una nueva sociedad, con sus cosas buenas y las no tan buenas, también coinciden en la necesidad de reformas migratorias y de analizar cómo Canadá está enfrentando esta materia, no sólo en las vías a través de las que llegan los nuevos canadienses, sino en lo que ocurre una vez en que una persona no nacida en Canadá se convierte en un ciudadano de este país.

Foto: Cortesía Vicenzo Bisignano

Foto: Cortesía Vicenzo Bisignano

Al preguntarle qué reformas considera necesarias en el sistema migratorio canadiense, Bisignano advierte que «algunos violines de la orquesta parecen estar desafinados» para simbolizar que falta cierta coherencia entre las políticas vigentes. «Sabemos que el proceso de selección y de admisión a Canadá puede tomar meses o años pero la inmigración en sí, comienza únicamente al llegar al aeropuerto o a un punto de entrada en Canadá». Nuevamente recurre a su experiencia laboral para explicar el porqué de su percepción: «después de haber escuchado a tantos inmigrantes  hablándome acerca del tema de tener que haberse enfrentado a falsas expectativas a nivel profesional, pienso que esta una excelente oportunidad para el nuevo gobierno para demostrar que sí es posible armonizar mejor y consolidar nuestra política de inmigración con ciertos jugadores determinantes dentro del proceso de integración. Hablo específicamente de la actuación de muchas órdenes profesionales presentes de alguna manera dentro del proceso y de las exigencias de éstas para el reconocimiento y el poder de ejercicio de ciertas profesiones. Si bien estas son tareas provinciales, Bisignano considera fundamental una alineación coherente de las mismas desde el ámbito federal, porque esto permitirá «establecer las listas de profesiones de los futuros inmigrantes a recibir«, lo que permitirá eliminar posibles barreras y «ofrecer posibilidades de empleo real desde que llegan a Canadá.

Precisamente sobre las listas de profesiones admitidas para el caso de los profesionales calificados, Sicard hace referencia específica al sistema Express Entry, el cual cree debe ser evaluado. «El concepto es fantástico, sin embargo, la ejecución no ha sido la mejor. me parece muy importante tener una política que facilita la migración a personas con las habilidades y/o experiencia laboral que el país necesita -de otra forma es prometer un sueño que no se realiza- pero es necesario mejorar el sistema y hacer un esfuerzo mayor comunicando cómo funciona».

Otro punto que destaca Sicard es la revisión de las políticas de refugio, haciendo referencia a los recientes casos de refugiados sirios, en los que es posible que el proceso tarde años, a pesar de que se trata de personas que efectivamente corren peligro. Pero también considera necesario eliminar lo que cree han sido abusos por parte de los solicitantes: «Por ejemplo, muchos mexicanos abusaron del sistema y se presentaban en Canadá como turistas y luego pedían refugio bajo historias falsas, una situación que ha sucedido también con migrantes de otros países. El sistema debe prevenir que este tipo de abusos se den«. Para Sicard, la lista de países seguros establecida por el gobierno conservador en tiempos de Jason Kenney como ministro de Inmigración, «aunque polémica, es una medida que ayuda a prevenir esta situación».

Asimismo, Sicard considera necesario analizar la realidad de la población indocumentada en Canadá. «Es una realidad que debe reconocerse». Propone en este punto «regularizar a personas que son económicamente productivas y no tienen récord criminal», aclarando que «soy pro migración ordenada y pienso que una regularización no necesariamente promoverá que la gente decida venir o permanecer en el país indocumentada».

Para Humanez, quien considera que Canadá tiene,»después de todo, una de las mejores políticas migratorias del mundo y esta política –para bien y para mal- está ligada a las políticas económicas del país», es necesario hacer el hincapié en el campo de la integración de esos nuevos canadienses, pero destaca, al mismo tiempo, que «el país debe retomar su lugar entre los países que lideran las políticas migratorias por razones humanitarias, cosa que se perdió por razones ideológicas durante el gobierno conservador que consideró de mayor importancia para Canadá participar en la actividad militar en los países en conflicto, que ayudar a las víctimas de las guerras o los desatres naturales».

Foto: Facebook / Juan Gavasa

Foto: Facebook / Juan Gavasa

Gavasa, por su parte, cree que el gobierno de Justin Trudeau debe revisar a fondo o incluso eliminar la Ley C-24 (algo que prometió) «porque, al margen de injusta, deja a la arbitrariedad de los funcionarios federales la posibilidad de revocar la ciudadanía canadiense de millones de ciudadanos». Para el periodista, «esto es tremendamente injusto y, sobre todo, muy poco democrático y muy peligroso. Cuando una ley no está sometida estrictamente al derecho sino a interpretaciones subjetivas su aplicación supone un riesgo para el estado de derecho»

Igualmente, Gavasa considera necesario que el Partido Liberal reconsidere su política de visas con los países de América Latina, en especial, con México, haciendo referencia a los vínculos entre ambos países, reforzados con tratados como el Nafta, algo que Trudeau, en campaña, dijo también que haría. «Objetivamente tiene difícil explicación este tratamiento hacia uno de tus socios estratégicos. Confío en que Trudeau y sus asesores abandonen las políticas de Harper respecto a América Latina, se esfuercen en conocer más las realidades de nuestros países y se sacudan los tópicos y lugares comunes, surgidos casi siempre de una pereza intelectual por conocer al otro».

