jueves, 17 de noviembre de 2011

Dejar el carro en casa es siempre una opción

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Happy Square Face
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Desde hace ya un par de meses, los canadienses, los inmigrantes y todo aquel que hace vida en este país, están sacando cuentas para ahorrarse unos dólares en gasolina. Desde que comenzaron las revueltas en las naciones del Medio Oriente, pocas -por no decir ninguna- estaciones de servicio han mostrado en su cartelito de la entrada, un precio del litro del combustible por debajo de 1,20 dólares. Echar gasolina se convierte, por estas latitudes, en un tema de presupuesto y planificación.

La preocupación por los altos costos de la gasolina se refleja en medios locales. En The Gazette, por ejemplo, fue publicado un corto pero práctico trabajo que explica por qué lo que pagamos por litro de combustible no se mueve de forma lineal con los precios del petróleo. Es clásico que, mientras vemos en las noticias como los índices del WTI o del Brent bajan, comenzamos a sonreír pensando que al día siguiente vamos a ver en el mismo cartelito unos centavos menos. Pero no. No es así.  (Los invito aquí a leer el trabajo que explica el porqué).

Pero como no es así, luego de sacar cuentas, medir los tiempos y conocer el amigable servicio de transporte público de Montreal, llegué a una conclusión: dejar el carro en casa siempre es una opción.

Lo aprendí primero de los “locales”. Mi profesora Michelle, de la francisation, es una de esas personas que después de dos semanas de calcular el dinero adicional que estaba gastando en llenar el tanque de su carro, decidió dejarlo en el garage de su casa y comenzar, otra vez, a andar en autobús. “No representa ningún problema. La parada la tengo al frente de la puerta de mi casa. Me ahorro 200 dólares mensuales”, comentaba en medio de una clase, mientras explicaba la importancia del subjonctif.

Luego me lo explicaron los casi canadienses. Una pareja de amigos venezolanos también optó por la misma solución. Ellos, en sus cuarentas, y con dos bebés de 1 y 5 años por llevar a la guardería todos los días, decidieron dejar su confortable camioneta en casa. Él debe llevar a los niños al colegio (o al daycare en vacaciones) y luego seguir a su trabajo. Ella, casi a diario, los acompaña hasta la parada y luego regresa para ocuparse de la casa. No lo ven complicado. ¿Cuánto ahorran? Aproximadamente 200 dólares también, por mes.

La verdad, no es complicado. El sistema de transporte público de Montreal es más que amable con sus usuarios. Autobuses que puntualmente (con horario predeterminado) recorren las urbanizaciones del centro y alrededores de la ciudad y que seguramente llegarán muy cerca a una estación de metro, permiten que cualquiera planifique su día y hasta su noche. Lo mejor de todo: llegará a tiempo adonde vaya. Además, existe la tarjeta OPUS, con la que puede adaptar su consumo de acuerdo con sus necesidades y ahorrar también dinero de esta forma.

Y ahora lo vivo a diario, desde hace dos meses. De verdad depender del servicio del transporte público en Montreal no es una carga. Es una gran ayuda y salvo en contadas oportunidades, pues también ocurren imprevistos, usted llegará puntualmente a su destino. Para reconfirmar las horas en las que pasa el autobús de su ruta, siempre podrá verificar en la página web de la STM y, si no está lo suficientemente seguro, puede llamar una vez que esté en la parada para confirmar en cuántos minutos pasará la próxima unidad..

Si opta por la opción de la OPUS, debe saber que el precio general mensual es de 72 dólares mensuales (cuando la obtenga por primera vez deberá cancelar 6 dólares adicionales por el costo del plástico), pero con ella podrá recorrer la ciudad en Metro y en autobús y se olvidará de comprar tickets por aquí y por allá. Un consejo: no saque la cuenta de cuánto eso representa en la moneda local de su país, pues seguramente le parecerá muy costoso, sobre todo,  si proviene de Latinoamérica. Concéntrese en que es un costo más bajo en comparación con lo que tendría que gastar si usa su carro a diario y que, además, está disfrutando de un buen servicio.

Y como aún estamos en verano, no puedo dejar de mencionar que las bicicletas también forman parte de los medios de transporte más usados en esta ciudad (también los patines, si es un poco más aventurero o tiene más equilibrio). Montreal dispone de una gran red de las denominadas Bixi en prácticamente todas sus urbanizaciones, cuyo costo es relativamente alto, aunque esto no limita que siga siendo una opción. Como (casi) todo en la vida, es cuestión de intentar.

En cuanto al futuro y los precios del combustible resulta difícil hacer un pronóstico exacto. Los expertos indican que una vez que culmine el verano, los costos bajarán, al menos un poco, gracias a una menor demanda. Sin embargo, los mismos analistas advierten que pensar que el importe del combustible llegue a estar cercano al dólar por litro sería demasiado optimista.

Sigo pensando entonces que dejar el carro en casa, en verano, otoño y hasta en invierno, será siempre una opción.