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Deportación de la familia Camacho: «Jamás pensé que Canadá les cerraría las puertas»

Familia Camacho

Familia Camacho

Actualización 1:00 pm – Alba de Camacho, esposa de Andrés y madre de Melva y de Anderson, ya se encuentra en el aeropuerto Pearson, desde donde la familia tomará esta tarde, a las 3:30 pm, un vuelo directo Toronto-Maiquetía una vez que Canadá materialice la orden de deportación que emitió en su contra.

Andrés será trasladado al aeropuerto desde el centro de detención de inmigración donde se encuentra desde el pasado 28 de octubre. Allí tendrá la oportunidad de despedirse de familiares y amigos que, de forma espontánea, se han acercado a la terminal para darles sus últimas palabras de apoyo, por ahora.

Guido Bernal, del grupo Milton Hispanic Network (del cual era parte Andrés) es uno de esos amigos que se acercó al aeropuerto de Toronto. Bernal tomó unos minutos antes de salir a la terminal para conversar sobre el proceso que han vivido los Camacho desde que fueron informados que debían dejar el país.

«Si los ayudamos es porque los conocemos. Conocemos su calidad como personas, como miembros de una familia y de una sociedad. Andrés es una persona incondicional…se ganó el cariño de muchos. Nuestra familia compartió con la suya.  Metí la mano por ellos porque son personas ejemplares...Jamás pensé que Canadá les cerraría las puertas», aseveró.

Bernal fue de hecho quien se presentó como fiador para permitir que Alba fuera liberada del centro de detención de inmigración, para lo cual debió dar en garantía unos 30.000 dólares. «Ella debió permanecer durmiendo en mi casa desde que asumimos la fianza», explicó al respecto.

El amigo de los Camacho lamentó hoy su partida: «hoy vamos a ir al aeropuerto a despedirnos, como amigos. Ya hicimos todo lo que estaba en nuestras manos. Tocamos todas las puertas posibles en Ontario y Ottawa. Hoy nos toca despedir a la familia».

Según Bernal los dos grandes temores de estos venezolanos regresando a su tierra natal son, en primer lugar, «el mismo temor de todo latinoamericano que sale de su país: esas situaciones en la vida que te han tocado y que hacen que no te sientas seguro en tu propia nación» y, en segundo lugar, la educación de sus hijos y la integración a una sociedad que hoy les es ajena, considerando que el menor  nació en Estados Unidos y la mayor dejó Venezuela estando muy pequeña.

Además, los Camacho tienen poca familia en el país. Los hermanos de Andrés están residenciados en Florida, EE UU y sus padres ya fallecieron.

De sus planes en lo inmediato poco se conoce.  «Ahora tendrán que buscar qué es lo que pueden hacer», concluyó Bernal.

La historia de los Camacho: una familia venezolana que será deportada de Canadá este sábado

La familia Camacho llegó a Canadá en 2009, como muchas familias buscando un mejor futuro para sus hijos. Como muchas familias llegaron pidiendo refugio, haciendo sacrificios en busca de una oportunidad para crecer y tener una mejor vida.

Pero como en miles de casos el Gobierno Federal determinó que esta familia de venezolanos no tiene los argumentos suficientes para recibir la residencia permanente, por lo que tendrán que dejar Canadá en la tarde de este sábado.

Su historia comienza en Venezuela, pasa por los Estados Unidos y termina en Canadá, donde han pasado los últimos tres años entre solicitudes y apelaciones.

Andrés Camacho, el padre de la familia, trabaja desde hace años como electricista. Por años trabajaron con el gobierno venezolano, pero, según cuentan, todo cambió luego de la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998.

Para 2002 la situación se tornó insostenible para esta familia, que ha tenido como principal argumento de su solicitud de refugio el temor de vivir en Venezuela, señala Alfonso Parra, un residente de Ontario quien los ha estado ayudando durante todo este difícil proceso.

En abril de 2002 deciden irse a los Estados Unidos: Andrés junto con su esposa Alba y su hija Melva, quien ahora tiene 13 años. En territorio norteamericano solicitaron refugio, alegando los peligros que corrían en su país natal.

En medio de ese proceso al sur de la frontera nació su hijo Anderson, quien ahora tiene nueve años. Pero finalmente el gobierno estadounidense negó su solicitud, por lo que los Camacho se encontraron en una situación similar a la que viven hoy en día.

Pensaron en Canadá y decidieron cruzar la frontera hacia el norte, donde llegaron en 2009 e inmediatamente solicitaron refugio.

Desde entonces cayeron en el complejo y sobretodo lento proceso de inmigración, aunque al final la respuesta fue negativa. El Gobierno Federal consideró que los Camacho no tenían los suficientes argumentos para recibir refugio.

Las cosas se complicaron en el mes de septiembre, cuando recibieron una carta donde les negaron su solicitud y los llamaban a una entrevista. Con algo de inocencia la familia informó a los administradores del edificio donde viven en Mississauga, en Ontario, que ante su situación un familiar podría venir a buscar sus pertenencias y dejaron una carta de autorización para tal efecto.

El documento se convirtió en “evidencia” para Inmigración Canadá. Ante el temor de que pasaran a la clandestinidad y evadieran a las autoridades, decidieron arrestar a los cuatro miembros de la familia.

Finalmente Alba y sus dos hijos quedaron en libertad gracias a la ayuda de un fiador  quien incluso tuvo que asumir condiciones especiales durante el tiempo que los Camacho permanecieran en el país, mientras que Andrés permaneció apresado en el centro de detención de inmigración de Rexdale.

Su caso pronto se conoció, tanto en Ontario como en el resto de las provincias de país. El apoyo empezó a llegar de todos los frentes. Videos, entrevistas, cartas, de todo ha hecho la familia para intentar cambiar la opinión de las autoridades migratorias.

Una página de Facebook se creó en apoyo a los Camacho y en pocos días ya sumaba más de 2.000 “Likes”. El pasado miércoles realizaron una marcha para pedir a las autoridades que dejen a estos venezolanos, quienes solo piden una oportunidad para trabajar y aportar algo mejor a sus hijos y a Canadá.

Andrés trabajó como electricista de manera independiente, mientras que Alba fungía como encargada en un restaurant Wendy’s.

Pero este viernes se jugaron su última carta en una nueva reunión con las autoridades, la cual terminó con un nuevo rechazo. De esta manera, el único recurso de los Camacho es que el ministro de Inmigración Jason Kenney, intervenga de manera directa.

De lo contrario, los cuatro miembros de la familia estarán en un avión de regreso a Venezuela a las 3:30 pm de este sábado.

María Gabriela Aguzzi

Twitter: @GAbAguzzi – gaguzzi@noticiasmontreal.com

Pablo A. Ortiz

Twitter: @PabloJinko – pablo@noticiasmontreal.com

Foto: Facebook – Apoyemos a la Familia Camacho

Autor: María Gabriela Aguzzi V.

Periodista. Las calles de Caracas, Venezuela, me llevaron a escribir sobre nuestras comunidades, una pasión que también he compartido en Montreal. Luego me especialicé en periodismo económico. Hoy sigo siendo periodista, pero también soy inmigrante y también soy canadiense. La traducción y la localization se sumaron a mis skills. Mi hijo, mi familia y mi música son mi vida. Colecciono vinilos.

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