martes, 29 de octubre de 2019

Chile: Violencia ciega

Publicado en:
Entre Fronteras
Por:
Temas:
Protestas-ChileFoto: Captura de pantalla - YouTube

Si hay algo que Sebastián Piñera (Presidente de Chile), no podría hacer, es ponerse en una estación del metro de Santiago y saludar y abrazar a la gente, tal como lo hizo el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, la mañana del pasado martes, aquí en Montreal.

Piñera, no sabría a qué estación de las 136 que existen en Santiago dirigirse, porque 80 de ellas por lo menos, han sido destruidas e incendiadas, total o parcialmente, el fin de semana pasado.

La virulencia y la saña con la que la turba enardecida descargó en esas estaciones sus sentimientos anidados o simplemente sus antipatías con el gobierno, han resultado a toda vista excesivas, increíbles, incomprensibles, en un país que conoce lo que es la violencia, pero no este género de vandalismo, que con tal precisión, eficacia e ímpetu, demolía todo lo que se le atravesaba a su paso.

¿Por qué todo esto? Hasta la semana pasada todo el mundo alababa el modelo chileno y su proximidad a alcanzar el sitial de primer mundo. Pero no será así. Si Piñera no puede saludar y dar la mano a la gente en la calle, sin que muera en el intento, entonces Chile no es un país desarrollado. La barbarie y la civilización representan el atraso y el desarrollo. Chile aún está muy lejos de la civilización.

Es curioso que hayamos tocado este tema. En 1845, el escritor y político argentino, Domingo Faustino Sarmiento, publicó precisamente en Chile en donde estaba exiliado, su obra titulada «Facundo, civilización y barbarie». Decía en el libro: «La civilización se manifiesta mediante Europa, Norteamérica, las ciudades, los unitarios, el general Paz y Rivadavia», y «la barbarie se identifica con América Latina, España, Asia, Oriente Medio, el campo, los federales, Facundo y Rosas». Han pasado 169 años y parece que seguimos en el mismo sitio en el que nos dejó Sarmiento.

No es que aquí, en Canadá, como en otros países desarrollados, no pasen cosas terribles; pasan con cierta frecuencia, porque al fin y al cabo estamos hablando del ser humano, que es el primer responsable de sus buenos y malos actos. Pero, en general, aquí hay una manera de resolver los asuntos, que nos permiten sentirnos en seguridad y libertad, y seguir adelante.

Chile seguramente tiene muchas cuentas por arreglar. Hay una viva animosidad, que ya lo hemos visto otras veces, y que corre subterránea a lo largo del territorio, y de vez en cuando emerge como un tsunami arrasador. Lo curioso es que emerja cuando Sebastián Piñera está en el gobierno, y no gran cosa en otros gobiernos. Recordemos que entre 2010 al 2014, el primer gobierno de Piñera, una monstruosa huelga estudiantil de meses casi lo trae abajo. La causa: la gratuidad de la educación. Algo que no se le exigió con igual fuerza al gobierno que le siguió, ni a los anteriores.

Piñera pareciera ser muy odiado. Sin embargo, ha sido elegido dos veces. ¿?. Pero algo debe estar ocurriendo. Hay quizá una pérdida de confianza en las instituciones chilenas, y es difícil juzgarlo a la ligera. Pero puede ser un indicativo los porcentajes de participación en las dos últimas elecciones presidenciales, que no alcanzaron siquiera al 50 %. En cambio, en la elección del 2009 -2010, -la primera en que fue elegido Piñera- la participación fue del 87 %. También el ausentismo puede deberse a otras causas, como pereza, dejadez o comodidad.

De otra parte, se habla mucho de una inequidad en el reparto de la riqueza, y que el desarrollo económico en Chile no está llegando a los sectores populares. Esto es evidente, la inequidad es prácticamente mundial, pero se nota más cuando se está en subdesarrollo. La brecha entre ricos y pobres se hace cada vez más grande. Pero esto no lo ocasionó Piñera, y su solución no le corresponde sólo a su gobierno, ni cualquiera de turno. Es un asunto de Estado, es decir, tienen que participar todos los poderes, y los factores productivos en general, y la sociedad civil ORGANIZADA. 

Ahora bien, es razonable que Piñera pueda tener en estos momentos los guantes caídos, y estar afirmado a las cuerdas del cuadrilátero de su gobierno. De hecho ya está cambiando de gabinete y ya se había intentado el dialogo, que hasta hoy luce entre sordos. Diálogo ¿con quién? No se ven claramente cabezas responsables de las protestas, sino sólo masas salidas por órdenes de las redes sociales.  

Piñera, él tan odiado como siempre, tendrá que hacer grandes concesiones, y es de esperar que no sea entregar su propio gobierno. De hecho, le espera una semana dura.

Si hasta el lunes pasado el mundo reaccionaba con horror a la violencia extrema de una turba destructora y sin piedad, ahora es el gobierno, y la policía en particular, la que está en tela de juicio. El agredido es ahora el agresor; y para más presión una comisión de los derechos humanos llegará al país, enviada tout de suite por quien fuera dos veces presidenta de Chile, Michelle Bachelet, que ahora ocupa el cargo de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.


Este es un texto de opinión y no necesariamente reflejan la posición de NM Noticias.

Víctor Hugo Ortiz
victor@noticiasmontreal.com

Economista de formación y periodista de vocación. Estudió en Chile, Perú y Venezuela. Trabajó en los periódicos La Gaceta y La Industria de Perú y colaboró para los diarios La Prensa de Perú ...

Artículos relacionados

thumbnail
hover

Simon Jolin-Barrette impertérrito

A no dudar. El ministro de Inmigración de la provincia de Quebec (Simon Jolin-Barrette) debe ser en estos momentos el más impopular entre ...

thumbnail
hover

Montrealesa requiere con urgencia donante de...

Jessica Soto Fernández tiene 30 años viviendo en Montreal. Es de origen chileno. Sufre en estos momentos de un tipo de cáncer y requiere,...

thumbnail
hover

«Soy trabajadora social, en Colombia y...

De ahora en adelante publicaré una serie de artículos donde los profesionales hispanos miembro de las órdenes profesionales ​comparten ...