Viernes, 1 de Julio de 2011

Posé para Playboy . Escenas de un casting para Playmate

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Una detallado relato de Hampton Stevens, publicado en The Atlantic, da una idea bastante cercana a lo que viven las chicas que acuden a las audiciones para convertirse en “conejitas” de Playboy. Mujeres inteligentes y algunas chicas “next door” se presentaron en una audición realizada el mes pasado en Kansas City.  Las que no logran “colocarse” en el mercado, tienen la posibilidad de comprar un paquete que, además de las mejores sies fotos de la sesión que hacen, incluye una linda franela con el mensaje  “Posé para Playboy”.

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Foto: Hampton Stevens

Alrededor de 100 mujeres se acercaron al casting para Playboy´s Playmate que se celebró en junio en Kansas City, Missouri. Un número similar –o mayor- también se presentará este mes en Columbus, Ohio. Y así, Playboy visitará media docena más de ciudades antes de que el año se termine, fotografiando a miles de mujeres que desean posar desnudas en las páginas de sus revistas.

No todas están audicionando para convertirse en “conejitas” (para ser inmortalizadas como Miss Junio o Julio- pues la empresa también publica ediciones especiales). Son colecciones de imágenes (nada de artículos fastidiosos), con páginas consagradas a las féminas que tienen un rango específico de edad y un tipo de cuerto (grande esto, pequeño aquello…tienen una idea). La compañía de décadas consigue a través de esos mismos casting la mitad de las mujeres que posan para estas ediciones especiales y, usualmente, dos o tres Playmates. El resto de las modelos que vemos en las revistas envían sus fotos, por ellas mismas o por agents, con la esperanza de encontrar un lugar. A veces colaboran algún novio o esposo orgulloso.

Vienen de todas partes del mundo para intentarlo. Un tercio de las mujeres que estuvieron en Kansas City venían de otras ciudades, manejando de los suburbios de St. Louis, Tulsa, Des Moines and Omaha. Una de ellas voló desde Idaho. Otra se echó el viaje desde New Jersey manejando más de 40 horas para estar en una audición que con suerte duraría una

El proceso comienza cuando cada mujer hace una cita a través de la página web de Playboy. Luego se presenta, con dos formas de identificación para probar que tiene la edad adecuada. Llena un cuestionario y se coloca cualquier pieza de lingerie o un traje de baño que ella mismo trajo para posar. Luego se cubre con una bata de seda que Playboy le da para que pase el tiempo mientras espera su turno.

Pronto es llamada a un estudio fotográfico, genérico y bien iluminado, posa frente a un background oscuro, sosteniendo una tarjeta que tiene su nombre. Tras una pequeña entrevista que es filmada, la aspirante a “conejita” se quita la bata y es fotografiada: primero con lo que ella trajo, luego con lo que Dios la trajo al  mundo. En algunos casos, con lo que Dios la trajo al mundo, aumentado con alguna que otra cirugía,  o acompañado  de un tatuaje que a veces tiene ángeles, alas y flores.

Una aspirante a Playmate también conoce a Jeff Cohen, productor ejecutivo de los casting. Tiene el cabello negro y la barba blanca. Luce como el hombre que, de hecho, ha vivido en la más alta fantasía de cualquier hombre, esa imagen que Playboy vende. Claro que lo ha hecho, pues comenzó a trabajar para la compañía en 1967 como fotógrafo. “Sí… he usado una cantidad importante de orejas de conejito desde entonces”, dice.

Las vestía en ese momento del casting en Kansas. Su camisa deportiva rosa pálido tenía el icónico logo justo arriba del corazón. El trabajo de Cohen es ayudar a las muchachas a sentirse cómodas en el estudio.

Adora su trabajo. Conversa con cada chica. Pregunta qué hace para vivir o qué le diría a Hugh Hefner. También querrá saber cuándo vio una revista Playboy por primera vez. A esta pregunta en particular, dos de las mujeres respondieron que querían ser “conejitas” al primer vistazo que hicieron a la publicación. 

Una de las chicas, orgullosa de su bikini, dio una respuesta diferente, argumentando que la revista la ayudó a identificarse sexualmente en su adolescencia. “Cuando la vi, creo que quise ser Playmate, pero lo que realmente me hizo sentir fue querer estar con las ‘conejitas’”.

La locación exacta para esta audición se mantuvo en secreto, justo hasta el día antes del evento. Lo que buscaba la empresa con la discreción es evitar aglomeraciones en los alrededores del lugar. Incluyendo a los miembros de la prensa.  Ser del medio no garantiza la entrada. 

