lunes, 4 de julio de 2011

Borrachos libres de caries

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Por Samatha Areuto – Twitter: @nerdysinperro – Especial para NoticiasMontreal.com

Su piel expedía un penetrante olor mentolado, al igual que su aliento. Un aborigen o First Nation –como se les denomina a los aborígenes en Canadá- de cabello largo y ropa andrajosa, entraba alrededor de las 7 am cada dos o tres días a la tienda Superstore de Fort McMurray. En esta oportunidad, se dirigió a una de las trabajadoras de la tienda fingiendo no saber contar para que lo ayudara a pagar una botella de Listerine que costaba $4.99.

¡Le estoy pidiendo ayuda porque no sé contar!”, decía el sujeto en voz alta a los pocos trabajadores y clientes que se encontraban a esa hora. La empleada, que apenas cumplía su tercer día en el local, sospechaba que no debía venderle el producto, pero al no saber cómo negarse y por temor a una reacción violenta, lo ayudó, sólo para que minutos más tarde el personal de seguridad lo detuviese en la salida y le decomisara el enjuague bucal.

El alcohólico callejero promedio canadiense se embriaga con Listerine cuando las monedas no alcanzan para una cerveza.

“Pueden estar caminando y actuando normalmente un minuto y luego los golpea y pierden el conocimiento. No tienen idea de lo que están haciendo. He hablado con los jóvenes y dicen que llega a un punto en el que prefieren ingerir Listerine en lugar de alcohol, porque les da una sensación distinta”, indicó la gerente de servicios de refugio de Salvation Army, Judy Lightening, al diario Yukon News. El escenario se repite en distintas ciudades del país en donde también reportan muertes por intoxicación.

La botella del Listerine Original contiene 26.9 por ciento de alcohol y se vende a $8.00 el litro, mientras que una botella de cerveza promedio varía entre el 3.9 por ciento y 8.2 por ciento a un costo de entre $5 y $6, por lo que les resulta más rentable acudir al enjuague bucal. La mayoría de los consumidores comienzan a ingerirlo por ser más económico, más accesible y como sustituto de la bebida alcohólica convencional; sin embargo, terminan adictos.

Varias tiendas y farmacias han retirado sus enjuagues bucales con alcohol de los anaqueles al haber tenido altos índices de robo. “Muchos de ellos entran con un morral o chaquetas para robarse uno de los Listerine y pagar otro. Así nadie sospecha que están robando”, señaló la encargada del departamento de Belleza de Superstore. Por otro lado, en la cadena de farmacias Shoppers optaron por mantener la versión original del enjuague bucal detrás del mostrador. Ésta es la presentación más popular al contener más alcohol que los demás sabores que tienen 21.6 por ciento.

Aunque vender enjuagues con alcohol no es considerado un delito, de llegar a venderse para ser ingerido el proveedor puede ser penalizado bajo la Sección 85 del Acta de Licores, y multado con $5.000. El comprador también sería castigado con $2.000 ó seis meses en prisión.

Embriagarse con Listerine produce un olor fuerte y mentolado que puede sentirse tan sólo a pasos de la persona. Son muchas las botellas vacías de distintos enjuagues que pueden encontrarse en las calles, generalmente en las áreas del Downtown o los albergues, o incluso llegar a pasar por ciertas calles invadidas por un repentino olor a menta.

Lightening también indicó en declaraciones al diario que embriagarse con Listerine ocasiona efectos distintos a los que produce el alcohol convencional. Uno de estos es diarrea y desmayos repentinos.

Son muchas las personas que tienen relatos de haberse topado con borrachos que ingirieron Listerine o que se vieron en la posición de ayudar a alguno por haberse hecho daño, como el que se puede leer en este blog de Ontario “Toronto The Not so Good”.

La mayoría destaca la impotencia que sintieron por no saber qué hacer con estos casos, ya que no existe una regulación que los incluya. Las medidas que tomaron los establecimientos de retirar el producto de los estantes para poder controlar su expendio, fue un mecanismo particular que hasta el momento les ha funcionado, pero otros supermercados sólo disponen de sus anaqueles para vender el producto sin contar con un personal que se encargue exclusivamente de despachar los enjuagues bucales, por ende les es más difícil controlar la compra y el hurto del producto.

Referencias

– Gaming and Liquor Act 

– Yukon News