Las prioridades

Saliendo ya de la materia que les compete por su carácter de inmigrantes, los hispano-canadienses coinciden en dos puntos fundamentales a la hora de establecer las prioridades que, a su juicio, debe tener el nuevo gobierno liberal:

1) Restaurar la política pacifista, conciliadora, solidaria y defensora de los derechos humanos

2) Poner a Canadá, nuevamente, al frente de la lucha por el cambio climático

Al respecto Juan Gavasa profundiza aseverando que «Trudeau debe apostar radicalmente por la transparencia, situar a Canadá nuevamente al frente de la lucha por el cambio climático, liderar la solidaridad internacional con los refugiados de los países en conflicto bélico y reforzar el sentido mismo de la democracia, tan maltratado por Harper durante los últimos 10 años»

Foto: Enoïn Humanez

Foto: Enoïn Humanez

Este punto también es destacado por Enoïn Humanez, quien agrega que «su primera prioridad debe ser la de devolverle a Canadá su lugar entre las naciones que lideran la protección del medio ambiente, apoyan la cooperación internacional en el campo de la construcción de la democracia, la superación de la pobreza en las naciones en vía de desarrollo, el mejoramiento de la educación, la salud y la infraestructura sanitaria en los países pobres. Este periodista colombiano, además espera la adopción de una política de dignificación de los pueblos indígenas de Canadá y que Justin Trudeau «retome el legado de su padre y acerque a Canadá a los países de América Latina y el Caribe».

Sicard, quien también menciona entre las prioridades la restauración del caracter pacifista y reconciliador de Canadá de cara al mundo, cree que debe ser prioridad para los liberales cumplir con sus promesas e invertir en la infraestructura del país, lo cual está contemplado dentro de la plataforma económica de la campaña electoral del Partido Liberal.

Para Bisignano en materia de prioridades es imperativo «la aplicación de una diplomacia proactiva, sin los acentos neoconservadores en las intervenciones militares, las relaciones con Rusia e Israel e incluso con EE UU».

Las expectativas

A forma de conclusión estos cuatro hispano-canadienses expresaron sus expectativas generales de este momento que vive Canadá con el cambio de gobierno por, al menos, los próximos cuatro años.

Enoïn Humanez asegura no tener expecativas «ni muy amplias ni muy estrechas»: «Espero que el gobierno Justin Trudeau retome la senda del liberalismo social, herencia que le viene de su padre, y permita a través de éste la reintegración a la sociedad de los millones de canadienses, particularmente los inmigrantes, que se han ido quedando a la vera del camino por causa de estos 10 años de políticas neoliberales puras y duras».

Por el contrario, Sicard asegura que sus expectativas sí son altas: «Trudeau tiene una oportunidad increíble de cambio y al mismo tiempo un reto inmenso dada la situación económica mundial. Espero en los próximos cuatro años un crecimiento económico al menos al par de las economías desarrolladas, ver un país con una política que promueve la migración ordenada, que da oportunidad sin preseleccionar país de origen, y un Canadá que mantiene un rol pacifista y protector del medio ambiente«.

Juan Gavasa se dice «escéptico con la capacidad real de los políticos para mejorar la vida de los ciudadanos«. De hecho, considera que Trudeau «tiene un serio problema: el formidable caudal de confianza que le han dado los canadienses. Se espera de él que tenga poderes casi demiúrgicos para afrontar todos los desafíos que tiene por delante, y eso no es posible».

Por su parte Enzo Bisignano tiene expectativas en un tono mucho más optimisma: «unión, equilibrio económico, menos barreras burocráticas buscando simplificar procesos, progreso y más progreso«.

Esperemos a lo largo de estos cuatro años venideros poder ir haciendo un análisis sobre la marcha y al terminar el mandato de este gobierno mayoritario poder medir si las necesidades de las comunidades inmigrantes en general fueron tomadas en cuenta y si, en el caso específico de la hispano-canadiense, más voces fueron escuchadas e incluidas en el debate nacional, como estas voces que son incluidas hoy en este artículo.

Gavasa culmina su reflexión postelectoral con una advertencia: «El grado de frustración que generará en los canadienses si incumple sus promesas o si se ve incapacitado para llevar adelante su programa será proporcional a las enormes expectativas y las grandes esperanzas que ha generado en una parte muy importante del país. Salvando las evidentes distancias, veo un escenario muy parecido al generado con la llegada de Obama al poder en EE UU en 2008. El éxito del lunes no es un cheque en blanco, no le otorga un crédito ilimitado de confianza y estoy seguro de que él lo sabe; lo vivió en su propio hogar cuando era niño».

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Twitter: @GAbAguzzi gaguzzi@noticiasmontreal.com