Pero ya se puede revelar el sitio y resultó ser StagePort, un espacio que puede ser alquilado para filmaciones y sesiones de video y de fotografía, ubicado en el centro de Kansas City. Durante el día del casting, estuvo rodeado de mujeres hermosas, aunque claro, hubo algunas que quizá habían sobrestimado su belleza. Generalmente, sin embargo, algunas eran fumadoras y se mostraban en el límite de la chica que rumbea, pero que hace que los ojos salgan de forma caricaturesca de su órbita.

¿Por qué todas estas mujeres viajan desde tan lejos y se meten en tantos problemas, sólo para tener un pequeño chance de posar? Dinero, es una respuesta acertada. Las Playmates ganan alrededor de 25.000 dólares. No es una fortuna, pero algo ayuda. Otras esperan posar y encontrar un salto al éxito en Hollywood. Pamela Anderson comenzó su carrera en esta empresa. Jenny McCarthy fue “conejita” en junio de 1994. Ola Rey, Miss Junio 1980, saltó al video de Thriller de Michael Jackson (algo que decirle a los nietos). Seguro que su Playmate-convertida-en-actriz no peleará con Meryl Streep por papeles, pero sí tendrá la oportunidad en algunas temporadas de reality shows, como Kendra Wilkinson, por ejemplo.

Algunas de las mujeres, sin embargo, tienen diferentes razones, algunas de ellas, sorprendentes.

Como dice Jeff, “con muchas de las chicas verás un mensaje singular. Posar es un evento de una vez en la vida. No es una dirección de carrera para ellas. No van al modelaje o la moda. Ser indentificadas con Playboy es quizá algo que siempre habían deseado, pero eso no las define”.

Muchas de ellas, francamente, no se ven tan emocionadas de salir en la revista. Posar parece en este punto, como un reto impuesto a ellas mismas, como bucear o correr con toros. Al menos dos mujeres de Kansas utilizaron la frase “debo hacerlo antes de morir”.

Tener una sesión de fotos, hecha por un fotógrafo bueno y reconocido, es para muchas una meta. Incluso si no son escogidas, sus fotos del casting no necesariamente van a la basura. Las chicas pueden comprar un paquete que incluye una franela con el mensaje de “Posé para Playboy” y seis de las mejores imágenes logradas en la audición.

En una mano, no hay dudas en que la revista ha jugado un rol importante en la revolución sexual, ayudando a liberar América de la represión de la era de Eisenhower. Playboy, en su uso de luces, maquillaje y sus modelos sonrientes de caras frescas, comunica la idea que las “chicas buenas”, maravilla de maravillas, también pueden disfrutar del sexo.

Hablando con varias de las mujeres que estaban en la audición, sin embargo, algunas de las palabras comienzan a sentirse mojigatas. Sarah, por ejemplo, una bartender con cabello marrón y piel clara, se ríe ante la pregunta de si ella se siente utilizada. Se rió tan fuerte como para tumbarnos a todos.  “El sexo es totalmente natural, saludable”, dijo. “Soy una persona muy sexual y me encanta cuando sé que otras personas me encuentran sexy ¿Qué hay de malo en eso?”.

Eso sí, hay que destacar que no había escasez de la típica con mucho busto y la rubia ejemplificada en la “Girl next door”. Pero el lugar también estaba lleno de mujeres inteligentes y seguras. Había una llamada Lana, que acaba de llegar de África de un viaje humanitario, pues trabaja para una organización sin fines de lucro. Emily, otra de las muchachas, que tiene una risa traviesa como Karen Allen, se graduó de un Ivy League School –y no era Cornell-.

Si la idea de ser sexy que tiene Playboy no ha cambiado mucho en las últimas décadas, es porque a veces se compara con una cultura actual que hace a esta empresa verse un poco más inocente. Quizá el mejor indicador que nos muestra que Playboy no se ha metido en los grandes “escándalos”, pasa  justo en este momento: una rubia ojos azules en un negligee durazno.

Se veía más que nerviosa y también tenía un anillo de casada. Se me ocurrió en el momento que estaba en la audición sin el consentimiento de su esposo.

Pero resultó que sólo era penosa. Comentó que así ha sido desde el colegio. Nunca fue popular y posar en estas fotos era una forma “de demostrarles en lo que me he convertido”. Justo en ese momento recibió un mensaje de texto. Su esposo, no sólo sabía dónde estaba, sino fue el primero en apoyarla. Le enviaba un pequeño mensaje para darle coraje y sólo le escribió “eres hermosa”. Firmó el mensaje “con amor”.

Traducido por María Gabriela Aguzzi V.

Publicado por: The Atlantic