Sábado, 27 de Agosto de 2011

La escena dantesca de cuerpos carbonizados en Trípoli

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Un patio lleno de cuerpos carbonizados fue descubierto hoy por las fuerzas rebeldes que se desplazan por los rincones de la capital a fin de asegurar el control de la capital. Se trata de decenas de prisioneros fríamente ejecutados,  que estaban reunidos en las proximidades de un campo militar al sureste de la capital.  

Marc Thibodeau, enviado especial de diario québécois La Presse, ha presenciado el macabro hallazgo y no ha podido dejar de expresar su horror ante tan dantesco cuadro. Su relato es conmovedor.

Según los testigos, consultados en el lugar esta mañana, las víctimas fueron fríamente ejecutadas por las tropas gadafistas utilizando metralletas y granadas y luego fueron quemadas dentro de una pequeña construcción metálica, que aún despide humo.    

“Desde el pasado martes en la tarde, después de haber escuchado numerosos disparos y explosiones, hemos tratado de llegar aquí varias veces, pero recién ahora, esta mañana, es la primera vez que hemos podido entrar aquí”, dijo Salem Rajab, uno de los residentes del sector.    

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Foto: La Presse

El martes pasado, este médico, llevó de urgencia al hospital central de Trípoli algunas víctimas de la balacera que habían podido huir en el momento que los soldados recargaban sus armas.  

“Esto que ha pasado aquí es una verdadera masacre. Es necesario decirlo”, continúa relatando Salem Rajab, señalando el lugar del drama.  

Dentro de la construcción en cuestión, situada en la esquina de un terreno, rodeado de muros de varios metros de alto, a un paso de la base militar, la Presse ha podido contar al menos unos treinta esqueletos esparcidos en el suelo. Un fuerte olor nauseabundo se desprende del lugar, obligando a los presentes a taparse la nariz con sus bufandas o mascaras de cirujanos.  

Varios vehículos, aparentemente utilizados para transportar a los prisioneros, lucen abandonados por todos lados. En una esquina se puede apreciar montículos de tierra revuelta esparcidas por varios lugares, removidas por excavadoras abandonadas en el lugar.    

“Pensamos que una parte de las víctimas quizá fueron sepultadas en este lugar. Vamos a cavar para ver si ésta es la situación”, dice Rajab.  

Un hombre, presentándose como sobreviviente del drama, Mustafa Aterij, narró que mercenarios, bajo las órdenes de oficiales libios fueron quienes abrieron fuego sobre los prisioneros, antes de lanzarles las granadas. Según su opinión en el lugar había, por lo menos, 150 personas.  

Aterij afirma que sobrevivió al ataque gracias a que los cuerpos de los otros lo protegieron de los tiros, hasta el momento que emprendió la fuga. Otras personas fueron abatidas en plena huída. Al menos tres cuerpos estaban tirados hasta ayer en una arteria adyacente al patio principal del lugar.    

Los cuerpos hinchados de tres soldados kadafistas permanecían abandonados cerca de la entrada. Uno de ellos tenía los pies amarrados por una cuerda, sugiriendo una ejecución. “Ellos fueron asesinados porque se negaron a matar a los prisioneros”, indicó Aterij.  

El sórdido espectáculo ofrecido por los esqueletos humeantes, ha desatado la furia de los libios que se encontraban en el lugar.  

“Gaddafi es un bastardo”, exclamó uno de ellos al tiempo que filmaba la escena con su teléfono celular. “Es necesario matarlo”, dijo otro indignado, pasando su dedo por sus nalgas.  

Mohamed Ali tiene otras preocupaciones. Se encontraba allí, con la esperanza de encontrar a su cuñado desaparecido algunos meses antes. El se desmoronó al darse cuenta que el carro del cuñado se encontraba allí, en el patio. “Es su carro, es su carro”, murmuraba llorando, tumbado de rodillas del dolor.  

A mitad de la tarde, varios hombres, comenzaron a colocar una parte de los esqueletos dentro de ataúdes improvisados, sin tomar en cuenta la necesidad de preservar pruebas, para las eventuales investigaciones.  

“Ellos están urgidos de enterrar a los cuerpos como lo establece la tradición musulmana. Es necesario que ustedes tomen todas las fotos posibles a fin de que se pueda probar lo que pasó aquí”, indicó Rajab dirigiéndose a algunos periodistas extranjeros presentes.  

Los excesos aparentemente cometidos por los soldados, en las proximidades a la base militar, fueron denunciados el miércoles por Amnistía Internacional, que había recogido testimonios de víctimas llevadas al hospital central de Trípoli. Pero ningún representante de la organización había podido acercarse al lugar del drama. Ellos afirman que una veintena de personas habrían logrado escapar.a la masacre.    

Según el organismo de derechos humanos, soldados de otro cuartel militar situado algunos kilómetros más lejos, ejecutaron sumariamente cinco opositores a los cuales los tenían en prisiones aisladas y luego los soldados se dieron a la fuga.  

Estos hechos no hacen más que aumentar los dossiers elaborados por la Corte Internacional de La Haya contra el dictador fugitivo. La tortura y la exacción de prisioneros constituyen crímenes de guerra, como lo establece el derecho internacional.  

“En el momento  mismo que el coronel Gaddafi se encuentra arrinconado contra la pared, perseguido por un mandato internacional por crímenes contra la humanidad, sus tropas continúan aún demostrando su falta de respeto a la vida humana”, afirma Amnistía Internacional.    

Fuente: Lapresse.ca