domingo, 8 de mayo de 2016

Un cometa llamado PKP

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Entre Fronteras
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pkp pierre karl peladeauFoto: Facebook - Pierre Karl Péladeau

I.

PKP, es decir Pierre Karl Peladeau, pasó como un cometa por la vida política de Quebec.

Pero a diferencia de muchos de estos cuerpos celestes, apareció inesperadamente, sin que ningún telescopio atisbara ni por asomo su presencia. Como también, inesperadamente desapareció, diluido en la azuleja atmósfera quebequense.

Cuando el cometa PKP estaba en plena ebullición, envolvió en su estela a los más profundos sentimientos nacionalistas quebequenses, y renovó las esperanzas en quienes ya la habían perdido. Prometió «hacer de Quebec un país».

¿Qué pasó entonces?, ¿por qué renunció de la noche a la mañana, sin dar tiempo a ninguna reacción que lo pudiera impedir?

PKP se fue más inmediato que un ipso facto, dejando una estela de preguntas en el ambiente. Dejando al Parti québécois (PQ) estupefacto, huérfano de liderazgo, y poniéndolo en la tarea difícil de otra vez empezar a armar unas elecciones internas para elegir a su sucesor.

PKP arguyó que se veía en la necesidad de elegir entre su familia o la política, y escogió la familia, «ante la ausencia de alternativas». ¿Qué quiso decir PKP con eso de la ausencia de alternativas? Sin duda, PKP agregó más misterio a su partida. Peor aún, al verlo allí parado, delante del estrado de su partido, solo, con el rostro compungido y trémulo de emoción, daba la impresión que estaba renunciando bajo imposición. En este punto, no podría imaginarme a una dulce Julie Snyder, tras bambalinas, apuntándole con algo para que diga lo que dijo. Eso sería pura teoría del complot. Lo cierto es que en política hay que mirar el trasfondo de los hechos y no las apariencias. Porque como se dice en política no siempre lo que parece es lo que es. Sin embargo, como estamos en Canadá, donde todo parece tan diáfano, es probable que PKP, haya efectivamente renunciado simple y llanamente porque escogió su vida familiar ante cualquier otra cosa. Y punto.

II.

Ahora bien, la partida del cometa PKP ha provocado igualmente un torrente de muestras de desconsuelo por parte de casi todos los sectores de la sociedad local. Los líderes de los partidos políticos, han expresado, a la par que su sorpresa, su gran tristeza, porque un líder de la talla de uno de los empresarios más conocidos y respaldados por la sociedad quebequense, se retirase tan tempranamente. Esas muestras de congoja, sólo son comparables con las muestras de virulencia y duras críticas que le lanzaron al mismo PKP cuando entró en la escena política, en marzo del 2014. Citemos un ejemplo: Françoise David, líder del partido más próximo al PQ, y posible aliado natural del mismo, Québec Solidaire (QC), tuvo palabras amistosas para Peladeau, tras su renuncia, y reconocía que veía en él a un «independentista convencido». Pero en marzo del 2014, Françoise David se expresaba de PKP en otros términos: «M. Peladeau forma parte de la lista de jefes de empresas y hombres de negocios, que son los más intransigentes y los más crueles de Quebec. Él ha generado 14 lock-out».

Pues bien, queda muy claro que PKP es una persona tan querida, como odiada. Puede desatar un vendaval de entusiasmo, como de animosidades. De tal manera que en el fondo tal vez le ha hecho un gran favor al PQ. Porque a mi modo de ver, el PQ dado el medio ambiente reinante de la provincia, desde hace ya muchos años solo puede llegar a ser gobierno mostrándose con piel de oveja, y no como lobo feroz. Cuando el lobo feroz –que es la propuesta independentista– aparece, inmediatamente suenan las campanas de alarma y la sociedad se polariza.

