Martes, 20 de Septiembre de 2011

Joven mexicana que sería deportada hoy permanece en el hospital

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Canadá
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La joven de 31 años de edad que sería deportada hoy, sufrió un desmayo en el Aeropuerto Trudeau por lo que fue trasladada al hospital Royal Victoria, donde está recibiendo la atención necesaria.

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11:47 am – Paola Ortiz permanece a esta hora en el hospital, donde fue llevada temprano esta mañana luego de que se desmayara en el Aeropuerto Trudeau, horas antes de que tomara el vuelo para México. Daniel Verón, representante de Solidaridad sin Fronteras, informó que en estos momentos está siendo estabilizada e hidratada, luego de sufrir un ataque de nervios.

Hasta esta hora no se conoce con certeza qué ocurrirá con la joven madre, sin embargo, Verón indicó que será dada de alta antes de que termine la tarde de este martes. Asimismo, señaló que en las próximas horas estarían realizando una nueva conferencia de prensa para dar los detalles de lo ocurrido.

Más temprano:


Daniel Verón, vocero de Solidaridad sin Fronteras, indicó que de Paola Ortiz comenzó a temblar a causa de los nervios mientras esperaba el momento de su deportación, que sería a las 10:00 am. La joven, madre de dos niños, sufrió un ataque por la presión y colapsó en la terminal, por lo que las autoridades decidieron trasladarla hasta un centro hospitalario.

Verón indicó no saber a ciencia cierta cuál sería la reacción de inmigración ante el incidente, por lo que no pudo precisar si Ortiz quedará bajo supervisión o detención o si a dejarán en libertad una vez que supere su condición de salud, para fijarle una nueva fecha de deportación.

Más información por venir.

Ayer:


Paola Ortiz será deportada. Deberá estar mañana a las 7:00 am en el aeropuerto Trudeau de Montreal para dejar Canadá y volver a su méxico natal. Aquí deja a sus dos hijos pequeños, a una hermana, a su esposo y a muchos amigos. Asegura que seguirá luchando para volver al país que hoy le negó su estadía.

Paola Ortiz tenía la esperanza de que hoy una corte federal se pronunciara a su favor, anulando o al menos postergando la decisión de deportación. Pero no fue así. A las 6:00 de la tarde, su abogado, junto con sus amigos y las organizaciones que han estado brindándole apoyo en el proceso (entre ellos Solidaridad sin Fronteras) recibieron la noticia que convirtió la esperanza en desaliento, la cual venía firmada por el juez Richard Boivin.

“Son inhumanos”, aseguró la joven desde la sede de uno de los organismos que le dio el soporte para poder sobrellevar su angustia y desde donde partió ya entrada la noche, para pasar las últimas horas que le quedan en Montreal, al menos por ahora.

Poco habló la joven de 31 años de edad del proceso judicial que derivó hoy en su ratificación de deportación. Sus palabras, entre francés y español, más bien mostraron el dolor que sentía, siendo sus hijos el foco mayor de preocupación. 

“Qué va a decir el Gobierno canadiense a mis hijos cuando crezcan y pregunten por qué le quitaron a su mamá. Qué les va a decir la oficina de Inmigración. Son unos inhumanos. Esto no es justo”, repetía una y otra vez.

Respecto a lo que enfrenta a partir de mañana, Ortiz tampoco quiso dar muchos detalles. Sus propios amigos aseguraron que ni si quiera ella tiene claro adónde llegará en el estado México o qué va a hacer cuando regrese a su país.  En su desesperación, pero esta vez con un tono de resignación, la joven que esta mañana advertía estar preocupada por su vida, pidió que si algo inesperado ocurre, quienes la han escuchado no dejen de velar por sus hijos. “No olviden esto. No olviden mi caso y no olviden a mis hijos. Si muero, por favor, cuídenlos muy bien”. 

En un escenario más concreto, Ortiz indicó que solicitará permiso al Gobierno para poder venir a ver a sus hijos y que mientras tanto su esposo comenzará de nuevo el proceso de apadrinamiento que ya habían adelantado. Cabe recordar en este punto que la joven se casó este año con un portugués nacionalizado canadiense y que ya había solicitado su residencia permanente a través del proceso de sponsorship, el cual, indicó, iba por buen camino, pues ya había recibido uno de los documentos requeridos, denominado el Certificado de Selección de Quebec. Sin embargo, otra instancia federal es la que hoy cerró las puertas para que permanezca con un estatus legal.

Por ahora, de las pocas cosas que dijo tener claras es que sus niños permanecerán en Canadá, donde tendrán garantizado el servicio médico que ambos requieren, pues la mayor fue diagnosticada con problemas auditivos y el menor sufre de autismo. Aseveró que vivirán con sus familiares que residen en el país: su hermana menor, de 28 años, casada con un canadiense; el padre, mexicano cuyo estatus no quedó del todo claro, y su esposo, nacido en Portugal nacionalizado canadiense.

“Tengo algo de esperanza. Solo pido que no me olviden”, concluyó.

María Gabriela Aguzzi V @GAbAguzzi gaguzzi@noticiasmontreal.com