martes, 17 de noviembre de 2015

Spotlight

Publicado en:
Reflexiones en 35 mm
Por:
Temas:

(2015) Dir. Thomas McCarthy

Spotlight es un drama periodístico, y es posible que tomando en cuenta la evolución de la tecnología y el cambio en cuanto a enfoque que ha recibido esta profesión en los últimos años sea ésta de las últimas veces en las que veamos en la gran pantalla a un equipo de periodistas en tiempos contemporáneos yendo a bibliotecas, tocando puertas y revisando recortes de prensa para descubrir una verdad escondida por las poderosas fuerzas que dominan a una sociedad.

Pocas profesiones han capturado el interés de la cultura popular tanto como lo ha hecho el periodismo. Quizás solo los médicos, los abogados, los detectives, los artistas y los científicos ocupan un lugar similar en el interés popular. Hollywood siempre ha estado intrigado por los periodistas ya sea como personas interesantes, inteligentes, cultas y curiosas como por ejemplo en His Girl Friday (1940), o como individuos obsesionados y apartados de la sociedad como en el caso de Citizen Kane (1941). El periodismo también nos ha entregado villanos, The Devil Wears Prada (2006); payasos Anchorman (2004); y héroes como -nada más y nada menos que- Superman (1978). Esta profesión también se ha usado como una metáfora del poder de los medios sobre la sociedad, siendo quizás el más rotundo ejemplo Network (1976). Pero en muchas ocasiones más interesante que los periodistas resultan las historias que ellos cubren y el interés que se genera al ver a individuos tratando de luchar en nuestro amplio mundo por buscar la verdad.

El ejemplo clásico de este tipo de películas que narran el detrás de bastidores de una historia periodística es sin duda All the President’s Men (1976). En la década dorada del cine de denuncia y provocación, este filme se dio a la tarea de narrar cómo un dúo de periodistas revelaron el escándalo más grande en los Estados Unidos en el pasado siglo, Watergate. Robert Redford y Dustin Hoffman son acompañados por un desfile de excelentes actores de carácter en un thriller periodístico excepcional, todos dirigidos por Alan J. Pakula. El filme estuvo nominado a ocho premios de la academia y ganó cuatro. All the President’s Men representa sin duda el pico más alto en lo que se refiere a este tipo de películas. En los años setenta el poder de la prensa era aún casi místico, la prensa tradicional no tenía que competir con el entretenimiento, para eso estaban la radio y la TV. Desde entonces ese balance de poder se ha ido invirtiendo por varios motivos, siendo quizás el principal la democratización de la información siendo el punto máximo de este fenómeno la llegada de la internet. Treinta años atrás solo los dioses de la prensa podían descubrir la verdad, investigar y escribir era cosa de expertos, mientras que hoy día una foto tomada por un transeúnte con su teléfono móvil es suficiente para acabar una reputación, ni hablar lo que puede lograr la foto de un gato. Adiós a las entregas de historias diarias, semanales, mensuales sobre los avances de una investigación, con ellas se fueron las “fuentes”, los contactos en la policía y las llamadas anónimas. Este fenómeno acompañado por un exagerado interés por las noticias ligeras han ocasionado que el porcentaje de noticias de entretenimiento y deporte ocupen más de la mitad del interés popular y por lo tanto el mismo porcentaje de espacio en los medios tradicionales. Finalmente, recordemos que la información ya no fluye de arriba para abajo, ahora la prensa escribe de lo que la gente habla. La gente dejó de hablar sobre lo que la prensa le traía a la puerta de su casa.

