Viernes, 5 de Agosto de 2011

Cómo los mercados reaccionan ante la macroeconomía

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Mohamed El-Erian tiene la mejor explicación sobre lo que pasó en los mercados ayer. Primero, hubo “factores técnicos”. Esto no significa que hay patrones o sinsentidos astrológicos, sino más bien que la dinámica del dinero de los inversores estaba detenida, mientras el mercado caía en presión. Algunas veces ese número es pequeño, pero puede fluctuar bastante. Ayer fue gigante.

Luego están cuatro factores de largo plazo que conspiran para darle al mercado el panorama pesimista actual.

Primero que nada, están las preocupaciones sobre una posible doble caída en recesión y el débil escenario de la economía de Estados Unidos.

Luego se encuentra el fin del segundo round de la flexibilación cuantitativa y la no visión en el panorama del tercero. En español, la Reserva Federal americana no está inyectando dinero al mercado bursátil, lo que envía los precios más hacia arriba.

El tercer elemento está marcado por la falta de fe en que el Gobierno Federal logrará estar firme en lo que la FED no lo esté. La última medida de la Reserva fue una respuesta monetaria a un problema que está más relacionado a la política fiscal. Ahora, no existe mucha ayuda en el lado monetario, y la respuesta fiscal ha sido -impresionantemente- recortar el gasto, antes que aumentarlo.

Finalmente, siempre y por siempre, está Europa: al fallar en la acción decisiva, los creadores de políticas han permitido que la crisis de la Zona Euro se inyecte desde la periferia exterior (Grecia, Irlanda y Portugal) hasta otros países –más grandes y por ende, más difíciles de atender- como Italia y España, así como en el sistema financiero.

Ninguno de estos factores son exactamente nuevos, lo que hace que se sientan un tanto innecesarios a la hora de explicar la caída de los mercados ayer. Estaban también el miércoles y están presentes hoy. Estarán igualmente, mañana. Dudo mucho que los gerentes del dinero institucional hayan despertado ayer en la mañana en sincronía, y hayan decidido que todos estaban preocupados sobre el crecimiento de la economía americana, por lo que venderían buena parte de sus portafolios.

Pero las bolsas están lejos de ser eficientes en reflejar las expectativas económicas. Recuerden 2007, cuando en el escenario había un retroceso en el crédito, el mercado inmobiliario estaba “implosionando” y el mercado de bonos estaba sólidamente congelado, sin embargo, las bolsas seguían registrado récord de alza. En el largo plazo, el lento morrocoy gana la carrera, pero en el corto, cualquiera que esté en el mercado en las semanas recientes está muy infeliz ahora. No tiene apetito de comprar más.

Es instructivo retroceder un paso aquí y ver qué pasó en la bolsa desde esos picos de 2007. Por un año, han estado moviéndose lentamente en sus niveles actuales. Luego, cuando Lehman Brothers colapsó, los índices “implosionaron” y se mantuvieron cayendo hasta el primer trimestre de 2009. Las ventas violentas fueron seguidas por un año de fuerte recuperación, para luego, otra vez, caer a los actuales niveles.

Piénselo así: si el S&P se cotiza actualmente alrededor de los 1.200, tiene una indicación de que la economía estará razonablemente saludable en el futuro. Nada especial, pero nada desastroso. Tuvimos el escenario en 2007 cuando cayó cerca de 1.200. Luego vino la crisis financiera, las bolsas se hundieron y volvieron después a cerca de las 1.200 unidades. Durante los últimos 12 meses, el número ha persistido…

Si cree que realmente Estados Unidos va a caer en una doble recesión, entonces los mercados no son ni remotamente atractivos en estos niveles. Si cree que en las políticas de EE. UU. y Europa pueden prevenirlo, entonces será buena idea mantenerse en estas líneas ahora. Pero, si cree genuinamente que menor gobierno es un mejor gobierno y que el sector privado creará más trabajos y generará más crecimiento económico, puede que ahora tenga una oportunidad de comprar.

Solo puedo reiterar que las expectativas volátiles del mercado conocidas como el cambio en la bolsa, no es nada para impresionarse. En el largo plazo, los mercados son un buen lugar para depositar los recursos, y ahora están más batatos de lo que estaban recientemente. Se trata entonces de buenas noticias para los inversionistas de largo plazo. En el corto tiempo, la bolsa es impredecible y volátil, lo que significa que solamente un inversor con riesgo o uno no muy hábil entrará al mundo bursátil, para hacer su compra en caída y su venta en alza.

Trabajo publicado por Felix Salmon en: Reuters