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El Tribunal Constitucional en Egipto suspende sus actividades y los jueces inician huelga

Hablando de religión en Egipto, ciertamente, la mayoría pertenece al islamismo (75%). Pero hay un importante 19% que pertenece a la iglesia Copta y el 6% restante está dividido en viarias religiones.

Esto quiere decir que adoptar la Sharía (la ley islámica) como fuente de inspiración para la vida institucional del país -como ha quedado plasmada en la nueva Constitución de Egipto- será a costa, necesariamente, de someter al 25% restante.

Vale indicar que la nueva Carta Magna fue aprobada con los votos en contra de la minoría opositora en la Asamblea Constituyente.

Esto es lo que está pasando en Egipto.

Hoy el Tribunal Constitucional anunció la suspensión de su fallo sobre la legalidad de la Asamblea Constituyente, que sin duda sería en contra. Precisamente, es en el poder judicial que el presidente Mohamed Mursi ha encontrado una fuerte oposición a sus proyectos.

Es por eso que Mursi se declaró con poderes inapelables, para evitar que los jueces desconozcan a la Asamblea y sus decisiones. En todo caso, el grueso de la actividad ya está hecha. Queda por organizar el referéndum para aprobar dicha Constitución, que en principio será el 15 de diciembre de este año.

Informa El Mundo.es

El Tribunal Constitucional egipcio aplazó este domingo el fallo sobre la Asamblea Constituyente, boicoteada por liberales y cristianos, y la Shura (Cámara Alta) después de que varios miles de islamistas rodearan la corte en apoyo al presidente Mohamed Mursi, que anunció ayer la celebración el próximo 15 de diciembre del referéndum popular para ratificar la nueva Carta Magna.

Acto seguido, la Corte Constitucional anunció una huelga para protestar por la manifestación, que impidió a sus jueces examinar el caso de la Comisión Constituyente. En un comunicado, el Constitucional anunció su decisión de suspender las audiencias hasta que cesen «las presiones psicológicas y materiales».

El máximo tribunal, que ya dictó la disolución de la Asamblea Popular (Cámara Baja) el pasado junio, debía pronunciarse sobre la legalidad del comité encargado de redactar la Constitución y la Cámara Alta. Para evitar el más que probable veredicto de disolución, Mursi proclamó el 22 de noviembre una declaración constitucional que sitúa sus resoluciones y las de la Asamblea Constituyente por encima de la ley. Y, en medio de una grave crisis institucional, los islamistas precipitaron la votación del borrador de Constitución que será sometido a plebiscito el 15 de diciembre.

Fuentes del Constitucional atribuyeron el aplazamiento a «razones administrativas». No obstante, la sede del Tribunal -de estilo neofaraónico- permanece rodeada desde anoche por varios miles de partidarios del presidente egipcio que acusan a los jueces de liderar la «contrarrevolución» y servir a la dictadura derrocada de Hosni Mubarak. Los magistrados no se habrían desplazado esta mañana a la corte por miedo a posibles incidentes.

El Tribunal publicará este domingo un comunicado para explicar los motivos que le han llevado a posponer el esperado fallo. De momento, se desconoce si ha sido fijada una nueva fecha.

Decretazo

La batalla entre islamistas y poder judicial se desató con el decretazo de Mursi. Varias organizaciones de jueces comenzaron la pasada semana una huelga a la que se sumaron los tribunales de Casación y Apelaciones. La oposición laica, integrada por liberales e izquierdistas, mantiene una acampada en Tahrir y ha logrado liderar multitudinarias protestas. En respuesta a las convocatorias, los islamistas mostraron ayer músculo en las inmediaciones de la Universidad de El Cairo.

Impasible a la cruda polarización que se vive en la calle, Mursi consideró ayer la nueva Constitución «un gran avance». «Es la primera Constitución realmente representativa que protege los derechos, las libertades y la dignidad humana de todos los egipcios», agregó el sucesor de Mubarak desde el centro de Convenciones donde recibió el borrador aprobado por la Asamblea Constituyente sin la presencia de laicos y cristianos.

La Carta Magna –que, según el premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei, «pertenece al basurero de la historia»– no reconoce la igualdad de género y convierte al Estado en protector de «la verdadera naturaleza de la familia egipcia» o de «la ética, moral y orden públicos». El texto precisa que son también las autoridades las que deben velar por el equilibrio entre las obligaciones familiares y el trabajo público de las mujeres.

La Constitución salvaguarda los privilegios del estamento militar; no prohíbe los juicios castrenses a civiles; reduce la libertad de credo a las tres religiones monoteístas y limita la libertad de expresión al prohibir la blasfemia contra personas y profetas. La oposición se debate entre el boicot y el voto en contra y estudia llamar a una huelga general y a actos de desobediencia civil.

Foto: heraldo.es

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