Eso es lo que sucedió el 2014. No necesito ser muy ilustrativo, sino sólo seguir los eventos de lo que pasó en las elecciones de ese año, unas elecciones provocadas con anticipación por la entonces primera ministra Pauline Marois. ¿Por qué las convocó?. Precisamente porque estaba segura que obtendría la mayoría parlamentaria que esperaba, a fin de gobernar durante los cuatro años siguientes a su entera libertad, sin oposición. Y lo habría logrado, si no es porque aparece en su horizonte, inesperadamente, el cometa PKP. PKP la eclipsó, le robó el show, a menudo la interfería en sus discursos. La suerte del PQ quedó sellada en el mismo momento que PKP blandiendo su brazo, y con el puño cerrado, introdujo en la plataforma política electoral pequista, el tema de la «separación» de Quebec. Un tema sobre el cual Marois se había esmerado en mantener oculto bajo la alfombra, como un gran secreto. De allí en adelante todo fue cuesta abajo para el PQ, salvo para la brillantez del cometa PKP, que llevado por el entusiasmo ganó estrepitosamente su cargo de diputado por Saint-Jérôme, y posteriormente pasó a ser el líder del partido.

III.

Durante el mandato de PKP, si bien muy corto, la causa soberanista no aumentó. Pero PKP, en lugar de mirar al interior de su partido, se dio a la tarea de buscar culpables en el entorno externo, incluso criticó a las agrupaciones inmigrantes, por no aliarse a la causa independentista. Una crítica sin fundamento, y una aspiración bastante ingenua. ¿Cuál sería el interés innato de un inmigrante de venir a Canadá para dividirlo?. Igualmente, durante su liderazgo, el apoyo al PQ no aumentó, por el contrario disminuyó, como lo demuestra la última encuesta publicada una semana antes de su renuncia. El PQ obtuvo en abril 26 % de respaldo, 4 puntos menos que en marzo. En tanto, el Partido Liberal, obtuvo 33 %, un punto más que el mes anterior, a pesar de importantes cargos de corrupción en los cuales están involucradas algunas de sus figuras políticas. La CAQ (Coalition avenir Québec) también aumentó un punto, a 25 %, y Québec solidaire, tres puntos más, para alcanzar el 14 % de apoyo.

Ya desde enero de este año, su propio periódico el Journal de Montréal, diseñaba un panorama sombrío para PKP. Una crónica de Régys Caron decía que PKP navegaba en plena crisis al interior de su partido, y que sus tropas estaban inquietas. Caron citaba una fuente anónima que declaraba que era necesario «que PKP escuche a su entorno». Este es un problema decía la fuente.

Pero posiblemente la mayor complicación que viene confrontando PKP no se encuentre en la esfera política, sino en su vida personal, es decir su divorcio de Julie Snyder. A este respecto me llamó la atención un comentario, sin duda mordaz, que hizo un lector al pie del ya citado artículo del Journal de Montréal, que decía lo siguiente:

«En 1994, PKP se casó con la francesa Isabelle Hervet. Se separa en el 2000. Convive con Julie Snyder desde el 2001 al 2014, cuando anuncia su segunda separación, en enero 2014. Reconciliado con Julie, se casa en agosto del 2015. En enero 2016, PKP se separa por tercera vez. No hay nada que decir -remacha el comentarista- el jefe «separatista» sí conoce de separaciones».

IV.

Video donde Pauline Marois -¿elegantemente?- empuja a PKP, que quería dar respuesta a una pregunta que le correspondía a la primera ministra.

En este otro video, Francois Legault, líder de la CAQ, realiza una parodia de lo ocurrido entre Marois y Peladeau, recurriendo a la complicidad de su esposa Isabelle Brais, que lo empuja «amigablemente».

Víctor Hugo Ortiz
victor@noticiasmontreal.com

Economista de formación y periodista de vocación. Estudió en Chile, Perú y Venezuela. Trabajó en los periódicos La Gaceta y La Industria de Perú y colaboró para los diarios La Prensa de Perú ...

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