martes, 14 de junio de 2011

La policía nos destruye, nos asesina

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La muerte, bajo las balas de los policías de la Policía de Montreal (SPVM por sus siglas en francés), de dos personas en la Calle Saint-Denis la semana pasada, despertó malos recuerdos en varias familias que fueron víctimas de abusos policiales. Juntos, reclaman hoy, una vez más, el fin de “la brutalidad policial”  y de la “impunidad”.

Cuando se enteró el martes pasado de la muerte de Mario Hamel, un indigente y de Patrick Limoges, un transeúnte alcanzado por una bala perdida, Francine Registre sacudió la cabeza. Su hermano, Quilem, murió en 2007, bajo las cargas eléctricas de una pistola Taser, la que usan los agentes de la SPVM. “Doy todas mis condolencias a las familias Hamen y Limoges. Conocemos lo que ellos viven en este momento”, dijo la joven mujer. “No tuvimos ni ayuda, ni sustento. Ya han pasado tres años y medio y luchamos por la justicia. Me gustaría que eso cambie”.

Más allá de la cólera, los cercanos a las víctimas de los abusos policiales deploran, sobre todo, que las investigaciones que recaen sobre los policías sean aún confiadas a los propios agentes. “Hace falta encontrar otro mecanismo de investigación. Si el gobierno quiere mantener un mínimo de credibilidad, hace falta cambiar de sistema. Es una máquina que sirve para ‘blanquar’ a los policías”, sostuvo Alexandre Popovic, vocera de la Coalición contra la Represión y los Abusos Policiales (CRAP).

La Sûreté du Québec (Seguridad de Quebec) comenzó la semana pasada a interrogar a los policias implicados en la intervención ocurrida en la calle Saint-Denis. A pesar de la relativa rápidez, Popovic estima que los atrasos son siempre demasiado largos. “No es normal que tengamos que esperar tres o cuatro días. Se corre el riesgo de encontrar más rápido a los testigos civiles que a los propios agentes que presenciaron los hechos. Hay una gran ingenuidad si se cree en esas investigaciones”, dijo.

Cerca a los tres años de la muerte de su hijo Freddy, Lilian Madrid Villanueva no siempre pasó su cólera ni tragó sus lágrimas. Sacudiendo su cabeza mientras escuchaba a Francine Registre, comentó: “Sí, estaba bastante molesta escuchando la noticia. Me dije ¿qué es lo que pasa? ¿por qué la familia asesina a las familias? No entiendo. La policía no es buena. Nos destruye. Perdí a mi hijo por nada », exclamó.

Villanueva juzga fuertemente el proceso de las investigaciones. “No habrá justicia, no habrá culpable. La policía nos destruye, las policía nos mata”.

Al día siguiente a los sucesos en Saint-Denis, el ministro de Seguridad Pública, Robert Dull, se mostró abierto a un cambio dentro de los procedimientos de las pesquisas sobre los cuerpos policiales. Esta “amplitud” está lejos de convencer a la CRAP. «Ha jugado al avestruz durante mucho tiempo. Le es difícil continuar, pero ya es tiempo de que pase de la palabra a los hechos”

Fuente: La Presse