Jueves, 16 de Junio de 2011

Ingesta alcohólica estará limitada en Fiesta Nacional de Quebec

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Mientras las autoridades en Vancouver todavía limpian los escombros tras una noche de disturbios violentos generados luego de la final de hockey (Stanley Cup), el alcalde de la ciudad de Quebec toma medidas extraordinarias para frenar los efectos causados por otro tipo de actividad: la ebriedad durante la Fete nationale (Fiesta nacional).

El día de san Juan Bautista, celebrado el 24 de junio, es una fiesta sagrada para los habitantes de Quebec que no conmemoran el Día de Canadá, como lo hacen también otros ciudadanos del país.

En la tarde del 23, cerca de 200.000 personas (según las estimaciones de los organizadores) se reúnen en los Plains of Abraham para celebrar la fiesta más grande del año, en la cual artistas locales aprovechan el espacio para dar discursos nacionalistas.

Este festival se ha convertido un destino obligado para los jóvenes de toda la provincia, quienes toman las calles con sus respectivos “tragos” en la mano.

Gilles Grondin, gerente general del Movimiento Nacional de Quebec (organizador del evento), dijo que “esta fiesta es una especie de rito para los jóvenes”.

De acuerdo con una encuesta realizada por la ciudad, 38% de quienes acuden al festival lo hacen sólo para tomar bebidas alcohólicas.

Grondin destacó que en los años recientes la fiesta se ha convertido en un “festival de borrachera” y las autoridades locales han decidido prohibir a los “juerguistas”  traer su propio alcohol.

“Caminar con un 12-pack de cervezas en la mano…se acabó”, dijo el alcalde de la ciudad, Regis Labeaume esta semana, al tiempo que lamentó que el centro de la urbe se convierta en un “lejano oeste” la noche de la fiesta, con miles de jóvenes embriagados en las calles, causando daños y vandalismo.

Durante la fiesta del año pasado, la policía reportó dos sucesos en los que resultaron apuñaladas dos personas, además de 27 arrestos relacionados con el alcohol. Casi 300 individuos fueron tratados también por intoxicación severa. Algunas propiedades fueron afectadas.

“¿En realidad necesitamos vernos así de estúpidos?”, cuestionó la autoridad citadina.

Para prevenir hechos irregulares, la ciudad solicitó a sus 700 policías que estarán en servicio el día del festival (además del personal de seguridad privado que fue contratado), reforzar el perímetro establecido.

Todo el mundo será cateado en la entrada del centro de la ciudad y nadie podrá tener bebidas alcohólicas Quienes acudan con sus “tragos” deberán deshacerse de ellos.

Ahora bien, las bebidas alcohólicas serán vendidas en el perímetro establecido, el cual incluye la calle Grande Allee, conocida por sus bares, así como en los Plains, dentro de la misma zona del evento principal.

Hubert Sacy, del grupo sin fines de lucro Educ’alcool, dijo que este tipo de celebraciones se han convertido en una “vergüenza nacional”, al tiempo que llamó a los jóvenes de Quebec a tomar con moderación.

Mientras que Grondin dio la bienvenida a las medidas de frenar la embriaguez extrema y la violencia, otros creen que el alcalde está exagerando.

“Creo que es innecesario y exagerado. No ha habido mayores incidents recientemente”, dijo Marc-Andre Cyr, un estudiante de doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de Quebec en Montreal (UQAM).

Cyr, quien se especializa en la historia de los disturbios en Quebec, destacó que la ciudad no ha sido protagonista de mayores hechos de violencia, desde una masiva manifestación ocurrida en 1996 durante las fiestas de San Juan Bautista. En ese entonces los manifestantes trataron de “encender” la urbe.

Dijo el experto que la decisión del alcalde puede despertar, incluso, más confrontaciones si algunos “juerguistas” deciden rebelarse en contra de las nuevas medidas.

En sitios de redes sociales, algunos de los que pretender asistir al festival están desde ya expresando su molestia, por lo que están preparando lo que han denominado como una “demostración pacífica”.

“Es una celebración pública y, sí, hay algunos riesgos cuando mucha gente está en las calles, pero las autoridades pueden lidiar con eso sin arruinar la fiesta”, dijo Cyr.

Mientras tanto el ministro de Cultura de Quebec, Christine St-Pierre, indicó que el alcalde quizá “fue muy lejos”, agregando que ha visto cosas peores en otros países cuando se dan este tipo de festividades que incluyen la ingesta de alcohol. Sin embargo especificó que “respeto al alcalde y sus decisiones. Creo que la moderación es el mejor mensaje”.

Fuente: The Gazette