Lunes, 25 de Julio de 2011

Miguel Bosé es papá de dos niños mellizos, gestados en vientre de alquiler

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El artista español Miguel Bosé, rompiendo un tanto su celo por mantener su vida privada realmente privada, sorprendió esta semana al revelar que es padre de dos niños, mellizos, concebidos en un vientre de alquiler. Los niños se llaman, Diego y Tadeo.

Información: 20minutos.es  

Irresistible para muchas (hasta luciendo barriguita) y sin un ápice de encanto para muchos otros (hasta cuando era pura tableta), el artista que menos cuenta de su vida privada está que no cabe ni en la falda que tanta popularidad le dio.  

La paternidad está regalando a Miguel Bosé más orgullo y sonrisas que todas las copias (y fueron más de ocho millones) de aquel disco premonitorio llamado como a él lo llamarán en breve, Papito. Dos niños, mellizos, gestados en un vientre de alquiler, y de nombre Diego y Tadeo, han hecho de Bosé el hombre más feliz de la Tierra.  

Hijo de papá torero y mamá actriz  

El machito ibérico Luis Miguel Dominguín y la despampanante italiana Lucía Bosé le dieron al rebelde Miguel una educación donde la cultura, el arte y la farándula eran la norma. Su padrino, Luchino Visconti, y el amigo protector que lo llevó al cole su primer día, Picasso, dan buena idea de cómo fue la infancia de este chico rebelde que estudió teatro y danza y encontró el triunfo en la música.  

Coqueteó, eso sí, con la tele y con el cine, pero fueron canciones como Linda, Nena o Sevilla, reinas hoy de tantos karaokes, las que lo situaron en el lugar del que a sus 55 años siguen sin moverle. “Si yo no hubiera empezado por Linda, no estaría aquí. Estoy orgullosísimo, era un chaval de 19 años que cantaba la música en la que creía y la defendía como un jabato”, presume el cantante cuando se le pregunta buscando un resquicio de sombra. Pero, Miguel, que de marketing sabe mucho, no titubea y mucho menos se hace sombra a sí mismo. Solo tiene un reflejo, la otra cara de su espejo, su sobrina Bimba Bosé. Ambos son las dos caras de la misma moneda, el yin y el yang. La complicidad y la química saltaban a la vista en su tema conjunto Como un lobo.  

El soltero guapo con una sola novia  

Tenía ya 50 años cuando le volvieron a preguntar lo mismo que le llevaban preguntando desde que se hizo popular: ¿para cuándo boda o novia o algo? Y, tras esa sonrisa imposible de no mirar, la escapada: “No todo el mundo necesita el mismo tipo de vida, y yo he elegido una en la que no rindo cuentas a nadie y encima no tengo que traicionar ninguna responsabilidad”. Miguel Bosé solo cuenta con una pareja reconocida, Ana Obregón, y de eso hace muchos años, tantos que la bióloga ni siquiera había pasado por quirófano…  

El soberbio… orgulloso de sus pecados  

Así de claro lo declara: “Me gusta que me llamen soberbio. Primero porque lo soy; segundo, porque lo llevo muy bien; y tercero, porque lo resuelvo con mucha ironía”. Y justo en esta manera de responder y reconocer lo imprevisto, luciendo provocación en lo inesperado, está la clave del personaje que es Miguel. “No es un pecado capital la soberbia… es la capital de los pecados”, remata el artista en esos giros que tan bien se le dan dentro y fuera del escenario. Casi impenetrable en su vida privada, el hueco por el que se cuela, víctima de su propia ironía, nos lo da cuando entre risas admite: “Si con 70 años me oís decir que quiero cantar Bandido, por favor, atadme”.  

Un padre multitarea  

Concierto, llamamiento, debate… y cambiar pañales y dar biberones, a todo le da tiempo a Bosé, que en los últimos meses no solo ha firmado el manifiesto que artistas, juristas y periodistas han hecho en Una ilusión compartida, sino que ha acompañado a Juanes en su concierto del miércoles pasado como artista invitado. Y hay más: no quiso perderse el Gamelab, en Barcelona; junto a Millás, presentados ambos como ignorantes de este mundo, reconoció: “El videojuego es algo muy físico que pide habilidades y reflejos enormes. En el fondo a muchos nos hace sentir pequeños, acomplejados”.