Domingo, 26 de Agosto de 2012

Inmigrantes y el mercado laboral de Quebec: “es inaceptable que aún denunciemos que hay discriminación por el apellido”

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CV Hispano Montreal Discriminación - Noticias Montreal

No es un secreto para nadie que en Quebec se dan casos de discriminación hacia los inmigrantes a la hora de su integración al mercado laboral en la provincia. Sabemos, gracias a estudios impulsados y financiados por el mismo gobierno québécois, que una persona puede ser víctima de discriminación, incluso antes de ser entrevistada, solo por el hecho de no tener un apellido parecido a Tremblay o Gagnon. 

Conocemos bien que esta es una realidad que toca no solo a las personas de primera generación, sino que el problema se extiende a la segunda y tercera generación (sin importar qué tan integrada esté esa persona), pero ¿es una prioridad para las autoridades de la Belle Province cambiar esta situación? ¿Se ha hecho algo hasta ahora para modificar esta realidad?

Comencemos por la última pregunta: Según directivos y presidentes de seis cámaras de comercio que hacen vida en Quebec  (que representan a esas comunidades culturales y que trabajan para y por ellas, impulsándolas y reconociendo su importancia), sí se han activado medidas que han permitido reducir las tasas de discriminación hacia los inmigrantes en el mercado laboral.

Ahora bien, para responder la primera pregunta, Christian Belair, director del Regroupment des Jeunes Chambres de Commerce du Québec (RJCCQ), recurre a un sondeo CROP, solicitado por el organismo que representa, en el que se tocó precisamente el tema de las prioridades para los québécois en torno a la realidad que viven los inmigrantes y su acceso al empleo.

La encuesta, realizada entre el 15 y el 20 de agosto -en plena campaña electoral– revela que 72% de los québécois está de acuerdo con el enunciado de que es necesaria una mejor integración de las comunidades culturales para el desarrollo económico de Quebec. De las 1.000 personas entrevistadas,  28% están en desacuerdo con esa afirmación. Sin embargo, solo 26% de los encuestados está completamente de acuerdo mientras que 47% dicen estar a favor (sin el completamente, digamos).

La buena noticia: solo 4% dijeron estar completamente en desacuerdo con el enunciado, lo que ya nos da unos pasos de ventaja en torno a la problemática.

¿Por qué esta percepción en torno a la prioridad (o no) de la integración de los inmigrantes al mercado laboral provincial?  Otra de las preguntas realizadas en el sondeo podría darnos pistas para entender el panorama que se presenta. A los encuestados también se les preguntó si la integración de los inmigrantes que tienen un diploma universitario debe ser una prioridad para Quebec.

El 64% cree que efectivamente la integración de los nuevos québécois al mundo laboral tiene que ser una prioridad. Un número nada despreciable cuando se ve como un todo. No obstante,  el mismo sondeo indica que solo para 17% de los entrevistados el tema de la adaptación de los nuevos québécois al mercado laboral es altamente prioritario, mientras que para un gran 46% de los encuestados, esta situación representa una prioridad que no está en el top de la lista.

Al mismo tiempo, hay un número considerable (36%) que cree que la integración de los inmigrantes en el sector empleo es poco o nada prioritaria (27% creen que es poco prioritaria y 9% cree que tiene cero prioridad).

Es esta realidad la que hace encender las alarmas de sensibilización y de llamado de conciencia y de trabajo en conjunto del RJCCQ, organización que junto con otras instituciones comerciales que representan a las comunidades culturales afectadas por esta jerarquización de prioridades –y claro está, por la discriminación-, nos dio sus impresiones sobre el camino recorrido y lo que está por hacer para cambiar la situación.

“Comprendemos que hay un problema y hay que reconocerlo. Pero es imprescindible saber si el problema es importante o no. Vemos que actualmente (la problemática) no está dentro de las principales prioridades, sino está más bien a mitad de la lista.  Debe entonces hacerse una intervención. Nosotros como regroupment  tenemos un rol de sensibilización  respecto a este tema, para que el problema sea elevado en la lista de prioridades, sobre todo, en el marco de esta campaña electoral”, agregó Belair.

La percepción latinoamericana

Saúl Polo, presidente de la Cámara de Comercio Latinoamericana de Quebec, quiere ser parte de la solución a esta realidad. Reconoce -citando un estudio que realizó la Comisión de Derechos de la Persona-, que la comunidad latinoamericana es una de las más afectadas por la distinción que hace un empleador cuando recibe un currículo de alguien con apellido “Sánchez” o “Pérez” o “Márquez” u “Ortiz” (incluya aquí cualquier apellido de origen hispano).

Resume en una frase lo que están viviendo parte de los inmigrantes que llegan a la Belle Province: “Para nosotros es inaceptable que estemos aquí después de 5 o 30 años, sobre todo después la Ley de Inmigración activada hace casi 10 años,  que hace que los que vengan sean escogidos, calificados, en función de sus competencias y en función de lo que pueden aportar a la sociedad y  a la economía québécoise, y que aún estemos denunciado que existe una tasa de discriminación basada en el apellido, antes de ver la competencia y el perfil profesional del candidato…para nosotros esto es inaceptable”.

VER MÁS: Discriminación laboral en Quebec: conseguir empleo es más fácil para un Tremblay que para un López

Aprovechando el ambiente de promesas electorales que vive Quebec, Polo indicó que como cámara desea interpelar a los actores políticos para decirles que en pleno “en 2012, cuando se habla de un Quebec abierto al mundo, se constata que aún estamos en un Quebec cerrado en sí mismo”.

