martes, 22 de marzo de 2016

10 Cloverfield Lane

Publicado en:
Reflexiones en 35 mm
Por:
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(2016) Dir. Dan Trachtenberg

Para aquellos que buscan películas de emoción, o thrillers como se les conoce en inglés, 10 Cloverfield Lane será un banquete. La película no solamente logra conjugar de manera orgánica tres subgéneros de este tipo de películas, sino que lo hace utilizando un mínimo de recursos y, en lugar de usar trucos visuales o de guion, reposa la mayor responsabilidad del filme en sus tres actores principales.

El mundo del entretenimiento se ha convertido en una máquina de construir, desarmar y reconstruir nuestra reciente cultura popular. Este juego no es novedad, Supeman, por ejemplo, fue creado en 1938 y ya para mediados de los años cincuenta había sido reinventado en animación, cine y televisión. Lo que sí es novedad es la legión de seguidores que desde fines del siglo pasado se han especializado en rendir culto a las creaciones derivadas del mundo del divertimento. El término en inglés para este segmento de consumidores de entretenimiento es geek. El geek es algo así como un nerd que no solamente es conocedor de la tecnología, sino que también es ampliamente versado en cultura popular, especialmente en videojuegos, programas de televisión, libros y películas de culto. De manera no oficial este grupo aparece alrededor del mismo tiempo en que nacen las películas de verano conocidas como blockbusters, fenómeno que es inaugurado por Jaws (1975), pero para los geeks, es una pequeña película que vino un par de años más tarde la que es el fundamento del movimiento, el filme es Star Wars (1977).

Foto: Flickr / The Conmunity - Pop Culture Geek (CC)

Foto: Flickr / The Conmunity – Pop Culture Geek (CC)

La masa de seguidores de Star Wars ejercía su fanatismo de manera discreta, al igual que en paralelo lo hacían otros grupos que seguían por ejemplo el seriado de televisión Star Trek (1966 – 1969), el mundo de Walt Disney, las historietas de superhéroes o las películas de horror de bajo presupuesto de los años cuarenta y cincuenta. Estos grupos generalmente se unían en clubs de fanáticos y se comunicaban por correspondencia. Una década más tarde, en los ochentas, el fenómeno se agudizaría con la llegada de las películas en videocasetes ya que mucha información y contenido sobre cultura popular que solo existía en historias de boca a boca, recortes de prensa y libros se hizo accesible a las masas por primera vez. De esta manera, en lugar de esperar por la repetición de una película o un episodio de televisión en la TV, se podía ir a un club de video, alquilar o comprar el título en Betamax o VHS y verlo de manera individual o colectiva. También en esta década se reinventaron los superhéroes en un nuevo formato llamado novelas gráficas. Este género reformuló los clásicos de DC como Batman y Superman en historietas sofisticadas que incluían temas adultos y preocupaciones existenciales.

Para los años noventa los chicos que crecieron siendo parte de estos grupos de fanáticos de diferentes clubes ya eran adultos y empezaron a tener posiciones en las que podían influenciar el mundo del entretenimiento. Frank Miller, Tim Burton, Quentin Tarantino y John Lasseter son algunos ejemplos. La llegada de los DVDs, los videojuegos y la expansión de la televisión por cable en esta década también jugaron un papel fundamental en la democratización de contenido, pero la estocada final que uniría de manera inmediata a todos los clubes de fans del mundo y les permitiría tomar al mundo por asalto fue la llegada de la internet. Con la llegada de la World Wide Web, geeks alrededor del planeta se empezaron a comunicar para compartir contenido y opiniones. Pero como animales sociales que somos la internet ofreció más que una plataforma para compartir información, también permitió la organización de convenciones y reuniones en las que cientos de fanáticos se reúnen para dejarse llevar por sus pasiones que son usualmente compartir conocimiento; completar colecciones; conocer a sus autores, actores, productores favoritos e igual de importante, disfrazarse de sus personajes de ficción favoritos. Sin duda la cúspide de este fenómeno es San Diego Comic-Con International, una superferia de entretenimiento que se lleva a cabo desde comienzos de los años setenta para celebrar la cultura popular y a sus fanáticos. Este evento es un buen ejemplo de la evolución de los geeks en los últimos 50 años, comenzó como una reunión de clubes de fanáticos y ha ido evolucionando al punto en que se ha convertido en un fenómeno pop por sí mismo, atrayendo no solamente miles de fanáticos sino también a los grandes estudios de cine, videojuegos y TV, que aprovechan la reunión para promocionar contenido y nuevos lanzamientos.

