Domingo, 26 de febrero de 2012

Un voto por Monsieur Lazhar: un voto por Montreal

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"Monsieur Lazhar", nominada a los premios Oscars 2012

En Montreal, una maestra de escuela primaria se suicida. Y Bachir Lazhar, inmigrante argelino, es contratado inmediatamente para que ocupe el puesto que ha quedado vacante.

Pero Monsieur Lazhar atraviesa por su propia tragedia personal. Su esposa, profesora y escritora, muere en un ataque criminal junto a su hija y su hijo, en un incendio provocado por asuntos dados, entre otros, en el último libro que ella escribió y en donde habla de: lidiar con las carencias sociales y económicas en la actual Argelia. De este libro proviene la frase elocuente dicha por el maestro de primaria: Nada es realmente normal en Argelia.

Bachir llega a conocer poco a poco a sus alumnos, a pesar de la brecha cultural que se desprende desde su primer día de clase. Pero allí, en la escuela en donde ha comenzado a trabajar, nadie conoce de su pasado ni de la posible deportación debido su condición de refugiado.

Este drama dirigido por Phileppe Falardeau, y nominado a la mejor película extranjera a los Oscars del 2012, compite junto a otros excelentes filmes, como el iraní Una Separación.

Desde esta sinopsis, pienso en las rápidas asociaciones que ahora mismo me hago desde mi experiencia como cubano llegado a Montreal años atrás, y esa enorme y profunda brecha de diferencias culturales por las que todos los que llegamos, caemos e intentamos pasar, armando nuestra (propia y nueva) vida, con trazos de lo que cargamos a cuesta (del pasado que nos pertenece) y con lo que vamos coexistiendo y hasta aprendiendo en medio de una sociedad totalmente distinta al sitio desde hemos partido o llegado.

Otros filmes de calidad compiten esta tarde, pero cruzo mis dedos en nombre de Montreal, ciudad que habito, amo y respiro, como cualquiera que reconoce o aprende a admitir que: “nada es realmente normal” de donde escapamos o partimos. Porque, por alguna razón aquí hoy estamos imponiéndonos en medio de una sistema o un medio cultural distinto al nuestro.

Afortunadamente, algunos contamos con una segunda oportunidad, o con otra nueva vida a defender y aprovechar sin obviar o poder desprendernos, del todo, de lo que atrás va quedando, de lo que atrás hemos dejado.

Cualquier film que resulte hoy premiado en la categoría de mejor película extranjera, no hará alejarme de mi voto por la montrealense. Digo, por la canadiense. O mucho mejor: por la franco-canadiense. Por la lógica razón de defender lo que amo, lo que respeto.

Ihos Hernández –  Blog: La Parada de los Mangos