Jueves, 17 de Noviembre de 2011

¿Hay demasiados inmigrantes en Quebec?

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Entre Fronteras
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La pregunta está planteada y espera respuestas. Pero ya existen algunas y vienen del mundo político.

Una de ellas corresponde a François Legault, líder de la Coalition pour l’avenir du Québec y potencial Primer Ministro, según recientes sondeos de opinión pública. Legault propone que Quebec debe bajar a 44.000 su cuota anual de inmigrantes en lugar de los aproximadamente 60.000 que recibe hasta hoy.

La otra, pertenece a Gérard Deltell, jefe de Action démocratique du Québec (ADQ) y diputado a la Asamblea Nacional de la provincia, quien se inscribe en la misma corriente de Legault, es más, dice que lo de la cifra fueron ellos (su partido) que lo dijeron primero.

Pareciera, pues, que la interrogante es solo una inquietud de Quebec. Fuera de la región no se han escuchado mayores comentarios sobre el asunto. Sin embargo, en estos momentos está disponible en Internet un cuestionario de preguntas que ha preparado el Ministerio de Inmigración, Ciudadanía y Multiculturalismo de Canadá orientado a recoger opiniones de la población, sobre algunos temas relacionados con la inmigración, entre ellos la cantidad

A pesar de esto, observamos que la población de Quebec no se ha manifestado en gran medida sobre el tema. Pero, qué podría decir un québécois o una québécoise sino responder que oui, somos demasiados.

Para ilustrar veamos estos ejemplos, sacados del diario vivir

Un día cualquiera, una señora québécoise se monta en un bus de la línea 168, a la hora más ajetreada. La señora sube al autobús y…¡ohhh! siente que ha entrado en un enjambre humano. Un enjambre bullicioso, de rostros y cuerpos disímiles, que hablan las más extrañas lenguas, Algunos hablan fuerte, otros son más recatados. Algunos ríen estrepitosamente, otros disimulan. Todos cuentas historias. Algunos hablan por celular y gesticulan. Todos hablan, o casi todos, pero lo que menos se escucha allí es el francés.

La señora québécoise, recuperada, de la impresión se abre paso entre la muchedumbre buscando una plaza que no la encuentra, se contenta con quedarse parada, agarrada a uno de los barrotes, esperando que le respeten su espacio personal, que por lo menos debe ser, digamos, de un metro a la redonda, pero tampoco lo tiene. Su espacio es pequeño, pero se acomoda. Como buena québécoise, signada por la cultura, se sumerge en la lectura, aún parada, de vez en cuando, levanta la vista cuando una voz brisa su entorno. Va sola, no tiene con quien confiarse.

Está llegando a su destino, la señora toca el timbre y se abre paso para ganar la salida. Baja, se recompone y qué creen que dirá. Hay dos respuestas posibles, la pesimista y la optimista.

– Ça, alors… C’est quoi ça?  C’est pas drôle… : o,

–  Wow!  Wow! C’ést cool ça!, C’est drôle ça.

Muy bien. Comprendo que tal vez se me ha pasado la mano con el cuento. Quizá exagero. Entonces suavicemos la situación y veamos este otro cuento.

En la oficina del banco donde a veces tengo dinero, hay una secretaria a la entrada de la institución, tres cajeros, dos supervisores y una consejera financiera. Tanto la secretaria y uno de los supervisores parecieran ser québécoises, el resto son extranjeros, o sea el 70%, pero hay ocasiones en que por alguna razón, toda la oficina esta 100% atendida por inmigrantes. C’ést cool ça!,

O este otro ejemplo que tiene que ver con ciertos sectores estratégicos:

Tanto en el edificio donde vivo, que es una enorme edificación con muchos apartamentos, así como en el edificio donde funciona nuestra redacción, que también es una enorme edificación ubicada en plena calle Saint Catherine, los estratégicos puestos de limpieza, mantenimiento y vigilancia están en manos de inmigrantes

Entonces, una vez más, qué es lo que podría estar pensando un québécois o québécoise, respecto a la cantidad de inmigrantes. Pues pensará que somos muuuuuchos.

Sin embargo, en mi opinión, no creo realmente que ni absoluta ni porcentualmente seamos una cantidad que calificaríamos de excesiva, considerando que somos  un país de inmigración. Si nos atenemos a un informe de las Naciones Unidas (del 2005, pero válidas), Canadá registra una población inmigrante del 18,76%, Australia  19,93%, Suiza 22,89%, Arabia Saudita 25,25%, Israel 37,87%, Jordania 39,01%, Palestina 45,38% y Kuwait 62,11%.

Con este porcentaje, 18,76%, Canadá no lograría en absoluto cubrir las necesidades de renovación de su fuerza de trabajo en el mediano y largo plazo.

Recordemos también que en abril del año pasado el economista jefe de la Conference Board, Glen Hodgson, advertía que Canadá debería aumentar unos 100.000 inmigrantes más por año, que se agregarían a la cifra que para entonces manejaba el gobierno de 250.000 por año. De lo contrario, decía Hodgson, se pondría en peligro el régimen de pensiones, al no contar con suficientes personas que coticen al sistema, en consecuencia no habría suficientes fondos para cubrir las pensiones de los jubilados. Además decía que de aquí al 2030, los inmigrantes serán la única fuente de crecimiento de la población en Canadá, aún cuando esta se mantenga estable en solo 1% anual.

Entonces, ¿Hay demasiados inmigrantes en Quebec?  No, no somos muchos, lo que pasa es que damos la impresión de que somos bastantes.