martes, 21 de junio de 2011

Conozca la realidad escolar de los niños inmigrantes en Canadá

Publicado en:
Lectura Obligada
Por:
Temas:

Conozca la realidad escolar de un niño inmigrante

Cabellos impecablemente trenzados y recogidos por un lazo rosa, Margot escucha atentamente a la profesora de su clase dar los lineamientos para un ejercicio de gramática. Rápidamente se pone “manos a la obra”. Concienzudamente, subraya los verbos y los adjetivos que encuentra en el texto. Termina el ejercicio en sólo unos minutos. A su alrededor, los otros 15 estudiantes de la clase tienen todavía la cabeza inclinada sobre sus hojas.

La niña, de 10 años de edad, llegó a Canadá desde Ukrania en febrero. A pesar de ello, desde la próxima temporada escolar, se va a integrar a una clase regular de su nivel. Rápidamente se desenvuelve en su francés y así consiguió la facilidad para seguir un curso escolar ordinario.

Margot es la excepción. En promedio, los alumnos de la escuela primaria de la Mosaïque, ubicada en la Côte-Saint-Luc, pasan 10 meses en clases especiales. El Ministerio de Educación calcula que un estudiante de primaria puede estar en estos cursos hasta 20 meses. En la secundaria, algunos permanecen hasta 30 meses.

Luego de las clases especiales, los estudiantes de la Mosaïque son enviados a cursos intermediarios, según su edad y su nivel. Aquellos que están en capacidad de comprender todas las materias en francés, son integrados al seno de las cursos regulares.

“Este año, logramos hacer 21 integraciones completas. Jamás se había visto eso”, dice la diectora Isabelle Boivin.

Esta institución está satisfecha por el éxito, aunque 92% de sus estudiantes no tienen el francés como primera lengua. En los exámenes de fin de curso en escritura, de cuarto y de sexto año, los estudiantes obtuvieron una media a penas inferior a sus pares que están en la comisión escolar.

Si juzgamos por las estadísticas, los alumnos que frecuentan la escuela de la Mosaïque tienen buenas oportunidades de lograr el éxito. Ellos emigran pequeños, son originarios, en su mayoría, de los países de Europa del Este, donde la educación es importante para las familias. Además reciben todo el apoyo desde el comienzo de su aprendizaje escolar.

A pesar que el colegio está situado en una urbanización algo desfavorecida, la institución recibe una cotización de 10 -sobre una escala de 10- para la débil renta familiar.

“Es verdad que el medio está desfavorecido, pero hablamos de un efecto situacional. Nuestras familias no están disminuidas desde un punto de vista social o intelectual. Para una gran mayoría de ellas, el colegio es un lugar muy importante”, señala la directora.

No es raro que los padres se presenten a recibir la boleta de sus hijos con un traductor para estar seguros de comprender bien las propuestas de los profesores. Toman muy en serio el logro de sus infantes.

Una vez que han dejado su clase especial, los niños que tienen la necesidad de recibir más apoyo lingüístico, lo tendrán. El control de francés hablado es imprescindible para el éxito del trayecto escolar.

En el cuadro de su Programa de Recibimiento y Apoyo del Aprendizaje de Francés (PASAF por sus siglas en francés), el ministerio de Educación paga más de 30 millones de dólares anuales para ayudar a los estudiantes inmigrantes. El año pasado, 18.600 jóvenes resultaron beneficiados con este plan.

El colegio de la Mosaïque recibió, por su parte, 353.000 dólares en 2009 y 2010. El obejtivo fue ofrecer el apoyo lingüístico a sus estudiantes.

Pocas “pérdidas”

Los resultados escolares de los alumnos inmigrantes son comparables a los de los otros estudiantes. La primera generación de inmigrantes es más susceptible a dejar la escuela antes de obtener su diploma, explica Marie McAndrew, profesora de la Universidad de Montreal, quien es titular del centro de Investigación sobre la Educación y los Informes Étnicos.

“Las investigaciones muestran que la tasa de abandono de los inmigrantes de primera generación es ligeramente superior a 5%”, explica. Una diferencia que desaparece en la segunda y, sobre todo, en la tercera generación de inmigrantes.

Para aquellos que continúan en el colegio, las notas son comparables, dice McAndrew,experta que ha estudiado una cohorte de estudiantes a lo largo de siete años.

A los resultados de matemáticas, los infantes de primera y de segunda generación de inmigrantes obtuvieron 73%, comparativamente a 72% de la tercera generación.

Los inmigrantes recientes tienden más a inscribirse en cursos intensivos de matemáticas. Los alumnos provenientes de Asia del Este son aquellos que obtienen las notas más elevadas.

En francés, las notas son ligeramente más débiles. Los estudiantes de primera y segunda generación obtuvieron 70,5% en comparación con 72,2% que registraron los de tercera. Son los estudiantes de Europa del Este, incluso de primera generación, los que tuvieron las notas más altas, con un resultado promedio de 73,3%, sobrepasando a los mismos estudiantes québécois.

Muchos factores inciden el éxito escolar de los inmigrantes. Si la educación es importante para su familia, si los padres tienen nivel esducativo o si emigraron para que sus hijos tuvieran la oportunidad de estudiar, los resultados serán mejores, explica McAndrew.

La edad también cuenta. El niño que llega a Quebec pequeño tiene más facilidades de integrarse al sistema.

El entorno es importante, de igual manera. Algunas comunidades culturales cuadran mejor que otras. Los guían en su aprendizaje de la cultura y también les facilitan su adaptación.

Traducido al español por: María Gabriela Aguzzi V.

Texto original (en francés): La Presse