viernes, 19 de agosto de 2011

El presidente del Banco de Canadá y el ministro de Finanzas son cautelosos pero optimistas sobre el futuro de la economía

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Canadá
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El presidente del Banco de Canadá, Mark Carney, dijo que el desorden se está haciendo camino entre los mercados financieros, lo que traerá incertidumbre, aunque es optimista sobre las oportunidades del país frente a ese panorama.

Así lo dijo a la comisión de finanzas de la Cámara de los Comunes, luego de que fuera llamado, junto al ministro de Finanzas, Jim Flaherty, para que dieran su visión sobre el futuro de la economía canadiense.

“Los vientos en contra están soplando con fuerza”, dijo Carney. “Pero el banco tiene un gran rango de herramientas y políticas para usar”.

El cabecilla del Banco Central de Canadá hizo un llamado a incentivar la productividad, remarcando que varias firmas norteamericanas han invertido con fuerza para hacerse más productivas mientras los créditos están relativamente baratos.

Para el economista, la fortaleza del dólar canadiense está intensificando la crisis actual para las firmas canadienses.

Sobre la inflación, cuya cifra fue publicada hoy, Carney dijo que está dentro de los parámetros que esperaban.

El jefe del Banco de Canadá dice que la crisis de la deuda de los Estados Unidos tiene el potencial para afectar negativamente al país, pero se desconoce a qué nivel será el impacto por no saberse todavía en qué áreas el Gobierno vecino va a realizar los anunciados recortes.

Si bien Carney alabó la medida de la Reserva Federal de mantener las tasas de interés bajas por los próximos dos años, no se animó a lanzar una medida similar para Canadá.

Flaherty llama a la calma

Por su parte, el ministro de Finanzas, Jim Flaherty, admitió que la crisis económica de los Estados Unidos y Europa inevitablemente tendrá un impacto en el país.

Aún así dijo que la economía canadiense sigue creciendo, lento pero crece.

“Vamos en camino a equilibrar el presupuesto”, dijo confiado.

Flaherty rechazó la idea que los presentes problemas económicos son una continuación de la crisis de 2008, alegando que en aquella ocasión la culpa recayó casi en su totalidad en las instituciones financieras. “El problema actual es en su mayoría por la falta de confianza en los gobierno para llevar adelante planes que lidien con sus déficits”.

Flaherty admitió también que el Gobierno se opone a cualquier tipo de impuesto a las transacciones financieras nuevo, una idea que ha sido impuesto por Gobiernos como el francés y el alemán.

Fuente: CBC