Jueves, 17 de Noviembre de 2011

De ganar 20 a 800 dólares mensuales: el trabajo bajo cuerda en Cuba

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Happy Square Face
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Luis, el cubano, como le digo ya con cariño, ganaba aproximadamente 20 dólares cuando trabajaba para el Estado. Solía ser asistente de dentista y, como todo cubano, debió trabajar para el gobierno de Fidel Castro al comienzo de su carrera. No entra en mucho detalle al momento de comentar cómo era su vida en esta etapa. Dice que para entonces estaba casado y que ya tenía a su única hija, siendo la existencia de la beba la que obligó a que la mujer de la casa saliera también al ¿mercado laboral?. “La cosa mejoró un poco cuando mi mujer comenzó a trabajar. Mensualmente podíamos ganar, entre los dos, un poco más de 40 dólares. Pero eso era todo. Pasamos mucho trabajo. No teníamos con qué comprar las cosas que necesitábamos, porque con lo que gana un trabajador en Cuba le alcanza únicamente para comprar lo del aseo personal”.

Mi intención era conocer a profundidad las implicaciones de la devaluación del CUC que hizo el gobierno de Raúl Castro en marzo de este año, que según los entendidos en materia económica de la isla, sólo sirvió para reconocer que la revaluación de la moneda en 2005 no fue una política adecuada. Pero Luis me dijo de antemano que poco sabía de la medida más allá de lo que había escuchado en las noticias y de lo que le habían comentado sus vecinos. Me dijo: “lo que te puedo decir es que en Cuba todo se hace con el CUC, el peso es prácticamente una moneda ficticia y el dólar… yo puedo tener dólares. De hecho, muchos en Cuba tienen dólares que reciben desde el exterior o que cobran por debajo de cuerda, pero poco sirven… a menos que compres en el mercado negro o en las tiendas para turistas”.

De esa frase mi cerebro retuvo “por debajo de cuerda y mercado negro”. La pregunta obligada: ¿Qué consiguen a través del mercado negro y qué hacen por debajo de cuerda? -Por mercado negro, casi todo. Por debajo de cuerda. Mira, hay que vivirlo. Se hacen muchas cosas. Con cautela, pero se hacen.

Resulta que Luis optó por trabajar ilegalmente para poder conseguir dólares y así comprar en el mercado negro todo lo que necesitara. Comenzó a trabajar en su casa y llegó a ganar, en un mes, 800 dólares. “Claro que era arriesgado, pero cuando estás allá, bandeas la situación. Sabes qué hacer y qué no. Igual fui visitado en varias oportunidades y una vez hasta preso me llevaron porque querían saber de dónde sacaba los materiales que encontraron en la casa, los que utilizaba para trabajar. Los compraba en ese mercado negro. Quizá eran robados de los almacenes. No lo sé. Yo sólo quería trabajar para vivir bien”.

Según comenta el propio Luis, con 300 dólares una familia puede vivir en Cuba con cierta tranquilidad. Explica que, al menos hasta cuando él estuvo en su pueblo natal, cerca de La Habana, con 100 dólares obtenías 90 CUC y que con 25 pesos obtenías un CUC. Comenta que comprar un par de zapatos puede costar hasta 15 dólares, con lo que te puedes “comer” 75% del salario que percibe el cubano promedio.

Toda esta realidad no hace que Luis olvide su tierra. De hecho, en ese momento que conversamos dijo querer volver. Lamenta que sea “un desertor” y que no pueda. Sin embargo, recuerda bien también por qué está aquí en Canadá. Todavía no comprende cómo es posible que el Estado/gobierno haga convenios con transnacionales para explotar ciertos sectores comerciales y que en esos convenios parte de los acuerdos establezcan que las empresas extranjeras sean las que desembolsen el dinero para el salario de los trabajadores cubanos, aunque éstos reciban, en la mayoría de los casos, menos de 10% del monto acordado. “El gobierno se lleva al bolsillo el resto. Así no puede vivir nadie”.

Vienen 12 horas más para pensar sobre Luis, Cuba…y Venezuela.