jueves, 17 de noviembre de 2011

Su Altísima Standard & Poor’s de la Iglesia del Mercado de Valores

Publicado en:
Entre Fronteras
Por:
Temas:

Cuando el mundo entero tiembla y se viene abajo a causa de tres letras del alfabeto, es que estamos muy mal. ¿En qué tipo de líos estamos metidos? Estoy de acuerdo que recibir una mala nota es algo desagradable y puede tener sus consecuencias, pero de allí a que todos sufran a causa de ello, incluso aquellos que hicieron bien su tarea, es otra cosa.

Recuerdo haber recibido en el colegio algunas malas calificaciones, y sí, es verdad, en el momento había un terremoto, pero un terremoto familiar. No por ello la casa de mi amigo vecino se venía abajo, o los papas de mi amigo lo regañaban a causa de mi falta. Debo agregar también que no siempre el profesor era infalible, algunas veces simplemente me tenía mala. ¿O no? ¿No les recuerda algo eso?

Quién sabe si Standard & Poor’s le tenía mala a los Estados Unidos.Además no es la primera vez que se pone en tela de juicio la fiabilidad del juez. Se dice que hay algunos miles de millones extraviados en las estadísticas de la calificadora. Por tanto, ¿quién califica a la calificadora?

Tres letras que más encima no son diferentes unas de otras, son repetitivas y se quejan, AAA…. Y ésta es la mejor nota. De allí para abajo viene el problema, cuando se vuelven dos, AA, o una A; o cuando se les agrega unos dibujitos, como + o  –, o cuando pasamos a las siguientes letras del alfabeto, como BBB y CCC. La D también se usa para títulos que han caído en atrasos y hasta la E para decir estas fuera, estas Excluido…

Pues bien, nos encontramos ahora en el punto que una sola entidad como Standard & Poor’s, de un día para otro, pone en aprietos a la, hasta ahora, primera potencia del mundo y obligua a su Presidente dirigirse al país a través de la radio y la televisión de manera urgente y dramática para calmar a la gente y a los mercados financieros.

¿Cómo es posible que una sola institución, como la susodicha Standard & Poor’s y su notita de AA+ haya provocado que los dirigentes europeos corran de un lado para otro asustados y se hablen por teléfono para ver qué van hacer al otro día cuando abran los mercados financieros? ¿Cómo comprender que nuestro Primer Ministro salga probablemente antes de lo previsto hacia América Latina en busca de mercados, en previsión de una posible sequía de recursos?

Sin duda estamos locos. Locos por haber dejado todos nuestros recursos y hasta nuestra propia sobrevivencia en manos de una especie de nueva jerarquía eclesiástica, con un Todopoderoso a la cabeza, como es la Bolsa de Valores o el Mercado de Valores, con su ejército sacrosanto de obispos, arzobispos, diácones y toda la gama de agoreros que nos indican donde meter nuestro dinero para perderlo.

Esta es la religión de hoy en día, una religión pagana, que nos tiene embobados, que nos hace actuar como zombies. Ya no tenemos voluntad, ya no somos actores de nosotros mismos, pertenecemos a Él, al Omnipresente Mercado de Valores. Hoy, su altisima, el obispo Standard & Poor’s, decidió castigar a los Estados Unidos y de paso a todos los demás, porque más encima estamos todos amarraditos,como los niños cuando los sacan a pasear en sus guarderías para que no se escapen, de suerte que cuando uno se cae, se caen todos. Así es como nos quiere este Nuevo Orden Universal, amarraditos, controlados y obedientes.

¿Cómo la inteligencia humana, ella misma ha llegado a ponerse la soga al cuello? Sin duda los falsos profetas han vendido bien su mercancía. Nos han ofrecido la vida eterna, el cielo, un cielo con los lujos y excesos terrenales del infierno. Nos han ofrecido ganancias fáciles y elevadas tasas. Y claro, al fin y al cabo el hombre es débil y hemos caído fácilmente en la tentación y hemos metido toda nuestra fortuna allí, en esa especie bolsa sin fin. Hasta nos hemos endeudado porque, ojo, las deudas son cotizables. He aquí la esencia de ese Todopoderoso Mercado de Valores, Bolsa de Valores, Mercado de Capitales, como lo queramos llamar, no son más que la Santísima Trinidad, distintas cuerpos y un solo espíritu.

Hemos sido tan irresponsables al meter todo lo que tenemos y hasta lo que no tenemos, en ese gran Casino, sea el de Wall Street o el de las otras Iglesias que hay por todo el mundo. Hoy no sabemos realmente lo que tenemos, hay una honda separación entre el mercado real de bienes y servicios y el mercado virtual y especulativo de la Bolsa. El valor del mercado tiende hacerse gaseoso.

El problema que estamos viviendo hoy, el caos en los mercados financieros de todo el mundo, es parte del modelo y la inestabilidad es su esencia. Pero aún más, las crisis son cada vez más cortas. Aún no nos hemos recuperado de la anterior, cuando ya estamos embarcados en la siguiente. Nadie puede aguantar esto, el mundo entero va a sucumbir en la recesión total, en cualquier momento, de un día para otro, sin que nos demos cuenta.

Y todo esto lo hemos construido o permitido nosotros mismos. Ninguna fuerza natural ha determinado que nuestra finazas y toda nuestra vida fueran organizadas de esta manera. Por tanto, es verdad, que lo que hemos hecho también lo podemos cambiar, antes que el monstruo termine con engullirnos. Pero no hablo de maquillajes como los que hasta hoy se han hecho.

En otros términos, les diré lo que les dije a mis hijos, antes de venir a Montreal. Es la hora de aplicar el Plan I. Irse. Cruzar el puente y abandonar el Casino antes de perderlo todo.

Pero esta es otra historia que la dejaremos para después.