miércoles, 27 de abril de 2016

¿Debemos realmente prevenir?

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Foto: Flickr / Bill Dickinson (CC)

Vivimos en un mundo donde casi todo es desechable, cuando algo no sirve, lo echamos a la basura y listo, compramos otro. Pero, hay algo que no funciona de esa manera y es nuestro cuerpo. Ese al que le tomó nueve largos meses para desarrollarse en el vientre de nuestra madre, está compuesto de billones de células que cumplen funciones tan complejas que nos tomaría años entender. Ese cuerpo necesita de cuidados para que funcione de manera correcta y para lograrlo debemos prevenir su deterioro.

Para comprender de qué se trata prevenir, te doy algunos ejemplos. Si tienes un vehículo probablemente le hagas mantenimiento cada cierto tiempo, como cambio de aceite, limpieza de filtros y reemplazo de correas, entre otros. Al hacer eso, estás evitando quedarte accidentado en la autopista en el momento menos esperado o que se convierta -como lo mencioné antes- en un objeto desechable del cual querrás desembarazarte lo antes posible. Ahora tomemos un ejemplo de nuestro cuerpo, si cepillas tus dientes después de cada comida, utilizas el hilo dental frecuentemente y acudes al dentista al menos una vez al año, lo más probable es que no tengas caries y por ende te evitas molestias, te ahorras dinero y pérdida de tiempo. En ambos casos describo acciones de prevención.

Veámoslo desde otro punto de vista, cuando conduces y envías mensajes de texto a la vez, cuando utilizas una máquina que está en mal estado, cuando bajas las escaleras con las manos llenas de objetos, son ejemplos de que la prevención no está presente, y las consecuencias pueden ser incluso fatales. Como te darás cuenta, prevenir puede ser visto desde diferentes ángulos.

La prevención se refiere a evitar o a disminuir la probabilidad de riesgos, enfermedades, lesiones o accidentes. No obstante, no siempre somos preventivos, al contrario, generalmente somos seres reactivos. Tenemos la tendencia a reaccionar a los eventos que nos suceden, sin haber analizado de manera anticipada las consecuencias.

Si alguna vez te has preguntado qué es lo verdaderamente importante en tu vida, estoy segura que la salud hace parte de tu lista y en muchos casos quizás sea una prioridad. El estar saludable te permite disfrutar de lo que más te gusta hacer. Y hablar de salud es referirse a sentirte bien tanto física como mental y socialmente. Para muchos, una vida sana es una realidad que ha escapado de sus manos. Puedes tener una excelente situación económica, una bella familia, el mejor de los trabajos, ser una persona reconocida, sin embargo, difícilmente podrás disfrutar completamente de todo eso si tu salud está comprometida.

Las consecuencias de no ser preventivo con tu cuerpo puede traducirse en enfermedades crónicas. Se considera que estas enfermedades tienen un origen multifactorial, es decir, una combinación de factores hereditarios y ambientales, no obstante, es un hecho que cuando la prevención comienza en la infancia, el impacto de esas enfermedades disminuye.

Las enfermedades crónicas son aquellas que progresan lentamente y tienen una larga duración, como por ejemplo la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer entre muchas otras. Todas estas condiciones patológicas están cada vez más en aumento y además de los factores que ya mencioné, están asociadas también a hábitos incorrectos de alimentación y al sedentarismo, que generalmente comienzan a temprana edad.

La buena noticia es que independientemente de tu estado de salud actual en cualquier momento puedes mejorar tus hábitos alimenticios, llevando una alimentación balanceada que incluya frutas, cereales y verduras, proteínas y grasas buenas, disminuyendo el consumo de sal, de azúcar y de productos procesados. De igual manera, mantener una buena condición física con la practica de algún tipo de ejercicio físico de manera regular y descansando correctamente, son medidas preventivas que te permitirán gozar de una mejor salud, aumentar tu energía, disminuir el estrés y por qué no, alargar tu vida.

Así que, para responder a la pregunta de si debemos realmente prevenir, la respuesta es un contundente sí. No lo dejes para mañana y comienza hoy mismo a integrar la prevención en tu hogar, en tu familia, en todas tus actividades. Haz que la prevención sea una prioridad. Tener una actitud preventiva te permite gozar de una vida con una mejor calidad, más productiva y placentera. Conviértete en ejemplo e inspiración de la prevención.

Recuerda, hombre prevenido, vale por dos.

Milagros Gómez
milagros_gomez@hotmail.com

Médico especialista en salud ocupacional graduada en la Universidad de Carabobo en Venezuela y máster en salud ambiental y salud en el trabajo de la Universidad de Montreal. Convencida de que todos ...

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