Foto: Captura de pantalla / YouTube

Foto: Captura de pantalla / YouTube

El Siglo XXI trajo un nuevo nivel a esta revolución cultural. La televisión fue de las primeras instituciones en producir contenido para los fanáticos. Series de culto, en su mayoría de ciencia ficción y fantasía, empezaron a ser desarrolladas con el solo propósito de satisfacer a los hambrientos geeks. Buffy the Vampire Slayer (1997 – 2003) fue de los primeros seriados de culto. Basada en un filme de 1992 que lleva el mismo nombre pero que se diferencia en tono y contenido, la serie derivó en novelas e historietas y lanzó al estrellato a varias de sus estrellas. Otro ejemplo es la un poco más antigua Star Trek: The Next Generation (1987 – 1994) y la adorada Firefly (2002 – 2003). La internet sacó del closet a la fanaticada detrás de estos shows que no necesariamente gozaban del apoyo de las cadenas de TV y al mismo tiempo las cabezas de los estudios empezaron a ver dinero en este submercado. Lost (2004 – 2010) es la cara de la segunda ola de series de culto. El seriado de ciencia ficción lanzó la carrera del supergeek director y productor J.J. Abrams, quien hasta el momento era conocido como creador de dramas juveniles (de él hablaremos un poco más adelante).

En paralelo las industrias de los videojuegos y el cine empezaron a desarrollar su propia dinámica, videojuegos como Lara Croft: Tomb Raider y Resident Evil pasaron exitosamente a la gran pantalla en 2001 y 2002 lanzando las carreras de Angelina Jolie y Milla Jovovich, respectivamente, como estrellas de acción, un espacio hasta entonces reservado solamente para hombres. El cine, esa industria que se alimenta de las fantasías de la audiencia, apostó grande a convertir en humanos o efectos especiales a personajes de la literatura de culto como Harry Potter cuya primera adaptación a la gran pantalla fue en 2001 con Harry Potter and the Sorcerer’s Stone, seguido por The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring, el mismo año, y finalmente por Iron Man en 2008. Cuando la explosión de las películas de Marvel en la segunda década de este siglo, J.J. Abrams estaba siendo celebrado como productor por sus creaciones en TV como la mencionada Lost y la subsiguiente Alias (2001 – 2005) y como director de cine por su refrescamiento de dos franquicias, Mission Impossible III y nada más y nada menos que Star Trek. Finalmente, el mundo del entretenimiento había sido conquistado por los geeks y su líder es el señor Abrams, quien sigue influenciando este universo como productor, escritor y director hasta el día de hoy.

Los geeks son conocidos por su cercana relación con su niño o adolescente interior, algunos consideran ésto algo negativo, otros lo ven como una ventaja que hace a estos fanáticos curiosos y alegres, con la ventaja de que tienen mucho más dinero que gastar que sus jóvenes versiones. En este sentido Abrams es también rey; su capacidad de reimaginar propiedades de culto parece ser indetenible, siendo el más reciente ejemplo el relanzamiento de Star Wars. Abrams es también conocido por ser humilde, saber delegar y trabajar en equipo. El productor y director es famoso por confiar sus proyectos al grupo de profesionales que ha crecido a su alrededor y por jugar de manera positiva con las expectativas de las audiencias.

En el 2008 Abrams produjo Cloverfield, dirigida por su compañero de carrera Matt Reeves, un proyecto que buscaba retar una vez más a los fanáticos. Esta vez el productor decidió usar el para entonces aún novedoso recurso de las películas contadas en formato de found footage, herramienta en la que la película es contada en pasado usando ficticios trozos de grabaciones hechas en estados de estrés por personajes que han desaparecido dejando solamente este material atrás, y fundirlo con el subgénero de ciencia ficción denominado Kaiju, un subgénero de ciencia ficción japonés en el que monstruos gigantes atacan grandes ciudades y cuyo mayor ejemplo es Godzilla (1954). Abrams no estaba contento solamente con esta mezcla de géneros y añadió otro factor de novedad, el filme no contaría con grandes estrellas y la promoción se haría casi que diseñada para geeks. Como lo señala Wikipedia en su página sobre el filme, Cloverfield fue filmada en secreto y promocionada solo con un par de tráilers que no decían el título de la cinta y que acompañaron dos películas de culto Transformers (2007) y Beowulf (2007). En paralelo se lanzó una campaña de intriga en internet que incluía por ejemplo perfiles de todos los personajes  del filme en la red social del momento, Myspace. La película tuvo un éxito respetable y el factor sorpresa movió a la industria ayudando a cementar la reputación de Abrams como genio del entretenimiento. Desde entonces el filme ha recibido su propio culto, su director, Reeves, pasó a dirigir las secuelas de otra reinterpretación de una serie de culto, El Planeta de los Simios, mientras que su escritor, Drew Goddard, seguiría una exitosa carrera dentro del mismo universo geek con éxitos como The Cabin in the Woods (2012) y la serie para Netflix Daredevil (2015 – 2016) finalmente logrando una reciente nominación al Óscar como mejor guion adaptado por el filme de ciencia ficción The Martian. Abrams, por su parte, continuó su magnífica carrera siendo constantemente interrogado si planeaba una secuela de Cloverfield.

