Martes, 12 de Julio de 2011

Los días del mítico restaurant Madrid están contados

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Considerado como la “parada familiar numero uno entre Montreal y Quebec”, el restaurant Madrid es único en el mundo. En el lugar se encuentra una mezcla de decoraciones kitsch que incluyen camionetas monstruos, dinosaurios gigantes de plástico y hasta un cantante octogenario (Normand L’Amour), quien hace apariciones con su sintetizador durante los veranos.

El restaurant dépanneur Madrid está ubicado en la autopista 20, en la ruta Montreal-Quebec. Este septiembre el mítico Madrid será demolido y remplazado por un área de servicio que comprenderá varias grandes cadenas de comida rápida. El comprador, la firma Immostar, ya posee varias áreas de descanso en las autopistas en Quebec y promete invertir 8 millones de dólares en este proyecto.

Como lo explica el actual propietario, Richard Arel, no será la primera vez que el restaurant cambia de vocación. Arel recuerda que en 1987 “servíamos un menú digno del (hotel) Château Frontenac. Aunque rápido me di cuenta que debíamos servir comida para la gente común y corriente si queríamos que el  negocio funcionara”.

El restaurant situado estratégicamente a la mitad del camino entre Montreal y Quebec, atraía a miles de turistas cada año. Se empezó con el restaurant, luego vinieron los camiones monstruos, después los dinosaurios de plástico con la popularidad de Jurassic Park en 1993, y más tarde, Arel agregó tableros iluminados anunciando los platos del día, consolas de videojuegos “vintage”, máquinas tragamonedas, venta de franelas y otras decoraciones “kitsch” al interior del lugar.

Aunque el volumen de facturación del lugar está  alrededor de 3 millones por año, el tiempo de vender el lugar ha llegado. El edificio necesitaba remodelaciones importantes si quería seguir respetando las normas de construcción. El próximo 3 de septiembre las decoraciones del lugar serán subastadas y el edificio, demolido. Arel se arrepiente de una sola cosa: los empleados del lugar. Entre las condiciones de la venta del Madrid, Arel pidió que a todos sus empleados se les asegurara un trabajo en el nuevo complejo. Sin embargo, muchos entre ellos, sobre todo los que ganaban propina, rechazarán la oferta y tendrán que ir en busca de otro trabajo.

“Es un pequeño pueblo. Los empleos son escasos. No sabemos qué pasará con nosotros. La demolición del Madrid representa mucho para todos nosotros”, declaró con tristeza una mesera del lugar.

Fuente: Cyberpresse.