sábado, 19 de noviembre de 2011

El juicio de los Shafia: hijo admitió haber golpeado el carro en el que viajaban las víctimas

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Canadá
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Hamed Shafia admitió haber golpeado el carro en el que viajaban sus tres hermanas y la primera esposa de su padre y que luego las vio hundirse en el canal Rideau, en Kingston.

Eso fue lo que escuchó el jurado en el impactante juicio de la familia Shafia. Hamed, de 21 años, está acusado junto a su padre y su madre, del asesinato de las tres hijas de la familia y la primera esposa del padre, ocurrida en junio de 2009.

En principio el joven había dicho en un interrogatoria luego de ser detenido que no tenía idea qué había pasado con sus hermanas, Zainab, de 19 años, Sahar, de 17 y Geeti, de 13, así como Rona Amir Mohammad, de 50 y primera esposa de Mohammad Shafia. Las cuatro personas murieron luego de que cayeran en el canal Rideau a su regreso de unas vacaciones en el Niágara.

Los tres acusados se declararon inocentes, aunque toda la evidencia parece estar en su contra.

Moosa Hadi, quien fue contratado como traductor de la familia, dijo que Hamed admitió que su carro golpeó el vehículo en el que viajaban las cuatro mujeres antes de caer al agua.

El hijo de la familia dijo que lanzó una cuerda al agua esperando que alguna de las víctimas la agarrara, aunque al no conseguir respuesta decidió irse y no contarle a nadie por temor de meter a su hermana en problemas. Según su versión una de sus hermanas estaba manejando el carro en el que fallecieron sin tener licencia.

El traductor grabó la conversación esperanzado en que sería de ayuda para que la policía aclare el asunto e incluso retire los cargos. Al final terminó siendo pieza fundamental de la Corona en su búsqueda por sentenciar a la familia.

Hadi dice que fue contratado por los problemas que estaban teniendo los acusados para comunicarse. Los Shafia son originarios de Afganistán y no manejan el inglés ni el francés, solo saben comunicarse en Dari, su lengua materna.

El estudiante de ingeniería que los ayudó a comunicarse dice que los padres de la familia son inocentes porque no parecían saber nada de lo sucedido, mientras que el incidente de Hamed fue completamente accidental.

Aún así, la evidencia muestra que el crimen podría haber estado motivado por el “honor de la familia”. El padre tuvo fuertes peleas con sus hijas, a quienes acusaba de estar “occidentalizándose”. Incluso en unas grabaciones hechas por la policía, el padre de la familia se refirió a sus hijas como “prostitutas”.

El juicio continúa el lunes.

Con información de CBC