Lunes, 22 de Agosto de 2011

El legado de Layton seguirá vigente

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El líder del NDP murió temprano hoy lunes. Hace pocas semanas había anunciado que estaba luchando con un nuevo cáncer. Hace pocos meses llevó a su partido al resultado más exitoso registrado en una elección federal.

Layton tenía 61 años.

El Nuevo Partido Democrático realizó un comunicado en nombre de la esposa de Layton, Olivia Chow, y sus hijos Sarah y Michael.

La muerte de Layton afecta no solo por lo rápido que ocurrió, considerando que anunció el nuevo cáncer el pasado 25 de julio, sino porque llegó justo después de lo que fue considerado como su más grande logro político.

Después de toda una vida en esta área, primero como académico, luego como concejal, después en la política federal, Layton había estado montado en una ola de popularidad. El “orange crush” tiene mucho crédito de la popularidad personal de Layton, quien incluso había puesto su mirada en la oficina del Primer Ministro para las próximas elecciones.

Ahora, con su muerte, esos sueños llegan a su fin y colocan al futuro del partido en dudas.

Mientras no muchos comulgaban con sus puntos de vista socialistas, había algunos que respetaban su pasión y su ética de trabajo.

El político, quien una vez fue concejal y tuvo un estilo algo arrogante y algunas veces estridentes, maduró como líder de un partido federal y renovó su dedicación.

Los colegas de Layton dicen que fue un maestro en la política que conocía cómo trabajar con las masas y cómo trabajar en equipo. Mientras tanto, no abandonaba sus preocupaciones más grandes: la pobreza, el ambiente, el tránsito público y el derecho de los trabajadores.

En las elecciones de este año, los votantes que una vez estuvieron suspicaces ante el político que adoraba las cámaras, finalmente conectaron con Layton, recibiendo su energía, su acercamiento y sus promesas de representar al canadiense promedio en el Parlamento.

Muchos de ellos, particularmente en Quebec, dijeron que Layton fue quien los impulsó a votar por el NPD y llevar al partido a un estatus oficial de oposición.

Layton quizo siempre alcanzar los escalafones más grandes del poder. Había comenzado en la política joven, mientras crecía en Hudson, Quebec, con un padre que era ministro del Gabinete en el gobierno de Brian Mulroney, quien luego se convirtió en el jefe de la convención de los Conservadores Progresistas.

El abuelo de Layton también fue miembro del Gabinete bajo el gobierno de Maurice Duplessis en Quebec. Su tío abuelo fue uno de los Padres de la Confederación. El legado Layton en la política continúa hoy, con su hijo, Mike, quien es ahora concejal de Toronto.

Layton fue un líder estudiantil y fue elegido por sus compañeros como el joven más ideal para convertirse en político. Estudio ciencias políticas en la Universidad McGill y recibió un PhD en Ciencias Políticas en la Universidad de York.

Estando en McGill se unió a los Liberales, pero, impresionado por la oposición de Tommy Douglas al Acta de Medidas para la Guerra, se pasó al NPD en 1971.

Layton se casó a los 19 años, con su amor de la secundaria, Sally Halford. Tuvieron dos hijos: Mike (el ahora concejal) y Sarah, quien trabaja para la Fundación Stephen Lewis.

Pero su unión con Sally se termino en 1983, luego de que el político decidiera dejar atrás su vida como profesor en la Universidad Ryerson, para lanzarse como concejal de la ciudad de Toronto.

Años más tarde, conoció a Olivia Chow. Se casaron en 1988. Ella, también se lanzó como concejal en 1991, el mismo año en el que Layton decidió hacer un paso más grande en una alcaldía: aunque él perdió ante June Rowlands, Chow ganó el cargo al que aspiraba,

Muchos le dan crédito a Chow, quien es una política ambiciosa, como uno de los grandes apoyos de Layton, actuando ambos como sus más grandes consejeros del alma.  El exconcejal de Toronto, Howard Moscoe, dijo a The Cannadian Press que siempre vio a Layton y a Chow como una unidad político-familiar.

“Fueron tan buenos en su rol de concejales”, dijo a comienzos de este año. “Eran el uno para el otro”.

Juntos se convirtieron en una pareja ponderosa en Toronto, combatiendo en contra del tránsito público, los indigentes y el desarrollo urbano sostenible. Como concejales, fueron varias veces acusados de exagerados: una vez  usaron mordazas negras como forma de protesta por haberlos silenciados ante un proyecto que alcanzaban otros políticos de la ciudad con la petrolera Shell.

Layton amaba estar en espacios exteriores con Chow, por lo que iba en bicicleta todos los días al trabajo cuando estaban en Toronto.. Hacía ejercicios en el gimnasio de la Cámara de los Comunes cada semana en Ottawa. Par Martin (NPD) aseguró una vez que la pareja veía el trabajo como una recreación.

“Nunca he visto a una persona que cuadre tan bien su vida con la política”, le dijo a Layton.

Pero el político también tuvo sus encuentros con la controversia. En 1988, estuvo bajo el fuego de la crítica cuando se supo que él y Chow vivían en una casa subsidiada por el gobierno federal, a pesar de tener un ingreso de 120.000 dólares. Luego de que el procurador de Toronto dijera que la pareja no estaba haciendo algo malo, ambos dejaron aquel hogar y compraron una casa en Chinatown.

En las elecciones de 2011, tres días antes de los comicios, salió a la luz pública que Layton había sido atrapado  en un sitio de masajes vinculados a la prostitución, pero el político insistió que había entrado al salón buscando un legítimo masaje shiatsu y que no sabía que el lugar era usado para “propósitos ilícitos”.

A pesar de los escándalos y de que Layton no pudo ganar en 1991 como alcalde, sus ambiciones no se vieron mermadas, más bien se incrementaron. En 1994, decidió lanzarse a la política federal, aspirando un asiento en el distrito de Rosedale. Nuevamente fue vencido y terminó de cuarto.

En el camino, Layton publicó tres libros: “Homelessness: the Making and Unmaking of a Crisis” en 2000; “Speaking Out: Ideas That Work for Canadians” en 2004 and “Speaking Out Louder” en 2006.

Luego se lanzó nuevamente para Miembro Parlamentario (MP) en 1997, esta vez por el distrito de Toronto-Danforth. Logró hacer finalmente su traspaso a la política federal en 2003, surgiendo como líder del NPD, luego de que Alexa McDonough dejara este cargo.

El liderazgo de Layton sirvió para darle nuevas energías al partido. Estaba siempre frente del micrófono, moviéndose fácilmente entre el fránces y el inglés, siempre listo para los sonidos que lo habían hecho famoso en Toronto. Agregó 10 asientos adicionales para su tolda en las elecciones de 2006 y luego, en 2008, el total de curules ascendió hasta los 37.

Pero a comienzos de 2010, fue diagnosticado con cáncer en la próstata. Layton optó por combatirlo. En las elecciones de 2011, sugirió que la enfermedad le había dado aun más motivación.

“Las personas que atraviesan una enfermedad severa pueden escoger entre dos caminos. Puedes elegir entre estar sin esperanzas, o puedes elegir el rejuvenecimiento y la concentración en lo que realmente importa”, dijo en una entrevista con Metro News.

El día de las elecciones, trajo lo que fue conocido como el “orange crush”: 31% del voto popular para el NPD, 59 asientos en Quebec, así como otros 44 correspondientes al resto de Canadá. El mejor desempeño del partido en la historia.

Fue la última campaña de Layton, pero por las razones que nadie hubiera predicho.

Fuente: CTV