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Cuenta el propio Abrams en varias entrevistas que ayudando a desarrollar el proyecto que se llamaría 10 Cloverfield Lane, la idea original nunca fue que fuese una secuela, pero mientras más crecía el proyecto, más claro era que este universo podría ser el mismo que el creado en Cloverfield. Al emparentar ambos proyectos, J.J. decidió adoptar una estrategia similar a la que usó para la promoción de Clovefield basada en la sorpresa. En el caso de 10, la mayor innovación fue que en lugar de una compleja campaña en la internet, el filme sería promocionado con tráiler de último momento, y se apoyaría en la presencia de sus tres actores principales. Así que cuando el mundo se estaba despertando de la resaca colectiva causada por el éxtasis causado por Star Wars: Episode VII – The Force Awakens (2015) dirigida por Abrams, es recibido sin aviso el tráiler de 10 Cloverfield Lane.

10 Cloverfield Lane es dirigida por Dan Trachtenberg, quien hasta ahora ha sido director de comerciales y es conocido en el mundo geek por su difunto programa online The Totally Rad Show, en el que él junto a dos amigos cubrían y criticaban videojuegos, películas y series de televisión. Dan, bajo la cuidadosa tutela de Abrams, logra una película ante todo original y divertida, no en el sentido gracioso y plácido, sino más bien en el sentido geek. Como todo en este universo de fanáticos el filme es una mezcla de productos preexistentes que logra crear algo novedoso y entretenido. La cinta es un thriller en tres tonos. En el primer acto la protagonista, Michelle, interpretada por Mary Elizabeth Winstead -actriz ya conocida por fanáticos de culto de todo el mundo por sus participaciones en Grindhouse (2007) Scott Pilgrim vs. The World (2010), Abraham Lincoln: Vampire Hunter (2012) y la serie de TV The Returned– decide abandonar a su prometido y tomar la carretera donde sufre un accidente que la deja inconsciente y despierta encadenada a la pared en lo que parece ser un sótano. Allí conoce a su captor, Howard, un burdo granjero interpretado de manera portentosa por el actor de carácter John Goodman, quien le repite que la ha salvado del fin del mundo. Esta primera parte del filme está construida como un thriller de psicópatas. ¿Qué le va a hacer Howard a Michelle? ¿Por qué la capturó? ¿Podrá Michelle escapar? Goodman, quien ha estado en el mundo del entretenimiento desde los años ochenta, es quizás de los pocos involucrados en el proyecto que no es parte del movimiento geek, pero es considerado uno de los actores más potentes en Hollywood. Comenzando su carrera en comedia, Goodman era usualmente asignado a partes en las que interpretaba a un gigante amoroso, no en vano es la voz de Sully en Monsters Inc. (2001) y su precuela Monsters University (2013). En los últimos 20 años, Goodman ha pasado a papeles mucho más complejos destacando en películas como Argo (2012), Inside Llewyn Davis (2013) y Trumbo (2015), y en 10 Cloverfield usa todos sus atributos actorales, tanto los de comedia como los de drama, para dar el tono adecuado al cada segmento.

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En la segunda parte del filme Michelle conoce más acerca de donde se encuentra, está en un búnker subterráneo. Para este momento el guion comienza a desarrollar el personaje de Michelle que luce como una heroína inteligente y llena de recursos. A este punto aparece también un tercer personaje que está en el búnker, Emmet, interpretado por otro recién llegado al mundo geek: John Gallagher Jr. (The Newsroom). La película expande su miniuniverso mostrando más del ambiente dónde están los personajes y sus interacciones comienzan a derivar en un thriller de paranoia, nadie confía en nadie ¿está Howard diciendo la verdad? ¿Cuáles son los verdaderos motivos de sus acciones? ¿En quién se puede confiar y en quién no? Este segmento está construido de manera que lo que ocurre no es solo confuso para los personajes, sino también para la audiencia, la tensión durante una comida y un juego de pantomima es escalofriante. El tercer acto es de la heroína del filme, Michelle, y al llegar a este punto la película se convierte en un thriller de ciencia ficción cuyos detalles no puedo compartir sin arruinar las sorpresas del filme. Con recursos mínimos, todo ocurre en un búnker y en el jardín de una granja y con solo tres personajes, 10 Cloverfiel Lane es una película absolutamente satisfactoria que te mantendrá al filo de la silla. Recomendada para ser vista en el cine para no perderse ni un detalle y poder compartir la ansiedad con el colectivo.

Esta cinta es un ejemplo de que los geeks han llegado para quedarse y al parecer no hay manera de que dejen de jugar con la cultura popular y por eso les damos gracias. Bienvenidos.

Alan Abuchaibe
alanabu@gmail.com

Venezolano, profesional de las comunicaciones con una pasión natural por el cine. Antes de emigrar a Canadá Alan mantuvo una extensa carrera como crítico de cine en impresos y radio, actualmente tr...

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