miércoles, 22 de mayo de 2013

Europa pondrá en marcha “sistema automático” de intercambio de datos para evitar la evasión fiscal

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El Mundo
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Los jefes de estado y de gobierno que integran el Consejo Europeo, una de las importantes instituciones de la Unión Europea, acordaron en reunión en Bruselas el establecimiento de un “sistema automático” de intercambio de datos fiscales, incluidos los movimientos bancarios de extranjeros no residentes en el zona europea.

Este sistema de “gran calado” como lo califica una de las impulsoras, Angela Merkel, se trabajará en lo que resta del año para ponerlo en funcionamiento.

No está claro cuál es la posición de algunos países renuentes a develar el secreto bancario, como Luxemburgo, Austria y Suiza.

En tanto Alemania, Reino Unido y Francia están dispuestos a ir hasta el fondo para disminuír las evasión fiscal. Francia, por ejemplo, anunció antes de la cumbre de hoy el establecimiento de penas de hasta 7 años de prisión para los evasores fiscales y la devolución de al menos el 60% de la cantidad evadida.

Informa El País

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han concluido hoy la cumbre dedicada a la lucha contra la evasión y el fraude fiscal con el compromiso de adoptar antes de que acabe el año la revisión de la directiva sobre fiscalidad del ahorro. Uno de los pactos alcanzados establece que  la UE se dotará de un sistema automático de intercambio de datos, incluido de extranjeros no residentes, que evite fugas de impuestos, debido a las divergencias legislativas comunitarias en la materia.

Los líderes han logrado “un consenso para avanzar hacia su adopción antes de final del año, estamos haciendo progresos en este área”, anunció el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, al término de la reunión.

La canciller alemana, Angela Merkel, consideró que el futuro acuerdo sobre intercambio automático de datos fiscales supone un “avance de gran calado” que evitará nuevas pérdidas masivas de recursos, que podrían ser empelados en inversiones productivas para Europa, además de infraestructuras, inversiones sanitarias o educativas.

“Es el momento de dar un paso adelante en la lucha (contra la evasión y el fraude fiscal”, dijo por su parte el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, que destacó la pérdida de “cientos de millones de euros” que supone para las arcas públicas estas prácticas.

La cumbre no tenía previsto abordar cuestiones fundamentales como el impulso al crecimiento o la necesaria creación de empleo en un continente con más de 26 millones de parados, pero al menos los líderes europeos han querido dar un empujón importante a la lucha contra la evasión fiscal. La canciller alemana, uno de los países que con Francia y Reino Unido más han insistido en la necesidad de atajar una gotera por la que cada año se escapa un billón de euros de las arcas públicas europeas, ha reclamado a su entrada a la cumbre de líderes que la UE acabe con los “obstáculos” al intercambio de información fiscal y presente medidas para luchar contra el fraude fiscal.

Si queremos incitar a los ciudadanos a ser honestos con sus impuestos, es importante que persigamos el fraude fiscal”, ha dicho Angela Merkel, en la misma línea que el resto de jefes de Estado y de Gobierno que se verán las caras hoy en Bruselas.

Uno de los puntos fundamentales que abordaron los líderes europeos es el intercambio de información fiscal entre socios. “Tiene que haber por fin un intercambio de datos en la Unión Europea sobre información fiscal y debe haberlo con los terceros países”, ha añadido la canciller.

Además de avanzar en el intercambio de información, la UE quiere poner coto a las prácticas de las empresas para escapar de las garras del fisco. El primer ministro británico, el conservador David Cameron, ha reiterado su fe en la importancia de gravar con bajos impuestos a las empresas como medio para “alentar la inversión y el empleo y permitir a Reino Unido ser un ganador en la carrera mundial”. Pero al mismo tiempo, el líder que cabalga sobre la ola de creciente euroescepticismo que rodea a las islas británicas, ha insistido en la necesidad de garantizar que las empresas paguen lo que les corresponda. “Eso significa colaboración internacional, compartir información fiscal”, ha añadido Cameron.

Por su parte, el primer ministro irlandés, Enda Kenny, ha negado haber dado un “trato especial” al gigante informático Apple y ha asegurado que su país lidera los esfuerzos internacionales para lograr más transparencia sobre la planificación fiscal de las multinacionales.

Kenny ha respondido así a la polémica provocada por un informe del Senado de Estados Unidos, que acusa a Apple de aprovechar lagunas en el código fiscal norteamericano y utilizar empresas en Irlanda para esquivar el pago de impuestos.

Pese a las declaraciones de buena voluntad, parece difícil que la UE salga de la reunión con reglas concretas para atajar estos problemas. “Espero que podamos tener algún progreso hoy”, se ha limitado a señalar el primer ministro.

Pero en la guerra contra los búnkeres fiscales y el secreto bancario, la UE no tiene que buscar a sus enemigos solo fuera. Algunos de sus socios siguen sin compartir hoy los datos de los clientes de la banca. Luxemburgo y Austria llevan bloqueando desde 2008 la directiva sobre fiscalidad de ahorro para no verse en desventaja frente a otros centros financieros.

Parece que esta postura empieza a cambiar. El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker ha asegurado que su país está dispuesto a abandonar el secreto bancario si se negocia el intercambio de información con países como Suiza. “Vamos a abandonar el secreto bancario y avanzar hacia el cambio automático de información”, ha dicho el luxemburgués.

El objetivo es que ese paso se convierta en realidad el próximo 1 de enero de 2015. Pero Juncker insiste en la necesidad de que otros países como Suiza se comprometan también a hacerlo, ya que si no se verían en una situación de desventaja competitiva. Todo apunta a que los líderes europeos —espoleados por recientes escándalos como el del exministro de Finanzas francés, Jérôme Cahuzac o las revelaciones periodísticas de los papeles conocidos como Offshoreleaks— presionarán a los países díscolos que tienen dentro del club, para poder reclamar medidas similares a los de fuera de la UE.

Foto: Abc.es