sábado, 18 de junio de 2011

La infidelidad en la era 2.0

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La Internet está transformando la noción que tenemos sobre la infidelidad. Mientras el mundo conoce los escándalos provocados por los políticos americanos Anthony Weiner y Chirs Lee, quienes enviaron fotos obscenas a través de correos, los sicólogos buscan la diferencia entre “flirtear” en “carne y hueso” y hacerlo por la vía electrónica.

Weiner quizá no pensaba que estaba haciendo mal al enviar sus fotos con el torso desnudo a mujeres jóvenes conocidas a través de Facebook. Pero el escándalo lo obligó a renunciar a su puesto de representante del Congreso norteamericano. La pregunta ¿engañó a su esposa?

“Siempre se ha pensado que los jóvenes eran más susceptibles a ser tolerantes ante las actividades sexuales virtuales”, explica Katherine Hertlein, sicóloga de la Universidad de Nevada, Las Vegas, quen se interesa por el tema de la infidelidad. “Después de todo, están más acostumbrados que sus padres a la pornografía, que además es más accesible en estos momentos gracias a Internet. Los jóvenes están entonces más habituados a corresponder por correo, sobre el teclado, a no importa quién. Pero algunos datos con los que contamos indican que la definición de infidelidad es, cada vez, más amplia. Se diría que los jóvenes han sido expuestos tanto al ‘flirteo’ y a la pornografía, como que las generaciones precedentes las banalizan”.

Hertlein apoya sus conclusiones sobre un estudio de una sicóloga de la Universidad de Leicester, Mónica Whitty, el cual reveló que nueve británicos sobre 10, estiman que una relación sexual “virtual” (esencialmente masturbarse a través de video) constituye una infidelidad. Mientras tanto, 88% estima que el hecho de develar a un desconocido detalles íntimos, como por ejemplo sus prácticas sexuales favoritas, constituye también una infidelidad. El simple hecho de “flirtear” sobre la red es considerada una falta grave por 84% de los participantes, mientras que 68% cree que la pornografía es también una infidelidad.

Es más fácil sucumbir

El año pasado en Gran Bretaña, la quinta parte de las demandas de divorcio depositadas en un tribunal por vía electrónica, invocaban a la red social Facebook, explica Pamela Haag, historiadora y autora de “Matrimonio Confidencial”, que se enfoca en los matrimonios “semi felices”. “Una parte de estas solicitudes describían una relación extraconyugal nacida sobre Facebook. Vivimos en un mundo postromántico que tiene la dificultad de vivir sin indicaciones. Las tentaciones son constantes a causa de la rapidez de las comunicaciones y de la facilidad de conocer a alguien por Internet. Una infidelidad virtual hace daño, pero el infiel se siente menos culpable. Es entonces más sensible a sucumbir”.

De un lado, destaca Haag: esto desestabiliza a las parejas que tienden a contar todo en su matrimonio, en una cohabitación que por definición, implica compromisos. Del otro lado, está permitida en ciertas parejas “agnósticas”, en las que las infidelidades hacen daño pero son permitidas, sobre todo si son virtuales.

“Si se excluye la pornografía, Internet juega un rol más importante dentro de la infidelidad de las mujeres que en la de los hombres, dice Hertlein. Los hombres tienen siempre necesidades más físicas que emocionales, pero para las féminas, sucede lo contrario. Los chats son medios que permiten relaciones. La forma en la que las parejas se forman, la vida de la pareja, es también transformada. Los que se conocen por internet tienen generalmente menos cosas en común, desde un punto de vista de educación o de medio social, que las otras parejas, quienes se unen entonces sobre la base de intereses comunes, en las que, por cierto, no hay siempre una clave del éxito. Asimismo, la mujer descubre que su cónyuge recurre a la pornografía, se siente criticada y menos deseable, según un estudio reciente.

“Los americanos son menos tolerantes que antes en cuanto a la infidelidad”, explica la socióloga Bradford Wilcox, quien dirige el Proyecto Nacional sobre el Matrimonio, de la Universidad de Virginia. La tolerancia ha disminuido de 47% a 22% en los hombres, y de 37% a 16% en las mujeres. Al mismo tiempo, la proporción de adulterios no ha caído, pues se mantiene en 16% en los hombres y en 10% para las mujeres”.

Fuente: La Presse