Resulta interesante que a pesar de este fenómeno el tema del periodismo siga siendo de interés tanto artístico como comercial para el cine. Este siglo nos ha traído una de las mejores cintas sobre historias periodísticas de todos los tiempos, Zodiac (2007). Esta pieza maestra del director David Fincher, protagonizada por Jake Gyllenhaal, Robert Downey Jr.y Mark Ruffalo (también parte del elenco de Spotlight) narra la obsesión que casi cae en la locura de un periodista por descubrir la verdadera identidad de un asesino en serie que acosa a la ciudad de San Francisco en la década de los setenta. El periodista, Paul Avery, interpretado por Gyllenhaal, nunca logró identificar al asesino del que aún hoy en día se desconoce su identidad. Zodiac es en este sentido es la cinta anti-All the Presidents Men, que cuenta con un final “feliz”, mientras que el filme de Fincher cierra con la frustración de Avery, quien en la vida real lograra más adelante en su carrera reconocimiento internacional por la cobertura del secuestro de Patricia Hearst, heredera de la fortuna creada por su abuelo William Randolph Hearts (el magnate de la prensa en que está basado el personaje principal de Citizen Kane). Los hechos narrados en las dos cintas ocurren en paralelo en la vida real, pero mientras Pakula encuentra el triunfo de la verdad sobre las fuerzas que dominan a la sociedad, Fincher prefiere enfocarse en la frustración y la locura generada por no encontrar la verdad.

Para fines de la primera década del siglo XXI la visión oscura y frustrada de Fincher parece resultar más ajustada a la realidad que la de Pakula. Los periódicos y revistas que han dirigido la opinión pública por un siglo y una profesión que tiene casi dos han empezado a extinguirse a un ritmo abrumador, es por este motivo que resulta llamativo que este año tengamos no uno, sino dos dramas periodísticos sobre la búsqueda de la verdad y las consecuencias de esta persecución tanto en la sociedad como en los periodistas.

Truth (2015) le hace un guiño a All the President’s Men seleccionando a Robert Redford para el papel de Dan Rather, la leyenda periodística norteamericana y la cara de 60 Minutes, uno de los programas de televisión de investigación periodística más importante del siglo XX. El director de esta cinta, James Venderbilt, quien es el guionista de Zodiac, se concentra en una historia cubierta por Rather e investigada y desarrollada por otra leyenda del periodismo norteamericano, Mary Mapes, interpretada por la siempre impecable Cate Blanchett, en la que el equipo de periodistas detrás del popular programa de TV descubre que el presidente de los Estados Unidos para el momento, George W. Bush, parece haber mentido sobre su carrera militar y en especial sobre su participación en la guerra de Vietnam. La cinta tiene un final infeliz, ya que por presiones externas (políticos, corporaciones, internet) la historia es sometida a un estricto test de veracidad de la que no sale victoriosa, tampoco salen triunfantes Mapes y Rather, la primera es destituida de su cargo, mientras que Rather renuncia a su cargo en la cadena de televisión. Hace unos meses Truth fue considerada como una potencial candidata a mejor película para la próxima edición de los Óscar, pero un guion que no es estable y una hechura irregular descartaron a la cinta. Vale la pena verla solo por un par de monólogos entregados de manera impecable por Redford y Blanchett, el primero sobre la “entretenimientación” de las noticias y, el segundo, sobre el eterno juego de David y Goliat de la prensa versus las poderosas instituciones que dominan a la sociedad.

Spotlight-Cine-Alan-Abuchaibe-2La que sí es una favorita para estar nominada como mejor película en los próximos premios de la Academia es Spotlight (2015). Esta cinta es dirigida por el norteamericano Tom McCarthy, un versátil jugador en Hollywood, reconocido por sus papeles como actor, nominado al Óscar por su participación en el guion de Up (2009), y director de varias exitosas cintas independientes como The Station Agent (2003) y Win Win (2011).

McCarthy nos entrega la historia de cómo salió a la luz pública que la Iglesia Católica era cómplice en encubrir los abusos sexuales a niños por parte de clérigos en la ciudad de Boston por más de sesenta años. Los hechos narrados en la cinta no ocurren en los años setenta, sino en el 2001, y la noticia no es expuesta en Twitter, sino en uno de los periódicos más representativos del periodismo tradicional norteamericano, el Boston Globe. Esta cinta cuenta con todos los elementos clásicos de un thriller periodístico, una pelea al mejor estilo David y Goliat, investigación, enfrentamientos morales y algunas secuencias de triunfo frente a la adversidad. En este caso la lucha es entre el prestigioso periódico, específicamente el pequeño equipo Spotlight, una especie de comando guerrilla que se encarga de cubrir las historias más complejas para el diario, y los bastiones de la ciudad de Bostón en pleno, específicamente la Iglesia Católica, el sistema judicial y los políticos. La ciudad es un personaje que, como Goliat, extiende su sombra aterradora sobre sus habitantes y donde en todas las esquinas existe una iglesia, edificios que en lugar de jugar el papel de reconfortar y apoyar a los ciudadanos los aplasta con su presencia omnisciente y dónde se recluyen cientos de pedófilos con la fuerza de destruir a aquel que se atreva a encararlos.

