lunes, 20 de agosto de 2018

Cuando una MP del Parlamento canadiense amamanta a su bebé en el trabajo y hay quienes la critican

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Happy Square Face
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Foto: Captura de pantalla

Parece increíble que la foto de una madre amamantando en su lugar de trabajo todavía genere titulares en este mundo, pero sí, ocurre y lo agradezco, porque se sigue manteniendo en el tapete la necesidad de normalizar algo que es tan natural como comer.

Porque sí, aunque algunas personas no lo procesen así, cuando un bebé o un niño está siendo amamantado está comiendo. Sabemos que el amamantar tiene otras funciones más allá de la alimentación en sí (conexión madre-bebé, consuelo, apego), pero hay una necesidad básica de parte del bebé y su madre está satisfaciéndola. Esto puede ocurrir en un parque, en un centro comercial, en una plaza pública, en un consultorio médico… en cualquier parte.

Y también pasa si estás trabajando. Pasa, incluso, si eres madre y eres MP del Parlamento canadiense, donde, afortunadamente, no sólo ven como normal que una madre tenga que amamantar a su hijo, sino que además entienden bien la necesidad de conciliar de una madre que, por ser madre, no tiene que dejar de trabajar.

El mes pasado, la ministra de Instituciones Democráticas (federal), Karina Gould, regresó de su permiso de maternidad al Parlamento canadiense, luego de haber dado a luz a Oliver en marzo de este año. Esta semana, la ministra decidió amamantar a su bebé en pleno periodo de preguntas en la Cámara de los Comunes. No usó una manta. Hizo lo más natural: sacó su pecho y amamantó a su bebé, mientras sus colegas parlamentarios continuaron con el debate acostumbrado.

“El bebé tenía que comer y yo tenía que votar”, dijo la ministra vía Twitter esa tarde. “Claramente, queda trabajo por hacer”, agregó, agradeciendo a los miembros parlamentarios por su apoyo.

No sorprende, sin embargo, que la ministra haya tenido críticas en las redes sociales. Lamentablemente, no sorprende. Existen quienes aún consideran que la ministra -o cualquier madre- debe actuar de otra manera cuando se trata de satisfacer la necesidad más básica de su bebé, aunque esto vaya en contra de la naturaleza misma y, además, vaya en contra de las recomendaciones estándares de instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud.

Algunos dijeron que tenía que cubrirse (me pregunto si les gustaría comer con una manta encima, tapados, y con el calor que esto puede generar). Otros dijeron que hubiese sido mejor que dejara la sala y algunos, increíblemente, dijeron que se trataba de abuso de poder… No podemos dejar de mencionar a aquellos que desde una doble moral aseveraron que imágenes como la de una madre amamantando a un bebé contribuyen a un deterioro de la sociedad (¿?).

La buena noticia es que el tuit de la diputada canadiense generó más apoyo que críticas, lo que evidencia que, al menos en las redes, hay gente que entiende no sólo que amamantar es algo natural, normal y beneficioso, sino que comprende el concepto de conciliación.

Al regreso de Gould al trabajo, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, abordó el tema, reconociendo que la ministra se sumaba a muchos canadienses que luchan, día a día, para tratar de equilibrar su vida profesional con sus responsabilidades como padres. “El gobierno de Canadá trata de apoyar a todos los canadienses que desean tener una familia y una carrera”.

Sobre el respeto a la conciliación

Una escucha la palabra conciliación y, cuando no tienes hijos, generalmente es la empatía la que te hace pensar que una mujer, efectivamente, no tiene que renunciar a su carrera porque se convirtió en madre. Ahora, cuando llegan los bebés, es el día a día lo que te lo demuestra.

No es pan comidoRequiere de esfuerzo, organización, aceptación, jerarquizar prioridades y, a veces, también dejar un poco el deseo de controlar absolutamente cada situación que se presente, porque hay cosas que realmente no vas a poder tener bajo control, no de forma inmediata, como pasa en la vida misma.

Hace un par de semanas tenía una entrevista, precisamente con un MP del Parlamento canadiense. Traté de organizar todo para que la entrevista coincidiera con la siesta de mi bebé de 9 meses.

A las 2:30 pm de ese jueves tenía todo listo. Grabador y teléfono en mano para la entrevista (en inglés) con el MP. Mi bebé dormía a mi lado, profundo. Era su siesta larga del día, generalmente de dos horas. Tenía, para el momento de la entrevista, 20 minutos durmiendo, así que estaba sobrada para entrevistar al MP y hasta para dormir unos minutitos con mi bebé, que es mi técnica para poder llegar hasta las 11:00 pm sin quedarme dormida parada.

Con los nervios que siempre me da entrevistar en inglés o en francés, practicaba las preguntas en voz alta, aprovechaba para corregir la pronunciación y así el bebé se acostumbraba a ese ruido, porque él duerme con música a todo volumen, pero hay algunos sonidos en una frecuencia determinada que sí lo despiertan (poner un vaso en la mesa, por ejemplo).

Sonó el teléfono, que pensé no sonaría porque tenía lo audífonos puestos, y sí… se despertó. Se despertó llorando, desconsolado, reclamando porque su descanso no había sido completo.

En el teléfono tres personas -un funcionario diplomático, el MP y no pude escuchar quién era la tercera- escucharon llorar a mi bebé. “Hola, bebé ¿cómo te llamas?”, dijo el MP. Les expliqué, mientras me ponía cada vez más roja y más estresada, que tiene 9 meses y que se despertó con la llamada, etc, etc…

La actitud y las palabras del MP me sorpredieron. “No te preocupes. En el Parlamento también pasa”, haciendo referencia, precisamente, a la ministra Gould. “Tranquila”, me repitió, mientras saludaba a mi hijo.

No tuve más opción que darle al bebé lo primero que encontré: unos audífonos. Aprovechó el cable para rascarse las encías y los dos dientes que tiene. Yo pude hacer mis seis preguntas e incluso repreguntar.

Al final, el MP habló en español para despedirse amablemente. Se despidió también de mi bebé. No hubo reclamos, nada. 

Ese día, ya pasadas las horas, no sólo agradecí la amabilidad y comprensión del MP, sino me di cuenta de que el parlamentario había respetado mi deseo de conciliar mi vida como madre y como periodista. Algo que, espero, se repita en cada espacio laboral de Canadá. 

Claro que tengo la ventaja de trabajar en casa y que la conciliación se vuelve más cuesta arriba cuando la madre decide regresar a una oficina, de 8:00 am a 5:00 pm, todos los días. En este caso en específico aún queda mucho por hacer, pero lo importante es que no queden dudas: una mujer puede ser madre, tener una familia, ocuparse bien de su bebé y no renunciar a su carrera ni a su desarrollo profesional. Y no se trata de ser supermujeres, ni supermamás. No todos los días son fáciles y el cansancio está ahí. Sólo creo que hacemos lo mejor que podemos en cada ámbito de nuestras vidas.

María Gabriela Aguzzi V.
gaguzzi@noticiasmontreal.com

Periodista especializada en la fuente económica con 14 años de experiencia en diarios venezolanos de publicación nacional como El Mundo y El Universal. Cofundadora de NM.

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