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El día del «Maracanazo criollo»

Celebración Colombianos Montreal Mundial

Celebración Colombianos Montreal Mundial

Eran las dos de la tarde y yo ya me disponía a armar mi bandera y sacarla por la ventana de mi cuarto para que todo el mundo que por acá pasara la viera y sintiera la pasión, sentimiento y orgullo patrio que como colombianos reflejamos y transmitimos. Las esperanzas estaban puestas, ese sábado 28 de junio, en repetir la historia que el 16 de julio de 1950 que Uruguay había escrito en el estadio Maracaná, en la ciudad de Río de Janeiro, al ganarle 2-1 a la selección de Brasil.

Luego de organizarla y sacarla, me arreglo y espero ansiosamente la llamada de mi hermana Carolina para ver juntos el partido en un bar en la calle Sainte-Catherine y celebrar en compañía de otros colombianos el resultado (todos queríamos  y anhelábamos un triunfo, pero aun dándose un resultado adverso, los logros ya obtenidos a este punto no nos opacarían la emoción).

Cuando mi hermana me envía un mensaje de texto a las 3:45 pm y me dice; “vente rápido” yo apenas estaba en la mitad de mi almuerzo. Preferí esperar a que empezara el partido y, faltando 10 minutos para acabarse el primer tiempo, dirigirme al bar. Es en ese minuto 28 del primer tiempo, cuando James Rodríguez para el balón con el pecho, se voltea, y suelta un tremendo disparo con trayectoria directa a la portería del arquero uruguayo Muslera, que ni aun con unos brazos larguísimos lo agarraría.

Es allí cuando empieza mi voz a colocarse ronca de la emoción, de ver la historia que se estaba construyendo, una historia similar a la de esa época pero en versión colombiana o “criolla”, pues Colombia, luego de 24 años sin llegar a octavos, pasaba a cuartos de final en un mundial y, como si fuera poco, el artífice de esta hazaña era un joven de 22 años que, luego de la lesión de Radamel Falcao, se ponía en sus hombros la responsabilidad de conducir y guiar por la senda de la victoria a la selección Colombia.

Al salir de mi casa voy con paso muy rápido, pues no sabía si en esos 15 minutos que no estaba viendo Uruguay quizás empataría el partido o, si por el contrario, no vería el segundo gol de Colombia antes del intermedio. Pero Dios sabe a quién le guarda, y luego de 20 minutos de una agitada y tensa caminata me detiene un semáforo en Maisonneuve y es ahí -al ver la hora- cuando le marco a mi hermana para avisarle que ya estaba llegando y que me esperara en la entrada para evitar problemas con el de seguridad.

Pero quién creyera que esa llamada iba tener un tinte aún más especial y era porque que el ya reconocido James estaba nuevamente diciendo presente en el arco de la celeste. Apenas ella me ratifica que ese gol es de James, salto, brinco, agito mi bandera que llevaba doblada en la mano y empiezo a correr aún más emocionado y queriendo ya llegar al lugar. Cuando entro y veo que solo iban cinco minutos del segundo tiempo (el recorrido normalmente de mi casa a ese sitio es de 30 minutos), compruebo que mi pasión, deseo y ansias de ver a mi selección ganar nuevamente me han hecho andar a un paso inimaginable. Para seguir entonces con la euforia, refresco mi cuerpo con una cerveza bien fría y paralelamente a corear cánticos alusivos a mi selección como  “Se vive se siente Colombia está presente” o Sí, sí, Colombia. Sí, sí, Caribe”.

 

 

Este sueño termina con el pitazo final del árbitro y la procesión que arrancamos después por toda la Ste-Catherine, siguiendo con los cánticos, bailando, haciendo bulla, y mostrándole a todos los turistas y transeúntes que en ese momento se encontraban en los bares y cafés del centro de Montreal, que Colombia daba un paso más para llegar ¿por qué no? a la final de un Mundial de fútbol y ratificar que, 16 años después, no es un simple competidor más.

Es por eso que ese triunfo en el mítico estadio Maracaná representa el  «Maracanazo colombiano” , que será un nuevo tema para compartir y recordar por varios siglos, como esperamos suceda el viernes cuando se derrote a Brasil.

Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM (foto referencia de la celebración de los colombianos en Montreal)

Autor: Andrés Zuluaga Giraldo

Joven colombiano (Medellín) que llega a Canadá en 2009 y se muda para Montreal en el 2012, para continuar sus estudios y alcanzar el diploma de comunicador social.

Celebración Colombianos Montreal Mundial

En fotos: La comunidad colombiana de Montreal celebró la victoria como en casa

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Las portadas del día en Montreal y Toronto: lunes 30 de junio de 2014