Jueves, 25 de Abril de 2013

Historias italianas: Padrinos reales, Padrinos ficticios

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The Godfather-FB

Edward G. Robinson, Orson Welles, Danny Thomas, Ernest Borgnine, Anthony Quinn o Burt Lancaster fueron algunos nombres barajados por la casa productora hollywoodense Paramount, hacia finales de los años sesenta, de cuando esta historia, no empieza, sino remonta.

El encargado del faraónico proyecto, un joven, talentoso y ambicioso director llamado Francis Ford Coppola no buscaba a un personaje principal para su historia, sino a un italiano que hubiera pasado toda su vida en Nueva York, un jefe, un Don. Vito Corleone era el nombre que buscaba cuerpo.

Casi treinta años antes (1940), en el Bronx, Nueva York, había nacido un niño en el seno de una familia italiana. Los abuelos maternos del muchacho habían llegado a Estados Unidos, precisamente, desde Corleone, Sicilia. En 1966, el muchacho, tan inteligente como desmotivado por la vida académica, obtiene un ticket para el Actors Studio, y empieza a planear bajo el ala de Lee Strasberg.

De vuelta en la búsqueda de Vito. Luego de rechazar al imponente Carlo Ponti -Coppola no quería alguien con acento italiano porque Vito había vivido toda su vida en NY-, cuenta el realizador que lo tenía reducido a dos nombres, Lawrence Olivier y Marlon Brando. A pesar de que Olivier lucía como el Don -según Coppola-, cuando lo contactaron ya el inglés estaba en su lecho de muerte.

Quedaba Brando, el genial y conflictivo Brando. A pesar de que Frank Sinatra no ocultaba su anhelo de interpretar al Padrino (ya Brando se le había adelantado en On The Waterfront y Guys and Dolls), Coppola sabía lo que quería. Y quería a Brando. Cuentan los presentes que el genio llegó, confiado, y llenó sus mejillas de algodón. El Don ya dejaba de ser un personaje de Mario Puzzo, y pasaba a tener la cara, el pasado, el carácter y las manías de Brando.

Los mismos productores de Paramount que tuvieron que enfrentarse al jefe italiano Joe Colombo y su Liga Italo-Americana de Derechos Civiles (quienes se oponían a la filmación), se rieron de aquel alumno de Strasberg cuando llegó al casting. Lo llamaron “El enano Pacino”, estaban negados a su escogencia: enfrentamiento Coppola-Paramount. Pero como demostraría varias veces en su carrera -en el proyecto Apocalypse Now el director casi cae en la bancarrota-, si hay algo más grande que el talento de Coppola es su determinación.

Cuenta Robert Duvall, o Tom Hagen, hijo adoptado de Vito en la historia de Puzzo, que empezó a rodar la cámara y un gato apareció en el set. Los presentes, concentrados en su performance, continuaron la escena, Coppola siguió rodando. El gato pasó delante de Vito (ya no era Brando), y Vito lo tomó mientras reclamaba la fidelidad del Bonasera, quien había aparecido en la oficina a pedir “justicia”. “Todo lo que habíamos estudiado, -expresa asombrado Duvall en un documental sobre la vida de Brando-, estaba pasando ahí, delante de nosotros”.

Este es el relato de ese momento mágico. Un momento que ninguno de los presentes encuentra palabras para describir. Esta historia cambió la vida de Vito Corleone, de Robert Duvall, de Bonasera, de Tom Hagen, de The Godfather, de James Caan, Santino, de Paramount. De un set que vio una chispa que sigue ahí, forma de cinta, asombrando generaciones.

¿Qué fue de aquellos gigantes?  Marlon Brando vivió una vida libre, fue feliz. Murió a los 80 años en Los Ángeles, después de frecuentes pasantías no remuneradas en Tahití, donde tuvo vasta descendencia. Se encontró de nuevo con Francis Ford Coppola en Filipinas –por un General Kurtz que declinó Pacino-, en un rodaje de Apocalypse Now que llevó a todos a la locura (luego de cobrar por adelantado, Brando llegó al set con 40 kilos de sobrepeso y sin haber leído una línea) y a Martin Sheen a una enfermedad cardíaca. Coppola hoy día es uno de los productores con más reputación y éxito del negocio del filme, lo que toca es oro.

Al Pacino, por su parte, se ha paseado por Hollywood con una clase y altura que le han entronizado como uno de los actores más laureados y respetados de la historia. Lejos quedó aquello del “enano”. Hoy cumple 73 años: feliz cumpleaños, maestro.  

Twitter: @RodriM3105 – rodrigo@noticiasmontreal.com

Foto: Facebook de The Godfather