Para interpretar al equipo de periodistas a los que se le impone la tarea de sacar a la luz lo más oscuro de la Iglesia, McCarthy reúne a un elenco de primera en donde cada personaje recibe igual importancia y a cada uno se le ofrece una historia personal lo que juega a favor de los actores, pero quizás vuelve un poco cursi el guion. En definitiva, convierte a los periodistas en seres humanos que deben pagar un alto precio en sus vidas privadas por perseguir la verdad. Las actuaciones son tan convincentes que se nos olvida que estamos viendo a Hulk, Mark Ruffalo; Batman, Michael Keaton; John Slattery, Roger Sterling en Mad Men, y a la canadiense Rachel McAdams, Allie de The Notebook (2004). El elenco lo completan Brian d’Arcy James, Liev Schreiber y el excelente Stanley Tucci.

Este equipo de luchadores por la verdad y la justicia se convierten en una especie de soldados en una ciudad que les corta el paso en cada esquina y en donde con sonrisas y regalos los peones de la Iglesia los amenazan todos los días. Los actores entregan todos unos trabajos excepcionales, vestidos de manera muy norteamericana con pantalones de pinzas, camisas una talla más grande de lo debido y con cortes de cabello que dejan mucho que desear, todos deciden dejar a un lado el glamour y se transforman en estos personajes de la vida real (son muchos los rumores sobre nominaciones al elenco en la próxima temporada de premios).

Frente a la adversidad los periodistas consiguen a sus mayores aliados, a los David de la historia, en las víctimas de los abusos sexuales, en los hombres (y mujeres) que han sido violados no solo física, sino emocional y psicológicamente. Las escenas de estos pequeños hombres conversando con los periodistas con iglesias a sus espaldas nos ponen a pensar lo que significa salir todos los días de tu casa y ver que toda una sociedad rinde culto a la religión que permitió abusos a niños inocentes y que no contento con ello, los tapó y humilló a las víctimas.

El filme también se toma el tiempo de mostrarnos los métodos utilizados por el equipo para conseguir la información, y es sorprendente por lo básicos que parecen. No hay una sala llena de hackers, ni psíquicos, ni tampoco llamadas anónimas, todo se hace al mejor estilo del siglo pasado: bibliotecas, archivos y visitas de puerta a puerta son las armas de estos luchadores, pero que quede claro que la película no vuelve a los periodistas héroes, sencillamente están haciendo su trabajo, y como ya mencioné anteriormente, este trabajo se lleva un tajada de su vida personal. La cinta muestra a los periodistas como personas, con todo lo que ello implica, al punto que uno de los personajes debe afrontar al final de la cinta una realidad que pone en duda la visión que tiene de la profesión y de sí mismo.

Internet es nombrada, pero para el 2001 es más una herramienta de exposición del mensaje que el mensaje mismo, punto especialmente sensible en nuestros tiempos, pero la cinta no empuja este tema, solo lo menciona, y queda en nosotros sacar las conclusiones.

Spotlight es una cinta sumamente completa y con una complejidad emocional balanceada en la que se nos muestra el trabajo de un grupo de personas cuyo mandato es investigar y escribir la verdad a cómo de lugar. Resulta interesante preguntarse si Spotlight es una cinta que pasará a la historia como la última gran cinta sobre periodismo convencional, en un mundo donde las noticias son un post más. Resulta interesante pensar si este filme pertenece más a la nostalgia que a la contemporaneidad.

Alan Abuchaibe
alanabu@gmail.com

Venezolano, profesional de las comunicaciones con una pasión natural por el cine. Antes de emigrar a Canadá Alan mantuvo una extensa carrera como crítico de cine en impresos y radio, actualmente tr...

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