Lunes, 12 de Septiembre de 2011

Brad Pitt estremeció a Toronto en la presentación de Moneyball en el Festival Internacional de Cine

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Canadá
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El Festival Internacional de Cine de Toronto recibió a Brad Pitt y a Angelina Jolie y la ciudad se estremeció. Ambos artistas estuvieron en la urbe canadiense para presentar el más reciente film de Pitt, Moneyball, uno de los más esperados del mercado cinematográfico. El Festival se convierte, cada vez más, como un punto de impulso para los Oscar. 

El País tiene la información:


Mientras la costa oeste canadiense temblaba este fin de semana como consecuencia de un seísmo, en Toronto el terremoto se llamaba Brad Pitt. O Brangelina, como gritaban a pleno pulmón los espectadores congregados en el Festival Internacional de Cine de Toronto a la llegada de Pitt y Angelina Jolie para la première de Moneyball. El filme es uno de los más esperados en un mercado cinematográfico (con festival en su interior) que cada año cobra más fuerza y tiene una sola meta en mente: servir de lanzadera para los Oscar. Pitt lo sabe: “Es una llamada de atención”, describía el actor antes de entrar al teatro. Una entrada triunfal con su compañera sentimental, Angelina Jolie, del brazo. Son la realeza de Hollywood en la presentación de un largometraje que se vislumbra como claro candidato al Oscar.

En cambio, tendrá difícil venta al público extranjero: habla del mundo del béisbol. Un problema menor para Pitt, centrado en su labor de promoción. “Momentos así valen la pena porque marcan la diferencia, como la mujer que lloraba en la alfombra roja y cuando me acerqué pensando que la estaban aplastando me confesó que su mayor ilusión era conocer a Angelina”, asegura el actor, que ejerce de fotógrafo improvisado: él mismo retrató a la fan desde la alfombra.

La anécdota enternecedora habrá encantado a los organizadores, que se empeñan en dar un toque campechano propio de los canadienses, alejados de la crítica altiva de Cannes o de la frivolidad independiente de Sundance. Eso sí, saben que durante 10 días Toronto se convierte en el centro de Hollywood. Porque lo que está en juego es el futuro del galardón más preciado de la industria. De hecho, en la última década tan solo tres películas galardonadas con el Oscar al mejor filme del año no pasaron por Toronto: El señor de los anillos: el retorno del rey, Infiltrados y Chicago. La única duda hoy es cuál de los filmes presentes en esta edición se convertirá en el nuevo El discurso del rey.

Aunque en Toronto han rebautizado el festival como El show de George Clooney, por los años que lleva acudiendo el actor al certamen-mercado (“Hago cosas que ayudan a mis películas, eso es todo. No hago campaña por mí. No voy besando bebés. No cruzo esa barrera en la que dejas de ayudar al filme para promocionarte a ti mismo”, dice el aludido), ha sido Pitt quien se ha llevado la mayor ovación del festival hasta el momento con su último trabajo, centrado en la historia real de Billy Beane, director-manager del Oakland A californiano, equipo de béisbol menor que pasó a los anales del juego por sacudir la estructura de este deporte rebelándose contra la compra de jugadores a golpe de chequera. Un tema arduo que se gana a la audiencia con una sobria interpretación de Pitt, que recuerda a un Robert Redford en su mejor época, y un soberbio guión de Aaron Sorkin y Steven Zaillian en la mejor tradición de La red social.

A Pitt le interesó el tema desde 2003, cuando un libro sobre Beane cayó en sus manos. “Vi una historia de David contra Goliat”, resume. A punto de comenzar el rodaje en 2009 bajo la dirección de Steven Soderbergh, los estudios Sony retiraron la financiación. “Fue un problema de presupuesto y de la arriesgada visión que proponía Soderbergh, un fanático del béisbol dispuesto a mezclar entrevistas e imágenes de archivo de corte documental en una trama dramática”. A Pitt tampoco se le escapa la ironía de su presencia (con un sueldo que supuestamente ronda los 12,5 millones de dólares -9,1 millones de euros-, la misma cantidad que tentó al verdadero Beane) en una película que habla de los excesos económicos en el mundo del deporte: “Sí, me hace cuestionarme mis propias decisiones y me sirve de inspiración para ir contra el sistema y cambiar el juego”. Por ahora el cambio de tercio más inmediato de la estrella ha sido perseguir zombis bajo la dirección de Marc Forster en War World Z.