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Ikea pide disculpas en Berlín por haber utilizado en sus fábricas a presos de la Alemania comunista

Ikea es sin duda una de las empresas más exitosas del mundo y es una de las que aboga por la responsabilidad social y el cuidado del medio ambiente. Sin embargo, tiene su pasado oscuro. En tiempos de la Alemania comunista, de la ex RDA, muchos detenidos por la Stasi -la policía política del régimen comunista alemán- eran forzados a trabajar en la fabricación de muebles para ensamblar.

Durante años se sospechó que se trataba de Ikea, que ya existía para entonces. Hoy se ha comprobado que esa sospecha era fundada. En consecuencia, la empresa pidió disculpas en Berlín, a través de su portavoz, Jeanette Skjelmose, quien dijo que en el momento actual disponemos de «normas éticas de producción».

Ikea es una empresa fundada en 1943 en Suecia por Ingvar Kamprad, a quien se debe su nombre I.K. y las primera letras de Elmtaryd y Agunnaryd, (E.A.) que son los lugares donde creció Kamprad. Actualmente la empresa está controlada en su mayor parte por la familia Kamprad y funciona bajo el sistema de franquicias.

Informa El Mundo.es

Los medios alemanes denominan este escándalo el ‘caso Billy’, en honor de la mundialmente conocida estantería de Ikea y que, según algunas informaciones periodísticas de medios germanos, era fabricada en Alemania durante las décadas de los años 60 y 70, en fábricas en las que trabajaban presos políticos condenados a trabajos forzosos.

La empresa sueca acaba de pedir disculpas en Berlín tras confirmar los hechos y comprobar, como resultado de la investigación interna e histórica llevada a cabo por una consultoría externa, que los directivos que la dirigían hace 25 ó 30 años «tuvieron la posibilidad de saber que aquello estaba ocurriendo».

El estudio de Ernst & Young ha demostrado que la directiva tomó entonces ciertas medidas para evitar que los presos políticos trabajasen en la producción de componentes de muebles, pero reconoce, a la vista de los acontecimientos, que «aquellas medidas no fueron eficaces».

La portavoz de Ikea, Jeanette Skjelmose, ha explicado en Berlín que «en el momento actual disponemos de mecanismos muy precisos de control de calidad que incluyen normas éticas de producción, pero estamos hablando de hace 30 años, cuando las empresas no estaban capacitadas para supervisar todos los procesos productivos, sobre todo si estos tenían lugar en otros países».

Detenidos por la Stasi

Desde la pasada primavera, varios de estos prisioneros han testificado que, después de ser detenidos por la Stasi y sin juicio previo, fueron recluidos en prisiones desde las que eran transportados diariamente a factorías donde se fabricaban muebles para ensamblar, aunque en la mayor parte de los casos no se les informaba sobre el destino de los muebles.

Con el paso del tiempo, cuando el catálogo de Ikea se ha convertido en un libro más editado incluso que la Biblia, no les ha resultado difícil identificar unas piezas de ensamble que les eran muy familiares. Algunas informaciones añaden que también había presos cubanos entre aquellos trabajadores forzados.

Ikea, efectivamente, firmó varios contratos con el Gobierno comunista de la ex RDA para la fabricación de partes de sus muebles. Un portavoz de la empresa sueca había aclarado anteriormente que Ikea «nunca tuvo constancia de que algo así estuviera ocurriendo y la dirección ha encargado una investigación a fondo sobre aquellos hechos».

Ahora que la investigación interna demuestra lo contrario, la pelota queda en el tejado del fabricante sueco y seguramente tendrá que responder con indemnizaciones a los montadores forzados de ‘Billy’.

Foto: Reuters

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