jueves, 29 de octubre de 2015

Tras el velo de la muerte

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Foto: Flckr / Iqbal Osman (CC)

Foto: Flckr / Iqbal Osman (CC)

Según Freud, todos tenemos cierta atracción por la muerte.  No significa que deseemos morir, pero sin duda, nos causa curiosidad y queremos saber más sobre ella.

Las creencias acerca de la muerte son tan diversas como las personas en el mundo.  Algunos tienen una visión espiritual y creen en una segunda etapa de la existencia; y otros creen que la muerte es un final inerte y carente de toda experiencia. Dependiendo de estas creencias, se desarrolla miedo, indiferencia o esperanza con respecto a la muerte. Hay quiénes le temen a su propia muerte y quienes le temen más a la muerte de otros.

Quiero compartir una historia con ustedes. Hace unos días, leí un libro basado en hechos reales donde una doctora relata una experiencia cercana a la muerte. Se trata de Mi Viaje de Ida y Vuelta al Cielo (To Heaven and Back, A True Story), de Mary C. Neal.

Esta doctora estadounidense cuenta que después de tener un accidente en un río, donde su kayak quedó atrapado en el fondo de una cascada muy caudalosa, vio desde una perspectiva de tercera persona cómo la sacaban del río y trataban de revivirla.  Describe que vio a unos seres llenos de luz que se acercaban y le decían frases de bienvenida y de cariño. Según relata, estaban desbordantes de alegría por verla y ella sentía que los conocía, pero no podía decir con seguridad quiénes eran.  Comenzó a caminar con ellos y sintió una profunda paz y un intenso amor. Al llegar a las “puertas” del lugar al que iba, había más seres de luz esperándola con sonrisas y una calurosa acogida. De repente todos se pusieron tristes y le explicaron que todavía no era su momento de ir con ellos.  Regresó con aquéllos que la habían acompañado hasta ahí y vio su cuerpo en la orilla del río y a sus amigos al borde de la histeria tratando de revivirla. Entonces ella volvió a su cuerpo y comenzó a respirar.  Después, tuvo que viajar muy lejos para recibir atención médica apropiada y nuevamente estuvo en un estado muy delicado de salud.

Durante su estancia en el hospital, dice que de repente vio un campo muy bello y que había alguien con ella. Esta persona estaba sentada en una piedra y le estaba explicando por qué había regresado al mundo.  Le dijo que tenía que ser un pilar para su familia porque su hijo iba a tener un accidente y porque tenía que proteger la salud de su esposo.  Ella tenía muchas preguntas sobre la vida y la muerte, y lo que sucede después de la muerte. Este ser de luz respondía todas sus preguntas con mucha paciencia e irradiaba mucho amor y paz.  Todo lo que decía tenía mucho sentido y explicaba verdades profundas.  Sin embargo, cuando ella abrió los ojos, mucha de esa información se perdió en su inconsciente, como sucede con los sueños.  

Poco a poco fue recuperando su salud y retomando la normalidad en su vida. Recordó que una de sus misiones era escribir sus experiencias y compartirlas con la gente para dar esperanza a otros.  Para ella, regresar al mundo fue un paso duro, porque según sus palabras, ese otro mundo era mucho más bello y el amor era mucho más intenso. Comenta que para ella, el amor que percibió durante su experiencia comparable con el hecho de ver una película en una televisión vieja de caja grande y luego ver la misma película en una pantalla plana de alta definición.  La experiencia es distinta por la fidelidad con que se percibe y la intensidad con que se vive.

Más adelante en el libro, ella narra sus propias pérdidas y cómo el haber visto lo que viene después de la vida le dio consuelo para sobrellevar su propio duelo. Toda la experiencia le generó un cambio a nivel espiritual y una consciencia más profunda de lo pequeños y transitorios que somos, y a la vez lo inmensamente importantes que resultamos en, lo que ella llama, el tejido de la vida.

Habrá quiénes crean que todas estas experiencias cercanas a la muerte son resultado de un shock psíquico en la mente de las personas, que sus experiencias son sueños, que todo tiene explicación científica o que la gente inventa todo esto para obtener algún beneficio egoísta.  Habrá quiénes crean que estas experiencias son inexplicables pero reales.  Lo cierto es que la fortaleza que otorga la espiritualidad es extraordinaria.  Todos -ya sea que tengamos creencias religiosas o no- tenemos una parte espiritual en nosotros mismos que nos conecta con algo más grande y más trascendente que nuestra propia existencia.

La muerte se nos presenta con un velo de misterio que nos hace mirarla con respeto.  En varias culturas se le teme, se le venera o se le recuerda con diferentes tradiciones.  En Canadá se acerca el Halloween y para algunos latinos, el día de muertos.

¿Qué piensas tú de la muerte?

Quédate conmigo y permíteme seguir aprendiendo de ti.