miércoles, 13 de julio de 2011

El caso de Lola y Éric: un divorcio que ha costado tres millones de dólares

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En líneas generales se dice que la ganancia está en relación con la inversión. Si quieres ganar más tienes que invertir más. Pareciera que esto aplica al caso de Lola, quien para poder obtener la suma millonaria que pretende de su ex esposo millonario, ha invertido  más de 3 millones de dólares en gastos legales.

La causa aún no llega a su fin, ya que el juicio recién entrará a la Corte Suprema de Canadá, en enero del 2012.

Según documentos (cuya copia obtuvo el Journal de Montréal), el primer proceso que tuvo lugar en la Corte de Quebec le habría costado a Lola más de 1.3 millones de dólares, en gastos de honorarios a favor del despacho de abogados Goldwater et Dubé y otras firmas.  

Mientras que por el segundo proceso en la Corte de apelaciones, que asumió el empresario montrealés Herbert Black, amigo de Lola, se habría desembolsado un acumulado de 1.623.880 dólares a favor de Anne-France Goldwater, ahora ex abogada de Lola y 218.700 dólares a Guy Pratte, el actual nuevo abogado de la demandante.  

Por otro lado, se encontraron facturas por el orden de 82.763 dólares en honorarios a favor de los abogados Fishman y Flanz, por servicios de negociaciones entre Lola y sus ex abogados.  

Estos servicios fueron solicitados al finalizar el proceso de apelación, sostuvo Herbert Black. “Estas personas (los abogados Fishman y Flanz) han sido implicadas como intermediarios para hablar con la Sra. Goldwater. Nosotros estábamos insatisfechos por la manera como los abogados (de Goldwater) trabajaron en proceso en la Corte de Apelaciones”, agregó.    

El total de las facturas durante el proceso de apelación suman 1.925.343 dólares. Un monto que Black estima importante, pero necesario para defender los derechos de los matrimonios de fé o de hecho.  

Yo me he involucrado financieramente en el proceso de Lola, por defender la igualdad entre el hombre y la mujer dentro de un relación de pareja. Y sobre todo es una causa que me toca el corazón”, señaló Black.  

Como se recordará, el caso de Lola y Éric saltó a la luz pública por tocar el tema de los derechos de las parejas en concubinato o en “unión de fé”. Los protagonistas, cuyos nombres nunca han sido revelados, nunca se casaron legalmente. 

La ley vigente no es clara si en el caso de separaciones de matrimonios de fe, una parte puede reclamar a la otra compensaciones iguales como si se tratara de un matrimonio legal.  

El caso atrajo la atención pública luego que Lola sorprendiera a todo el mundo al pedir a su millonaria expareja compensaciones financieras con cifras astronómicas, inimaginables para cualquier otra mujer común y corriente.

La causa se infila ahora hacia la Corte Suprema de Canadá.

Fuente: 24hmontreal