Es por ello que pide, en primera instancia, que el gobierno dé el ejemplo, sobre todo en la aplicación de la Ley de Acceso a la Igualdad en el Empleo en Organismos Públicos. “En el gobierno –poco importa el partido político- algunos objetivos aún no han sido alcanzados. Sugerimos entonces que éste cumpla con su rol y su responsabilidad, que es dar el ejemplo como representante público, como representante de la sociedad québécoise y para que el sector privado vea esta realidad, pues tenemos una mano de obra calificada pero también tenemos profesionales que se pueden integrar a la empresa privada”.

Cabe recordar que en el caso de los trabajadores latinoamericanos, según el estudio realizado por la Comisión de Derechos de la Persona y financiado por el MICC, la tasa de discriminación basada en el apellido es de 30%.  Y para los empleos no cualificados, esta tasa de discriminación se eleva a 35%.

“Hay que ir más allá de los programas”

Monsef Derraji, presidente del Congrès Maghrébin du Québec (que representa a la comunidad marroquí, argelina y tunecina), está en la misma línea que Polo: cree que es fundamental que el Estado dé el ejemplo en la contratación de inmigrantes. Pero agrega que en el sector privado de la economía es necesario ir más allá de los programas existentes para impulsar la contratación y la integración de los inmigrantes.

“En el caso del sector privado hay que ir más allá de los programas.  Hay que impulsar a las empresas, sobre todo, a la gente que no conoce temas como la equivalencia de diplomas, las equivalencias de experiencias. Hay que impulsar la existencias de mentores. Trabajar más con las compañías. Hay que entender que esa persona que no tiene un apellido común para la sociedad, tiene las mismas competencias y la misma capacidad”, indica.

“Es una dicotomía”

Tampoco es un secreto para nadie que la población de Quebec está envejeciendo y que muchas de las promesas y los avances a futuro para la provincia se hacen sobre la base de los inmigrantes. Este punto es resaltado por Frédéric Gilbert, presidente de la Jeune chambre de commerce haitienne, quien advierte que la realidad de la integración de los nuevos québécois al mercado laboral representa una dicotomía en el marco de un discurso que le da tanta importancia a esta población dentro del desarrollo de la región.

“Poco importa la generación, poco importa el nivel de integración, el nivel de educación y de instrucción, hay aún una brecha. Eso es una paradoja fundamental dentro del discurso en torno a las necesidades demográficas. Y no es un problema étnico, es un problema social y un problema económico, diría sistémico, que concierne a la sociedad québécoise, advierte.

Para Gilbert, una de las vías para ir modificando el panorama negativo es dar a conocer, masivamente, los casos de personas inmigrantes que tienen éxito en el sector empleo. “Es uno de los objetivos en común de la cámara: publicitar las historias de éxito en cada una de nuestras comunidades”.

Como Gilbert, Virginie Tan, directora de marketing de la Association des Jeunes Professionnels Chinois et Asiatiques, considera que el trabajo también se da por el lado de cambios de paradigmas, de estereotipos, de mentalidad.  “Cada etnia tiene cierta etiqueta. Una etiqueta que perdura después de la primera, segunda y tercera generación… será con el tiempo que esa parte cambie”, dice. No obstante, el representante haitiano recuerda que “el problema de las mentalidades y las percepciones no se pueden cambiar así como así”, por lo que destaca que la idea es aller plus loin y dar un aporte concreto a las soluciones.

¿Una prima por cuota de integración?

Komlan Amouzou, presidente de la  Réseau des Professionnels et Entrepreneurs Africains da dos propuestas concretas para solucionar parte del problema de la no integración de los inmigrantes al sector laboral québécois:

1-“Que en el caso del actual programa de PRIIME de Emploi-Québec, el período sea extendido a un año en lugar los seis meses actuales que cubre el plan”. Y

2- “El dinero es siempre el nervio de la guerra. Cuando vemos que los diferentes gobiernos y la función pública no aplica la Ley de Igualidad en el empleo, sabemos que hay razones detrás. No hay que tener miedo a decir que hay racismo, pues éste existe e igualmente el temor o la ignorancia a eso que no es conocido. En este caso, los de recursos humanos son filtros que tachan a los inmigrantes, es decir, cuando los representantes de recursos humanos tienen varios CV pueden incluiso hacer las entrevistas y todo, pero luego tendrán que escoger. Hay que entregar un bono a los gestores, una prima o un bono, en cuanto a la diversidad. Debemos darles objetivos claros para que la ley debe ser respetada y, si no, el empleado no tendrá su prima a finales del año”.

El necesario seguimiento

Los representantes de las cámaras de comercio indican que más allá de denunciar esta situación y de dar posibles soluciones es obligatorio hacer el seguimiento respectivo que permitirá medir, a corto, mediano y largo plazo, cómo las aplicaciones de medidas van reduciendo esa tasa de discriminación y juegan a favor de que la integración de los inmigrantes en pleno esté en el top 3 de las prioridades de los actores políticos, económicos y para la sociedad québécoise en sí.  Es, a fin de cuentas, un trabajo en pro del desarrollo del nuevo hogar de miles de nuevos québécois que llegan a la Belle Province cada año.

“Hay una segunda etapa a seguir.  Este estudio demuestra que aún hay mucho trabajo por hacer. Deseamos que haya un trabajo continuo”, concluye Saúl Polo.

@GAbAguzzigaguzzi@noticiasmontreal.com

Foto: Pablo A. Ortiz – Noticias Montreal